Todos sabemos que irnos a algún sitio a tomarnos unos vodkas con Red Bull es un rito inevitable aunque sepamos que al final de la noche, esta decisión resulta ser una receta para el desastre. En el momento es genial ya que causa un efecto inmediato: nos quita las inhibiciones y nos enfoca en la diversión del momento, pero casi siempre la noche termina en lágrimas, vómito y momentos de los que podemos arrepentirnos.

Pero todo esto tiene un motivo, pues de acuerdo a un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Purdue, la mezcla de alcohol con bebidas energéticas tiene el mismo efecto en el cerebro que el consumo de cocaína.

Así es. Estos científicos utilizaron dos grupos de ratones de laboratorio adolescentes, para comparar los cerebros de los animales con cocaína con aquellos que sólo habían consumido cafeína mezclada con alcohol. ¿El resultado? No sólo los ratones se comportaban de manera similar después de consumir cocaína y la infusión de licor con cafeína, sino que al parecer, la mezcla puede también causar daños permanentes mediante la creación de una proteína llamada FosB, que causa cambios a largo plazo en la química cerebral. El Dr. Richard van Rijn, uno de los autores del estudio, da más detalles.

“Parece que las dos sustancias (bebidas energéticas y alcohol), combinadas hacen que los ratones sobrepasen un límite que provoca cambios en su comportamiento y cambia la neuroquímica de sus cerebros. Estamos viendo claramente los efectos ocasionados por estas bebidas combinadas que no se darían si se tomaran por separado.”

Como si las cosas no fuesen ya lo suficientemente alarmantes, el estudio también encontró que los ratones que recibieron la mezcla alcohólica fueron capaces de desarrollar una gran tolerancia a la cocaína, y eran menos sensibles a los efectos de las drogas a medida que envejecían.

Si bien en la actualidad hay una gran cantidad de otras consecuencias asociadas con el uso de la cocaína como, ya saben, ir a la cárcel, los resultados de este estudio son suficientes como para darnos una pausa antes de ordenar nuestra próxima bebida super cargada. Aunque si somos honestos, podemos ver esto de dos maneras: los Red Bull son tan peligrosos como la cocaína… o quizás la cocaína no es tan mala. Todos construimos nuestras propias realidades.

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