No siempre es muy común encontrarse por ahí con un talento que también suele ser un espíritu libre, enfocado sólo en la música que quieren hacer, y Ryley Walker es uno de ellos.

“Estoy muy orgulloso y feliz de estar en donde estoy ahora… me ha tomado mucho tiempo y espero seguir por este buen camino.”

Después de aprender su oficio en bares con suelos pegajosos y clubes de mala muerte de su ciudad natal de Chicago, Ryley logrado amasar una gran cantidad de seguidores que lo vienen siguiendo desde sus inicios más underground, y ahora se da el lujo de tener conciertos llenos en casi todos los sitios que visita, sin importar el tamaño del lugar. Nos gusta pensar que su éxito se debe a su gran poder de improvisación y fenomenales habilidades tanto en la guitarra como en la voz, que lo hacen sonar como una especie de híbrido jazz y folk criado por Jeff Buckley y John Martyn.

Su primer disco, All Kinds Of You, tuvo una belleza inesperada, con melodías vocales y estructuras sonoras llenas de cadencias nostálgicas que le dieron paso a Primrose Green, un salto adelante en la experimentación, grabado con un grupo de músicos de jazz de la escena de Chicago que terminó siendo un esfuerzo expansivo y casi hipnótico en su psicodelia. El tercer disco de Walker, Golden Sings That Have Been Sung es en igual medida indie de los 90 con matices lujosos de orquestación que le dan una nueva dimensión al sonido del joven músico. Hace poco conversamos por teléfono con él, y nos estuvo contando de manera amena sobre todo el proceso de grabación del disco, cómo son las cosas para el y su banda en cada concierto, y también nos contó acerca de su inmensa colección de vinil y su afición por los documentales.

Leímos una entrevista en donde contabas que antes de entrar al estudio estabas ya un poco harto de Primrose Green y que querías distanciarte de ese sonido. ¿Cómo comenzaste a escribir la música para este álbum? Tiene mucha más personalidad, y tiene momentos muy divertidos. Es más la influencia de Chicago, ¿o dirías que eres tú?

Definitivamente. Este álbum es más orgánico y real, y es un reflejo más fiel de la persona que soy hoy en día. Quería escribir cosas que se parecieran más a mí y como soy en este momento. Y claro que es un disco sobre Chicago también, la influencia de la ciudad fue bastante grande mientras lo hacía. Se nota en el sentimiento de la letra, los temas… hay algo de actitud por ahí, y también un poco de ganas de reírse de uno mismo. El humor es un poco seco y a veces me sentía como un perdedor escribiendo, pero me gusta mucho el resultado.

Tienes razón, el disco a veces suena como si un viejito quejumbroso lo estuviese cantando, ¿cómo sucedió eso? Suena como tú pero más elaborado… los arreglos son mucho más grandes en esta oportunidad. Exquisitos, exuberantes.

Bueno, hay algunos días en los que me siento como un viejo que se queja mucho, jajaja. Fue intencional, me parece. Estoy tratando de portarme un poco mejor porque hay días en los que me despierto con una resaca terrible y me digo a mí mismo, “¡no puedo seguir haciendo esto!” Pero como dices, los arreglos son uno de mis elementos favoritos. Quería que el álbum se sintiera como una suite clásica de alguna manera.

Ryley Walker

Fotografía: Evan Jenkins

Ya se lo pueden imaginar: pelo largo, un poco cute en camisas de cuadros y con una cerveza barata en la mano. Sus inspiraciones vienen del cancionero clásico norteamericano y británico de los 60 y los 70: gente como Derek Bailey, John Fahey, Sonny Sharrock y Alice Coltrane. Esos que provoca escuchar en el sótano de una casa mientras el folk, el jazz y la world music invaden nuestros oídos como recuerdos. Hace tan sólo un año atrás, Ryley Walker era casi la encarnación viviente de un arquetipo musical gringo: un tipo sencillo, con tan sólo una guitarra, lleno de talento y que llamaba a la carretera su primer hogar. Una imagen un poco romántica que se correspondía con sus canciones folk. El año pasado, el músico también había cumplido la promesa de grabar un disco al año, con pasión que brillara a través de cada melodía y cada sílaba.

¿Todavía tienes planes de hacer un álbum al año? ¿No te cansa mucho con las giras que haces después?

Hasta los momentos sí, ¡pero puedo cambiar de opinión! La verdad es que no me toma mucho tiempo estar en el estudio pues tiendo a tener una idea bastante concreta de lo que quiero hacer. Golden Sings That Have Been Sung me tomó un par de semanas, y en el caso de Primrose Green fue algo más experimental, además no tenía mucho dinero y por eso fue que lo grabé en sólo un día.

Ryley Walker

Fotografía: Press

Es una excelente razón para grabar un disco bastante rápido.

Así es (risas). Pero estar de gira es una de las cosas que más me gusta hacer, aunque siempre vas a extrañar tu propia casa y a tu familia, pero es un ciclo por el cual tienes que pasar cuando amas hacer música. No lo veo como un deber, sino como un placer. Me gusta mucho tocar en vivo.

¿Cómo fue trabajar con Leroy Bach (ex integrante de Wilco)?

¡Fue genial! Es amigo mío desde hace muchos años, y además es un tipo super divertido. Nos la pasamos muy bien en el estudio, porque estábamos en la misma página con respecto a lo que queríamos lograr en cuanto a sonido. Fue una relación muy orgánica y fluida y nos la pasamos de lo mejor. Creo que eso se refleja en el disco.

Bandas esenciales de Chicago como Cake, Gastr del Sol o Tortoise ocupan un lugar preponderante en el espíritu del disco Golden Sings That Have Been Sung al igual que Jim O’Rourke, y Walker es el primero en admitirlo. Pero en el fondo, son los arreglos los que nos dan los momentos más hermosos, que quizás por inexperiencia o falta de confianza no habían aparecido en sus discos premios. Esta tercera entrega musical es, hasta los momentos, el mejor ofrecimiento de Walker, quien con tan sólo 26 años, no tiene deseos de detenerse.

¿Cómo era la escena de Chicago cuando eras más joven? Sabemos que estabas en un montón de bandas punk y noise y tocabas en bares terribles.

(Risas) Es así. La verdad es que toqué en muchos bares de suelos pegajosos, pero creo que esa fue una parte importante de mi formación. Todavía tengo un gran grupo de amigos en Chicago con los que me reúno cada vez que puedo para tocar algo de música y recordar viejos tiempos o hacer alguna sesión de jamming. Siempre he estado relacionado de alguna manera con músicos experimentales.

Cuando hiciste el tour de Primrose Green solías compartir el escenario con un montón de músicos de jazz, así que imaginamos que eso ha tenido alguna influencia en tus shows en vivo. ¿Buscas hacer algo diferente cada noche?

¡Claro que sí! Cada concierto tiene un aire diferente, tienes que adaptarte a la vibra del lugar, de la gente. El clima también influye, y también cómo te despertaste ese día. La música en vivo siempre evoluciona así que me gusta hacer jams con los músicos y hacer lo que se sienta mejor en el momento.

¿Cuál es tu concierto ideal?

Wow. Es complicado, pues hay muchos elementos presentes que hacen que un show sea especial. No sé, tal vez en un lugar abierto, cerca de un muelle y del agua en donde el ambiente sea relajado y el público responda muy bien. Y que puedas respirar al aire libre. He tenido conciertos increíbles como ese, pero también toques que han sido una mierda. Creo que eso le pasa a todo el mundo. Así que cuando tengo una buena presentación, lo aprecio.

Ryley Walker

Fotografía: Caroline Vandekerckhove

Cuando hablamos de música con Ryley, parece querer conversar por siempre de sus influencias y de sonidos, melodías y notas, así como de algunos recuerdos del pasado (“Cuando comencé a cantar era terrible, pensaba que mi rango era infinito. Qué vergonzoso.”) , pero también de algunos de sus hobbies, pues el hombre es un coleccionista de historias no sólo en lo que se respecta a sus canciones, sino de historias que escriben los demás. ¿Dos de sus pasiones? El vinilo y los documentales.

Hemos escuchado que eres un gran fanático de los discos de vinilo y que tienes una absurda cantidad de ellos en casa. ¿Tienes algunos especiales de los que nunca te desharías?

Es cierto, ¡me encantan! Tengo demasiados, creo. Últimamente he estado de gira así que no he tenido muchas oportunidades de comprar cosas nuevas, pero siempre trato de buscar discos extraños o experimentales de cada sitio que voy, ¿sabes? Cosas oscuras que pueda escuchar después con calma. Tengo discos de muchas partes diferentes de Estados Unidos y también de México. Los colecciono bastante. No sé qué haría si tuviera que deshacerme de algunos de ellos… algunos tienen valor sentimental, como mi copia de Led Zeppelin III.

También eres gran fanático del cine, cierto? ¿Tienes algunas recomendaciones para nosotros?

Bueno… veo muchos documentales, a decir verdad.

¿En serio? Creo que es la primera vez que le preguntamos eso a alguien y su primera respuesta es decir documentales.

Jajaja, pues sí. Me gustan mucho los documentales sobre agricultura y sobre la historia de Chicago, me parecen muy interesantes. Cosas como Harlan County, USA, la película de Barbara Koppel. Esa me gustó mucho por sus imágenes de este grupo verdadero de personas que eran muy divertidas y con acento de Kentucky. Esa es mi recomendación.

El tiempo está a punto de terminar en nuestra conversación, así que con ilusión le hacemos una pregunta inevitable para cerrar la entrevista:

¿Qué tal una visita por estos lados, Ryley? ¿Tienes pensado pasar por aquí este año o quizás el próximo?

Hace un par de meses fui a São Paulo y fue increíble. El público fue espectacular, así que me gustaría volver para allá, pero también visitar el resto de Sudamérica, claro que sí. Como dices, me gustaría estar de paso este año o el que viene. Espero tener la oportunidad, porque quiero visitar Chile, Buenos Aires… ¡quiero conocerlo todo!

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