¿Quién quiere beber agua sucia? Al parecer muchos, pues algunas de las cervecerías más importantes de New England competirán el próximo 1° de octubre para saber quién puede convertir las cuestionables aguas del río Charles de Boston en la cerveza más sabrosa. Seis fábricas de cerveza de la zona han acordado hacer el desafío Charles Brew, que forma parte del festival HUBweek de la ciudad y que une el arte, la ciencia y la tecnología. Nadav Efraty, CEO de Desalitech, una empresa de tratamiento de agua de Massachusetts que está patrocinando el concurso, espera que el mismo ayude a destacar la importancia de la conservación del agua y las tecnologías de ahorro de agua:

“Nos estamos divirtiendo aquí, pero al final del día, queremos educar al público y a los encargados de tomar decisiones. Todos somos eficientes con nuestra energía porque sabemos sus costos ambientales y financieros, y debemos pensar exactamente de la misma manera sobre el agua.”

El río, que serpentea a través de 23 comunidades del estado de Massachusetts antes de terminar en el puerto de Boston, ha tenido actualizaciones en sus plantas de tratamiento de aguas residuales en las últimas décadas que impiden que éstas lleguen directamente al río, y los reguladores ambientales han tomado medidas con respecto a las conexiones de alcantarillado inadecuadas.

El agua llegó el mes pasado a la Boston Beer Co. (los creadores de la cerveza Samuel Adams), así como a Cape Ann Brewing Co., Castle Island Brewing Co., Harpoon Brewery, Idle Hands Craft Ales y a Ipswich Ale Brewery. Jennifer Glanville, experta cervecera de Sam Adams, dijo que su compañía está preparando una cerveza alemana tipo helles que que cree que va a destacar el carácter único del agua. Llamarán a la mezcla 80 Miles of Helles en honor a la longitud del río Charles. Por su parte, Castle Island Brewing creará Chuck, baja en alcohol y muy ligera, y de estilo clásico norteamericano.

Alexandra Ash, portavoz de la Asociación de la Cuenca del río Charles, que ha trabajado durante décadas para mejorar la salud del río, aplaudió el espíritu de la competición, pero advirtió que todavía no es seguro nadar en el Charles, y memos beber de sus aguas: este mes encontraron altos niveles de cianobacterias, un alga azul-verde que puede irritar los oídos, la nariz y la garganta y enfermar a los que beben o nadan en ella.

Sin embargo, los cerveceros participantes, afirman que el agua que utilizaron para la competencia era de gran calidad, y no requirió de pasos adicionales o tratamientos especiales antes de elaborar sus bebidas. Esperemos que en octubre el público del festival no termine con algunos invitados inesperados en el organismo, o que al menos el alcohol de la cerveza pueda acabar con ellos.

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