Tan influyente como divisivo, el fotógrafo Terry Richardson se ha convertido desde hace años en un nombre familiar para los aficionados de la moda, o sencillamente de la cultura pop. Para muchos su estatus de ícono es motivo de incomodidad o sencillamente de ira, debido a unas muy conocidas alegaciones que sacudieron el mundo de la alta costura en el año 2014. Odiado o amado, no puede negarse que Richardson ha ayudado a cambiar el rostro de la fotografía de moda moderna a través de su muy estilo que simula fotos instantáneas. A lo largo de su carrera ha trabajado con algunas de las marcas más famosas del mundo, así como publicaciones de lujo y celebridades del más alto perfil.

Sin embargo, a pesar de que ha disfrutado de un incomparable éxito comercial durante más de dos décadas, la naturaleza explícita de su obra sigue sigue colocándolo en una categoría polémica y muy criticada que ha dado lugar a miles de acusaciones sobre su comportamiento que Richardson sigue negando hasta el día de hoy. Ya sea que encontremos al Tío Terry como un voyeur perturbador obsesionado con el sexo o alguien a quien simplemente le gusta jugar con la percepción pública de lo que se considera aceptable, no hay duda de su influencia dominante en la industria.

Hoy le damos un vistazo a la carrera de uno de los fotógrafos más influyentes y controversiales de los últimos 20 años, quien está de vuelta con un nuevo punto de vista y la calma que le ha proporcionado estar alejado de la mirada pública enfocándose en su familia.

1. Rebeldes inicios

Terry Richardson (izq.) en su infancia.

Terry Richardson (izq.) en su infancia.

Su padre era fotógrafo para Vogue, así que pasó gran parte de su infancia en París, pero cuando era todavía un niño regresó a Nueva York con una familia destinada a separarse luego de que su padre tuviera un affair con una joven modelo de 17 años: Anjelica Houston. Su madre se lo llevó a Woodstock, en donde la pequeña comunidad servía de punto de parada de muchos músicos que pasaban por su casa, como Jimi Hendrix, Keith Richards y Bob Dylan. Al final, terminó en California, y su madre en un accidente automovilístico que la dejó en coma. Richardson cuenta que cuando ella regresó a la casa “estaba en pañales. Fue muy fuerte, tenía 11 años y todos los días fumaba marihuana simplemente para escapar.” En ese período conoció a gente extraña, jodida y perversa, y decir que fue una influencia en su vida sería quedarnos cortos.

2. Descubriendo su estilo

Sisley

Fotografía: Terry Richardson

Su madre le regaló su primera cámara los 17 años, su primer trabajo fue para la revista Vibe en el año 1994, en donde seguía a un grupo de adolescentes durante una salida nocturna en la ciudad de Nueva York. Ese fue el momento en que descubrió su estética cruda y documental que caracterizaría los inicios de su carrera como una especie de antítesis del glamour de los años 90: sus fotos no se centraban en ideas convencionales de la belleza y tenían una cualidad sucia que estaban al límite de lo desagradable.

A finales de la década obtuvo su primera asignación para Vogue, y poco después Tom Ford lo contrató para una campaña de Gucci que causó revuelo, pues el brillo y el lujo de Mario Testino había sido reemplazado por imágenes más crudas y directas. Sin embargo, su campaña más conocida de la época fue para Sisley, en donde la modelo Josie Marian exprime la ubre de una vaca en su rostro. Su reputación ya estaba establecida.

3. El enfant terrible del mundo de la moda

Tom Ford for Men

Fotografía: Terry Richardson

Ya a principios del milenio, la carrera de Richardson despegó y comenzó a trabajar de manera regular para publicaciones de alto nivel como Vogue, GQ y Harper’s Bazaar con sesiones de fotos para las que se rumora cobraba casi $200.000. Su cartera de clientes se expandía cada vez más, y marcas como Yves Saint Laurent, H&M, Mercedes Benz, Dolce & Gabbana, Mango, Levi’s, Jimmy Choo y Nike eran sólo una pequeña muestra de su trabajo. En el 2007 vuelve a trabajar con Tom Ford para la campaña del nuevo perfume de Gucci simplemente llamado For Men, y el resultado fue una imagen pulida al borde de la obscenidad que le dio la vuelta al mundo.

4. Uncle Terry sin censura

Terryworld

Fotografías: Terry Richardson

Para el año 2004, ya Terry Richardson era un nombre establecido, y podía darse el lujo de trabajar con marcas más independientes, así como con otras publicaciones que ampliaran su ámbito de influencia. Estableció un estudio en su casa, desde donde comenzó a hacer sesiones con el famoso fondo blanco, llenos de altos contrastes con personajes que iban desde la farándula hasta músicos, pasando por el mismísimo Barack Obama. Sus retratos se convirtieron en una especie de documental en donde veíamos quiénes eran las verdaderas figuras actuales de la cultura pop del momento. Su trabajo fue tomando un matiz más explícito y sexual, que para muchos traspasaba la barrera de lo aceptable. Sus críticos aumentaron, pero también sus fans.

Con la llegada de su libro Terryworld, fue evidente que los límites no existían: el tomo publicado por Taschen está lleno de imágenes que juegan con la estética pornográfica de los 70, e incluye algunas imágenes de leyenda, como el pene de Richardson en una hogaza de pan, un hombre que orina dentro de su propia boca, y una modelo con una banana introducida en la vagina.

4. La controversia y la caída

Lindsay Lohan y Terry Richardson

Con Lindsay Lohan. Fotografía: Terry Richardson

Con este aumento en popularidad, comenzaron a escucharse terribles rumores y alegaciones sobre los métodos de Richardson en sus sesiones de fotografía. La modelo danesa Rie Rasmussen lo acusó de usar su poder en la industria de la moda para acosar a jóvenes mujeres; la modelo Jamie Peck publicó una anécdota del año 2004 en la que el fotógrafo le pidió quitarse la ropa interior, jugar con su tampón y masturbarlo. Lo mismo dijo Charlotte Waters de una sesión del año 2009. La modelo romana Gabriela Johansson fue más allá y demandó a Richardson por fraude a invasión a la privacidad, mientras que Sara Ziff y Alise Shoemaker de Model Alliance (una asociación por los derechos de las modelos) dijeron que no volverían a trabajar con él por motivos bastante similares. También hubo una campaña de boicot contra el fotógrafo que incluso se extendió a las redes sociales con la etiqueta #NoMoreTerry.

Pese a que Vogue y H&M declararon que dejarían de contratar a Richardson, siempre siguió trabajando, pero tranquilo y en silencio: tan sólo el año pasado hizo fotos para Harper’s Bazaar, Rolling Stone, la versión francesa e Italiana de Vogue y GQ, y marcas como Valentino y Carolina Herrera siguieron utilizando sus servicios. Sin embargo, el valor de su imagen fue afectada y decidió mantenerse fuera de la mirada pública mientras afirmaba una y otra vez que las acusaciones en su contra eran falsas.

5. Skinny y el renacimiento

Diesel

Fotografías: Terry Richardson

Luego de casi dos años fuera de las noticias, el nuevo libro de Terry Richardson salió a la venta el pasado 9 de septiembre. Se titula Skinny en honor de su colaboradora y pareja por largo tiempo, Alex “Skinny” Bolotow. El libro documenta su relación en los últimos años, pero en especial el último, cuando Skinny dio a luz a los gemelos de la pareja, Rex y Roman, en marzo del 2015. Las páginas siguen estando llenas de humor, sexo y fragmentos de la vida de un fotógrafo famoso, pero más que eso es el retrato íntimo de una amiga, una amante y una madre que espera dar a luz: el nacimiento de los hijos de Richardson también fue capturado sin filtros.

Pero el Tío Terry también está haciendo un discreto regreso a la moda: hace poco fotografió la nueva campaña de Diesel dirigida por Nicola Formichetti, en la que la marca celebra 30 años de presencia en Japón, y el estilo de Richardson parece haber sufrido un cambio, pues las imágenes tienen no sólo a una modelo amamantando a su hijo, sino a la veterana Jacky O’Shaughnessy, quien sigue posando a sus 60 años de edad. Intencional o no, lo cierto es que Terry también ha estado rondando la Semana de la Moda de Nueva York, lo que indica un nuevo acercamiento a su viejo hogar. Aún no sabemos que tan exitosa será esta nueva imagen de Richardson luego de tan contundentes acusaciones, pero lo que sí es cierto es que culpable o no, el fotógrafo seguirá dando mucho de que hablar.

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