Desde que los seres humanos existen, el erotismo y la tristeza han estado fusionados de manera implacable. Aunque algunos podrían decir que la culpa de todo la tienen los franceses al llamar a los orgasmos “la petite mort” o “la pequeña muerte”, lo cierto es que siempre hay un elemento más oscuro en el juego de la sexualidad, como una búsqueda perenne de un momento de intensidad incomparable que se desvanece muy pronto. Quizás es por ello que algunas de las canciones más sexys que conocemos tienen en el fondo un elemento de nostalgia, como si buscaran de alguna manera capturar la dicotomía entre el amor y pérdida, el deseo y la aprensión.

Las emociones humanas son complicadas y a veces difíciles de describir, pero no hay nada como el escalofrío sensual de las primeras notas de un tema que nos mueve el piso. Una de las canciones favoritas de strippers alrededor del mundo (además de las clásicas Girls, Girls, Girls de Mötley Crüe y Cherry Pie de Warrant) es Like a Virgin de Madonna, lanzada en 1984 y que puso a más de un religioso a abrazar su biblia con temor de que sus hijos cayeran bajo el embrujo pop de la letra. La misma Madonna cuenta que el tema está lleno de frases de doble sentido y ambigüedades, y que puede interpretarse como un canto a la castidad o al libertinaje, o un himno al melancólico recuerdo del día que perdió la virginidad.

¿Pero por qué nos gustan tanto las canciones que combinan la tristeza y la sensualidad? De acuerdo con el psicólogo Paul Thagard, ambas emociones hacen una bomba molotov en nuestro cerebro, haciéndonos recordar experiencias pasadas que son importantes en nuestras vidas, aunque nos hayan hecho sufrir. Así que si un tema nos pone a pensar en una relación del pasado, al combinarlo con la pólvora incandescente del deseo, se crea tal nexo emocional con la música que se convierte en parte de nuestra psiquis.

Además, podemos pasar por ese de la mejor manera sin tener que vivir las verdaderas consecuencias del momento traumático de la canción. Si hay un género inspirado en cortarse las venas mientras se habla de pasión, es el bolero. Si no lo creen, busquen a La Lupe en Google.

En esta selección, les presentamos siete canciones llenas de lujuria y melancolía, un coctel perfecto para una tarde lluviosa, solos o acompañados.

1. Portishead — Glory Box

Para cerrar el álbum Dummy de 1994, una producción llena de soledad, alienación y de las historias que dejan las trampas del amor, nos llega Glory Box con un sample del maestro de la seducción, Isaac Hayes, y el caramelo espeso del trip hop. La voz de Beth Gibbons habla del cansancio que ocasionan las aventuras de una sola noche y cómo quiere dejar de jugar con un arco y flecha, como un cupido vencido. Letra favorita: Give me a reason to love you / Give me a reason to be a woman.

2. Depeche Mode — A Question of Lust

No hay nada más afrodisíaco que el electropop, y la prueba fehaciente de ello es la mera existencia de Depeche Mode, de cuya discografía podríamos hacer al menos 5 listas diferentes de temas llenos de pasión y desenfreno, pero en esta oportunidad nos vamos con uno que habla de vulnerabilidad en el marco de una relación sadomasoquista. Sólo Martin Gore podría hacer esto y sonar tan poético. Letra favorita: My weaknesses / You know each and every one.

3. Fiona Apple — Criminal

Con un arreglo hipnotizante y la voz casi humeante de Fiona, este track habla de la culpabilidad que a veces se siente al ser una criatura sexual. En su famosísimo video dirigido por Mark Romanek, la cantante explora el voyeurismo y hasta la sexualidad asolescente como una depredadora cubierta de emcaje y seda. Letra favorita: Heaven help me for the way I amSave me from these evil deeds / Before I get them done.

4. Chris Isaak — Wicked Game

Todo un clásico de los 90 y de la música sexy. Su video original nos lleva a las costas de Hawaii con Chris Isaak y la top model Helena Christensen revolcándose por la arena y el mar con poca ropa, bañados por el sol y con labios que se rozaban sin besarse. Aunque el twang de la guitarra nos sugiere deseo y lujuria, la letra reza que enamorarse es una mierda. Letra favorita: It’s strange what desire will make foolish people do.

5. Lana Del Rey — Video Games

Uno de los temas más conocidos de Lana Del Rey son casi cinco minutos de nostalgia erótica y perfección cinematográfica, con letras que nos llevan a recuerdos en tono sepia y a la desesperación de un amor que se perdió en el tiempo, pero que en la voz de Lana suenan a un lamento que todavía se siente en las entrañas. Letra favorita: I’m in his favorite sun dress / Watching me get undressed take that body downtown.

6. Julee Cruise — Falling

Compuesta por Angelo Badalamenti y con letra de David Lynch, la versión instumental de este track etéreo es el tema central de la serie Twin Peaks, pero con la voz de Julee el tema se transforma en una misteriosa y sensual balada sobre el peligro de caer al vacío y enamorarse. Letra favorita: Are we falling in love?

6. Pulp — Underwear

Una de las mejores canciones del britpop noventoso proviene de la banda de Sheffield, Pulp, con un Jarvis Cocker que ve a su amada con otro a través de la ventana y aún así logra crear una balada llena de deseos reprimidos y arrepentimiento, llena de gemidos que no puedes evitar cantar junto a él. Letra favorita: I’d give my whole life to see it / Just you, stood there / Only in your underwear.

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