Hace un año y medio, Sasha Frolova se tomó una foto en la bañera luego de un ataque de pánico. En una demostración de vulnerabilidad y fuerza, la publicó en Facebook e Instagram, en donde las censuraron debido a que los pezones de Frolova eran visibles. Después de la experiencia, la fotógrafa quiso hacer un trabajo que hablara sobre el complejo hilo que une el erotismo, los juicios de valor, la censura y la falta de poder que las mujeres enfrentan simplemente por vivir en los cuerpos con los que nacieron. Así nació la serie Busts.

Las imágenes resultantes combinan la fotografía y la pintura para desafiar las políticas de censura de los medios de comunicación social, que de acuerdo con Frolova, no sabe diferenciar la pornografía de la anatomía. Frolova reclutó a mujeres jóvenes para posar topless en sus imágenes, con posturas regias que se asemeja a los sujetos de los retratos renacentistas.

Para asegurarse de que las imágenes no fuesen prohibidas en ninguna red social, Frolova manipuló las fotos para eliminar todos los pezones de sus modelos, transformándolas en algo extraterrestre y demostrando que las mujeres nunca pueden ganar cuando se trata de sus cuerpos, que siempre son juzgados como inapropiados en su estado natural.

Frolova contó con la ayuda de la pintora Sophie Friedman Pappas para crear el telón de fondo que acompaña las imágenes, inspiradas por la obra del pintor surrealista John Wilde. Los marcos exteriores convierten a las fotos en escenas pastorales idílicas rodeadas de tonos pastel, aludiendo a la inclinación de la historia del arte en erotizar la forma femenina, mientras que la manipulación de los cuerpos de sus modelos se adapta a las normas contemporáneas de decoro. El resultado es encantador pero inquietante.

Busts

Fotografía: Sasha Frolova

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Fotografía: Sasha Frolova

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Fotografía: Sasha Frolova

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Fotografía: Sasha Frolova

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Fotografía: Sasha Frolova

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Fotografía: Sasha Frolova

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Fotografía: Sasha Frolova

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