Iggy Pop en vivo siempre ha sido un tipo salvaje, prácticamente de leyenda. Desde untarse aceite de bebé hasta quedarse desnudo sobre la tarima, hay pocas cosas que Pop no haya hecho en su larga carrera. Y aunque sepamos cuán fuera de control puede ponerse, siempre nos infla un poco el corazón recordarlo y verlo montado sobre una marea de gente a la que les lanza montones de mantequilla de maní de un frasco. Esta es sólo una de las muchas anécdotas que pueden verse en el documental Gimme Danger de Jim Jarmusch, que se exhibió la semana pasada en el Festival Internacional de Cine de Toronto.

De acuerdo al clip que vamos a ver a continuación, cuando Iggy escaló la multitud en Cincinatti mientras cantaba el hit 1970 del disco Fun House, el mismo cantante comenta que el resto de la banda siempre estaba muy pendiente de sus “momentos teatrales” durante los conciertos, y nunca se movieron de sus puestos. Nunca. “En esos 40 minutos del set, el baterista nunca subía la mirada y los otros dos puede que se movieran un poco a los lados.”

Cuando el film hizo su premiere en el Festival de Cannes hace algunos meses, Iggy dijo que en la mayoría de los clips incluidos en la película estaba bajo los efectos del ácido, y además estaba muy joven. “Siempre comenzaba muy agresivo y después me moría de la risa.”

Viendo el clip, la verdad es que Iggy debe haberse sentido cono un maldito dios del mismísimo Olimpo cuando la gente lo seguía suspendiendo en el aire sólo para que les lanzara más mantequilla de maní. Increíble.

Veamos este clásico momento de Iggy y The Stooges via Rolling Stone:

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