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Una mujer curó su depresión severa con un implante cerebral personalizado y experimental

Sarah, la paciente de 36 años del ensayo clínico, en una cita con Katherine Scangos, profesora adjunta de psiquiatría clínica de la Universidad de California en San Francisco. Fotografía: Maurice Ramírez
Words mor.bo Reading 4 minutos

Para nadie es un secreto que la depresión puede ser una enfermedad terrible e implacable para quienes la padecen. Se calcula que al menos un tercio de las personas con depresión no responden o se hacen resistentes al tratamiento: ningún tipo de medicación o terapia parece ayudar. Para quienes padecen esta depresión resistente al tratamiento, el futuro puede parecer especialmente sombrío. Por suerte, investigadores de todo el mundo trabajan constantemente en nuevas opciones de tratamiento, como un implante cerebral.

Esto fue lo que le ocurrió a Sarah, una mujer estadounidense de 36 años que padece una depresión grave y resistente al tratamiento desde que era una niña. Pero una nueva intervención de prueba en la que le colocaron un implante cerebral le ha proporcionado un alivio significativo, y podría ofrecer esperanza a muchos como ella. ¿El único problema? Requiere un “marcapasos cerebral” diseñado a medida para cada persona. “Estaba muy deprimida. No podía verme a mí misma continuando si esto era todo lo que podía hacer, si nunca podría ir más allá de esto. No era una vida que mereciera la pena”, dijo Sarah, que pidió ser identificada solo por su nombre de pila.

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La depresión y el trastorno bipolar podría ahora detectarse con un análisis de sangre de biomarcadores

Por suerte, Sarah pudo participar en un estudio de caso con un equipo de investigación en neurociencia de la Universidad de California en San Francisco (UCSF); el proyecto del equipo consistía en investigar métodos de estimulación cerebral profunda que pudieran aliviar los síntomas de la depresión. Aunque la idea de tener un pequeño dispositivo implantado en el cráneo puede sonar aterradora para algunos, la estimulación cerebral profunda ha tenido un pasado exitoso en otros trastornos cerebrales como la enfermedad de Parkinson y la epilepsia. Pero la depresión es bastante más complicada que cualquiera de esas enfermedades. Hasta ahora, los resultados de la estimulación cerebral profunda para la depresión dirigida a regiones concretas del cerebro han sido variados y, en su mayoría, poco satisfactorios. Sin embargo, el equipo de la UCSF hizo un cambio significativo en este tipo de terapia. En el caso de Sarah identificaron un biomarcador (en este caso, un patrón específico de ondas cerebrales) que no se había identificado antes en el trastorno depresivo mayor, y lo utilizaron para personalizar la máquina para que solo estimulara cuando y donde se expresara el biomarcador.

El equipo colocó un electrodo en la zona del cerebro en la que se encontraba el biomarcador y otro en la que estaba el “circuito de la depresión” de Sarah. Una vez insertado, el primer cable detectaba el biomarcador y el segundo producía una pequeña cantidad de electricidad durante seis segundos en la zona del cerebro. “La eficacia de esta terapia demostró que no solo identificamos el circuito cerebral y el biomarcador correctos, sino que fuimos capaces de reproducirlos en una fase totalmente diferente y posterior del ensayo utilizando el dispositivo implantado”, dijo la primera autora del estudio, la psiquiatra de la UCSF, Katherine Scangos. “Este éxito en sí mismo es un avance increíble en nuestro conocimiento de la función cerebral que subyace a la enfermedad mental”. Para Sarah, ha sido un cambio increíble: “En los primeros meses, la disminución de la depresión fue muy brusca, y no estaba segura de que fuera a durar”, dijo. “Pero ha durado. Y me he dado cuenta de que el dispositivo realmente aumenta la terapia y el autocuidado que he aprendido.”

Pero es muy probable que este biomarcador no sea universal, lo que significa que los investigadores tendrán que encontrar la versión individual de cada paciente del biomarcador de Sarah para poder tratarlos de la misma manera. Por ahora, el equipo de investigación ya está inscribiendo a más pacientes en el estudio para ver si pueden encontrar más marcadores depresivos personalizados y proporcionarles su propio “marcapasos cerebral” especializado. Vale la pena destacar que este es el inicio de un diseño de tratamiento, y habrá que superar muchos retos antes de que sea una opción potencial para los pacientes alrededor del mundo.

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