Wild Beasts siempre han sido criaturas muy sexuales. La música que hacen no es una de esas que pones por casualidad en casa al final de una cita con una copa de vino y unos entremeses vegetarianos: a Wild Beasts los pones a sonar cuando quieres poner a alguien contra la pared mientras le arrancas la ropa, cuando la respiración se convierte en gemido y el sudor se pone resbaladizo. Si bien es cierto que antes sus canciones tenían referencias literarias y de arte, en su álbum del 2014 Present Tense contenía temas que prolongaban la tensión sexual, y ahora con Boy King se sumergen en las aguas del electro-indie más cachondo para desconstruir la idea de masculinidad y revelar sus profundidades más ocultas.

Hablando con NME, el bajista Tom Fleming lo puso muy en claro:

“El último álbum estaba lleno de canciones de amor. En éste, todas son canciones para follar.”

Este sonido comenzó a gestarse hace unos 14 años, cuando Hayden Thorpe y Ben Little comenzaron a hacer canciones bajo el nombre de Fauve (que en francés significa bestia salvaje, así que desde el principio estuvieron claros) mientras estudiaban la secundaria en su ciudad natal de Kendal al noroeste inglés, con sus edificios de piedra caliza, sus ruinas de castillos y su aire con olor a hojas de tabaco. Luego que Chris Talbot y Tom Fleming se les unen, lanzan un trío de EPs y un single que los colocó en las carteleras independientes del Reino Unido, y se convierten en un bocado irresistible para Domino Records, que se los lleva a casa en el 2007.

Y el resto, como dicen, es historia. Desde entonces andan repartiendo rock indie y feromonas por doquier con la consistencia y el sabor del más oscuro chocolate, el mismo que cubre los famosos pastelillos de menta de Kendal. Es justamente desde allí donde comienza nuestra conversación con Hayden Thorpe, cuyo falsetto poderoso se eleva sobre notas y melodías, pero hoy sus cuerdas vocales están tomándose un pequeño break. Suena relajado y feliz, pese a que muy probablemente esta sea su vigésima entrevista un miércoles por la tarde.

¿Qué tal tu día? ¿El clima y todo eso?

¡Muy bien! Muy agradable. Estoy de vuelta en casa por unos días, tomándome un descanso en casa de mi padre y quedándome en mi antigua habitación, así que soy de nuevo un adolescente, ayudando en la casa y haciendo un poco de jardinería.

Wild Beasts

Fotografía: Gosia Wanda

Espero que tengas tiempo para ver The Great British Bake Off (un famoso reality show británico con reposteros aficionados) esta noche. Hoy es el episodio dedicado al pan.

(Se ríe sin parar) ¡Claro que lo voy a ver! No puedo creer que sepas de ese show. ¿Sabías que Paul Hollywood (uno de los jueces) es fan de Wild Beasts? Una vez nos escribió por Twitter diciéndonos cuánto le gustaba la banda. Fue increíble.

Luego de hablar un poco de pasteles, galletas y bollos de pan como un par de doñas en el mercado, recuerdo que debo preguntarle algunas otras cosas, ya que al fin y al cabo, esto es una entrevista profesional y seria. Soy periodista. Vamos al grano.

“Creo que al final, el mensaje es que sin importar a dónde vayas y en qué persona quieres convertirte, tienes que ser poderoso. ¿Pero tus vulnerabilidades y miedos? Esos también deben ir contigo pues forman parte de ti y de quién eres.”

Hay una suciedad y una arrogancia en Boy King que son deliciosas: se sienten dentro de los instrumentos y en las letras. Todo es poco intenso y crudo, pero también quieres bailar un poco como stripper mientras lo escuchas. ¿Cómo evolucionan hacia este sonido? Solían ser un poco más sutiles y art-rock hace algunos años.

Sí, tienes razón. A veces siento que por muchos años nos resistimos a ser más viscerales porque no queríamos sonar a una banda típica de rock egocéntrica, pero cada vez que vas a escribir un disco nuevo y vas haciendo la música y la letra, tratas de ser lo más fiel a ti mismo en ese momento. Lo que nos pasó en esta oportunidad es que regresamos de alguna manera a nuestra adolescencia arrogante, nos sentíamos llenos de energía, fuertes, gigantes, y quisimos plasmas eso en el álbum. Queríamos que sonara inmenso, atrevido. Con bolas. Es como una especie de declaración.

Lo es, ¡se siente la testosterona! Es un disco muy masculino, pero no de manera tóxica. Es algo más primitivo, y con una actitud irreverente. Y se siente que están conscientes de este alter ego musical.

Sí, creo que esa es una buena descripción: primitivo. Sin ser machistas. Cuando trabajas por tanto tiempo en las artes como yo, te acostumbras a ver a mujeres poderosas con una actitud de “quítate”. Además he crecido con ellas, y me atraen. No es una actitud tóxica como dices, sino de estar tan consciente de tus defectos, que puedes burlarte de ti mismo. Y bueno, a veces se llega a una etapa en la vida donde ya no te importa nada y tu actitud es sencillamente un “fuck you” y es ahí donde quieres y debes estar por un rato. Siento que hacemos una proyección fuerte de masculinidad, pero también soy el cantante de una banda, ¿sabes? Crecí en un pueblo norteño un poco rudo, así que mi visión de masculinidad es atrevida y ruidosa. Lo bueno es que el disco también tiene una especie de energía emocional que no tiene miedo de ser vulnerable. Tenemos estas letras intensas, pero también existe algo por debajo de ellas, como dudas y miedos que tratas de compensar.

La nueva guitarra de Tom para el tour de Wild Beasts.

La nueva guitarra de Tom para el tour de Wild Beasts. Foto: Wild Beasts/Twitter

La dualidad siempre ha sido clave en las canciones de Wild Beasts, y en Boy King se captura la dicotomía de la que habla Hayden: la sensibilidad y la arrogancia que conducen a una búsqueda perpetua de la carnalidad lujuriosa como parte de la psiquis masculina. Es un tema fascinante, y aunque sí, el disco tiene mucho sexo, lo experimentamos a través de un prisma diferente, con un poco de masoquismo y una especie de aversión a uno mismo que nos lleva a buscar un escape en el cuerpo de alguien más. Dreamliner, el tema que cierra el LP, tiene una sensualidad perturbadora y suave, como sumergirse en un baño de agua caliente y dejar que el inconsciente tome las riendas a través de los sintetizadores.

Boy King fue grabado en Dallas, Texas, y el día que la banda se estaba montando en el avión hacia los Estados Unidos, fue cuando encendieron el televisor para enterarse del que David Bowie había fallecido. Fue un vuelo transcontinental un poco extraño y triste, pero al llegar al otro lado del mundo, decidieron entregarse a la vida tejana de la mano del productor John Congleton (St. Vincent, Swans), quien los llevó a una aventura musical diferente en su estudio, sin darles mucho tiempo a que racionalizaran las cosas para permitir que su sonido se sintiera visceral.

¿Cómo fue el trabajo con John Congleton?

Wow. Fue increíble. Creo que su fuerza y estilo funcionaron muy bien con la emoción que queríamos brindar, ¿sabes? Supo cómo hacernos expresar lo que queríamos de una forma hermosa. Su toque en la producción es muy ligero pero muy intenso. Creo que estaba sobrecalificado para trabajar con nosotros, fue demasiado perfecto.

(Es obviamente una exageración, pero suena tan sincera que me causa risa.) ¿En serio?

¡SÍ! (Risas) Te lo juro. Es un genio. Esa es la verdad. No hubiésemos podido hacer este disco sin él. Antes de llegar a Dallas nos mandó un mensaje que decía: This album has to be a motherfucker!

Suena como una combinación perfecta.

Cuando llevas canciones con tanta emoción y vulnerabilidad a un ambiente tan masculino, sabes que tienen que ser buenas para cruzar por ese aro de fuego. Es aterrador, ¿pero una vez que pasas por ese umbral? Dios mío. Sales sintiéndote gigante. Ya no me importa lo que la gente me diga sobre los temas, ya me sacaron la mierda a golpes y sobreviví. (Risas)

Trabajando con Congleton en un disco de pecho tan peludo, la banda encontró una inspiración femenina: St. Vincent. Aunque no pudieron coincidir con ella en el estudio, su presencia se sintió como un fantasma durante la grabación, pues mientras Wild Beasts usaban sus guitarras como una extensión fálica, siempre hablaban de cómo el instrumento en en las manos de Annie Clark es un arma diferente: robusta pero sensible, y con muchas cosas que decir. Así que en las sesiones del disco, hubo un aura femenina inspirando el sonido de las guitarras de Boy King.

Ya en el atardecer de la conversación, hablamos un poco del carácter de la ciudad de Dallas, y cómo afectó el estado de ánimo de la banda en general. La zona en donde estaba el estudio se llama Oak Cliff, un suburbio no muy glamoroso con muchos inmigrantes mexicanos y uno que otro rincón peligroso. Cada vez que tomaban un Uber, los conductores dudaban un poco en irlos a buscar, y siempre se sorprendían de ver a cuatro inglesitos. Pero como buenos narradores de la idiosincrasia nocturna, la banda se sentía más cómoda bajo la cubierta de la oscuridad y las luces de la ciudad, que cada noche se transformaba en un lugar en donde puedes tener fantasías con los ojos abiertos.

Dicen que todo es más grande en Texas. ¿Qué tal Dallas?

Dallas es una ciudad con el corazón abierto. He vuelto varias veces después de grabar el disco. Creo que balancea muy bien mi personalidad, y grabar allá fue toda una experiencia. Lo que logramos fue una especie de paseo. Un viaje psicodélico y narcótico a través de la ciudad. Si conduces a través de Dallas por la noche se ve como el futuro: gloriosa, brillante, con rascacielos plateados cubiertos de luces de neón. Creo que ahora nuestro sonido es eso.

Con esa descripción, me diste ganas de ir a Dallas.

¡Deberías! Te llevo de paseo en un convertible.

Antes de que hagamos eso, te voy a invitar yo. ¿Cuándo vienen ustedes por estos lados? Por acá somos bastante prendidos, y un show de ustedes sería genial. ¿Quizás el año próximo?

Voy a decirte algo: visitar Latinoamérica es una prioridad para nosotros. En serio. En la primera oportunidad que tengamos queremos ir para allá. No quiero decirte “tal vez”; apenas tengamos el chance nos vamos de visita. La aventura de conocer lugares diferente nos apasiona, queremos ver y tocar a la gente que nos sigue, y también a la que no nos conoce. ¡Nos encantaría! Ahora me diste ganas de ir para allá.

Despues de leer, ¿qué te pareció?