En estos días, conseguir pareja es algo complicado para muchos, por lo que servicios como OK Cupid se han hecho bastante populares para conocer a quien podría ser nuestra media naranja. Si lo que queremos es algo más informal, pues Grindr o Tinder están a la punta de nuestros dedos y hasta los y las amantes de las barbas pueden conseguir a alguien con Beardr. Pero en vez de romance o sexo, hay personas más solitarias que sólo necesitan compañía, y si eres uno de ellos y tienes algún dinero extra, el lugar indicado es Rent-A-Friend, en donde puedes pagar para tener un amigo temporal.

Dependiendo de las necesidades del usuario, se puede alquilar a alguien para ir a caminar, a cenar, o incluso para abrazar. Eso sí: nada de contacto sexual. Sólo compañía y afecto. Si la idea suena extraña, pues para muchos no lo es: es un servicio bastante exitoso en los seis años que tiene funcionando alrededor del mundo que proporciona amistad por hora a quienes lo necesiten. Aunque en varios países existen programas de compañía para los ancianos, que suelen estar muy solos, también es cierto que necesitamos conectarnos socialmente, y no todos tienen la facilidad de crear lazos de amistad.

Todo el mundo piensa que a la gente más joven debería hacérsele más fácil tener los recursos y el tiempo para hacer amigos y tener romances, pero de acuerdo a un estudio realizado por la Lonely Society de la Fundación de Salud Mental británica, las personas entre los 18 y los 34 años son los más propensos a sufrid de soledad, y al parecer, es algo progresivo que cada generación se encuentra experimentando.

Para registrarse en portales como Rent-A-Friend o Rent A Local Friend, sólo hace falta llenar una planilla. por lo general, la hora de amistad cuesta unos $10, mientras que un día completo se maneja en unos $100. Eso sí: los contratados suelen correr con los gastos relacionados con las actividades del día, incluyendo comidas, transporte y entradas. También hay especialidades: los que te acompañan a correr, a un concierto, a una boda, una fiesta o los turísticos, que manejan varios idiomas y ayudan a conocer la ciudad.

Es posible que dentro de una década o más estos servicios sean tan normales como pagar una sesión de terapia. Y si bien la idea se nos hace incómoda y sentimos que hay que criticarla pues la verdadera amistad no tiene precio, lo cierto es que cada vez más personas se unen a iniciativas como éstas, pues la necesidad de conectarnos con otra persona es primitiva y primordial. Quién sabe, quizás después de haber pagado por ello, podamos terminar teniendo una verdadera amistas.

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