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Quienes se identifican como transgénero a una edad temprana tienden a mantener su identidad con el paso del tiempo, según estudio

Avery Jackson, la niña trans de Kansas que fue portada de National Geographic. Fotografía: AP
Words mor.bo Reading 4 minutos

En un entorno positivo, los niños que sienten que su verdadera identidad de género no coincide con el sexo que se les dio al nacer tienen a veces la oportunidad de adoptar el estilo de vida y las características del género opuesto, en un proceso conocido como “transición social”. Esto no implica tratamientos ni cirugía, pero algunas personas se preguntan si los niños que hacen la transición social a una edad muy temprana pueden acabar arrepintiéndose de la decisión, aumentando el riesgo de una nueva transición traumática.

Nada más lejos de la verdad: un nuevo estudio revela que esto no suele ocurrir, pues entre los niños menores de 12 años, los investigadores descubrieron que más de nueve de cada diez mantuvieron su decisión de transición inicial hasta cinco años después, y los pocos que volvieron a hacer la transición no solían encontrar el proceso traumático. “La transición social se refiere al cambio de pronombres, de nombre, de peinado y de ropa”, explicó la autora del estudio, Kristina Olson, profesora de psicología de la Universidad de Princeton, en Nueva Jersey. “Es la parte ‘social’ del género”.

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Estas transiciones pueden ser el primer paso que den las familias para afrontar la angustia que suelen experimentar los niños que sienten que su identidad de género no coincide con el género que se les ha asignado. Las transiciones sociales son distintas de las transiciones médicas “que pueden implicar el uso de hormonas o cirugías para afirmar el género”, explicó Olson, cuyo equipo se centró en más de 300 niños que habían pasado por una transición social: alrededor de dos tercios eran niños transgénero, es decir, niños a los que se les había asignado un género femenino al nacer; mientras que el resto eran niñas transgénero.

Todos se inscribieron en el Proyecto TransYouth entre 2013 y 2017. El proyecto hizo un seguimiento de las experiencias de transición durante un período de cinco años, en el que los niños tenían entre 3 y 12 años de edad cuando hicieron su primera transición social. Aunque Olson se centró en la transición social, señaló que algunos de los niños se habían embarcado en una transición médica también, aunque enfatizó que este era solo el caso entre los niños mayores, dado que “los jóvenes no son elegibles para la transición médica hasta después del inicio de la pubertad”. En concreto, casi el 12% había empezado a tomar bloqueadores de la pubertad durante el periodo del estudio. Sin embargo, una vez finalizado el periodo de estudio, 190 niños empezaron a tomar bloqueadores; casi 100 de ellos también empezaron a tomar hormonas de afirmación del género, señaló Olson.

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En lo que respecta únicamente a la transición social, Olson observó que, a lo largo de cinco años, solo un 7% de los niños volvieron a hacer la transición al menos una vez. Al final del periodo de estudio, el 94% de los niños seguían identificándose como el género que habían adoptado cuando hicieron la transición social por primera vez. (Esta cifra incluye el poco más del 1% que en un momento dado volvió a transicionar a su género de nacimiento, antes de volver de nuevo al género al que había transitado inicialmente). Del 6% que no mantuvo su transición inicial, algo más del 3% se describió como no binarie al final del periodo de estudio, mientras que algo menos del 3% dijo que se identificaba con su género de nacimiento.

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“Curiosamente, no estamos descubriendo que los jóvenes que volvieron a hacer la transición en nuestro estudio lo experimenten como algo traumático”, señaló Olson. “Hemos comprobado que cuando los jóvenes se encuentran en entornos de apoyo en el sentido de estar bien con la exploración del género, tanto la transición inicial como la posterior re-transición están bien”. Los resultados del estudio se publicaron hoy en la revista Pediatrics, pero Olson dijo que su equipo tiene previsto seguir haciendo un seguimiento de los participantes en el estudio.

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