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Madison Beer, la popstar que reinventó su propia historia tras una enfermedad mental

MOR.BO RIOT: Madison Beer, la popstar que reinventó su propia historia tras una enfermedad mental
Madison Beer. Fotografía: Instagram @madisonbeer
Words mor.bo

La carrera de la cantautora estadounidense Madison Beer comenzó de la misma manera que la de muchos aspirantes a artistas: subiendo videos de sus covers a YouTube. Sin embargo, a diferencia de la mayoría, Beer fue vista por Justin Bieber, quien compartió un video de su versión de At Last de Etta James en Twitter, convirtiéndola de la noche a la mañana en una sensación viral que pronto fue la orgullosa poseedora de un contrato discográfico con un importante sello internacional — y todo esto con solo 14 años.

Beer comenzó su carrera haciendo música pop despreocupada y desenfadada, pero en los últimos años su sonido ha madurado hasta convertirse en una producción exuberante, un pop de alto nivel intrínsecamente creado con letras que exploran no solo las emociones y luchas más íntimas de Beer, sino también la sociedad en su conjunto.

Por ejemplo, el tema Dear Society del año pasado es una brillante disección de nuestra obsesión por Internet en forma de una canción de amor: You’re bad for my health / I should probably get some help / I can’t control myself, I’m addicted to the hell; mientras que Good In Goodbye es una mirada a un amor fallido con letras inteligentes que rozan la poesía. El notable talento de Beer — y su confianza innata en ese talento —, así como su habilidad para crear música pop destacada y su hermosa voz ya le han dado más de 16 millones de streams al mes tan solo en Spotify, y está claro que es uno de esos monstruos del pop en ciernes.

Nacida como Madison Elle Beer, nació en Jericho, Nueva York, el 5 de marzo de 1999 en el seno de una familia judía adinerada: su padre, Robert Beer, es constructor de casas de lujo, y su madre Tracie, diseñadora de interiores. Desde pequeña, su rostro parecía estar destinado a ser conocido: a los 4 años apareció en la portada de Child Magazine después de ganar un concurso de modelaje, y ver sus imágenes en Instagram es como ver un filtro de FaceApp en la vida real — cabello largo que cae en cascadas sobre sus hombros, ojos felinos, pómulos elevados y labios que le darían envidia a las Kardashian.

Justamente esa apariencia de influencer millonaria de Instagram la ha hecho el blanco de críticas por promover una “imagen alejada de la realidad”, cuando Madison insiste en que simplemente se ganó la lotería genética. Aún así, tiene muchos detractores que parecen estar pendientes de todos sus pasos. La hemos visto en titulares tras negar haber posado para fotos en una protesta de Black Lives Matter; por haber sido “atrapada” escondida detrás de un arbusto en las afueras de una clínica de cirugía estética de Beverly Hills; por haber idealizado la relación pedófila en Lolita; o por quejarse de no haber podido llegar al rodaje del video de thank you, next de Ariana Grande, en donde se suponía que haría un cameo.

Si bien su reputación como una “mentirosa” hedonista fanática de los fillers de labios (algo que solo hizo a los 15 años y más nunca, según ha dicho en entrevistas) y víctima de ser “demasiado guapa” (como muchos comentarios de TikTok sugieren) la preceden, lo cierto es que tiene el talento para callar a sus haters. Luego de ser firmada por una disquera a los 14 años tras la bendición de Justin Bieber, Madison terminó siendo abandonada por el sello al no querer ser vendida como una estrella más de bubblegum pop.

Así pasó por un par de años difíciles pese a que sus padres podían costearle grabaciones independientes, pero en 2018, Beer finalmente firmó con Epic. Su culto a la personalidad y canciones como Dear Society para la serie 13 Reasons Why de Netflix la han llevado a seguir decenas de millones de seguidores en redes sociales. Pero lo que probablemente no sabías de Beer es que la pulida apariencia de su presencia digital oculta una verdad más profunda que aún no había revelado: le diagnosticaron un trastorno límite de la personalidad, que era en parte responsable de su mercurial imagen pública.

“En un momento dado, me sentí suicida. Estaba pasando por un momento muy difícil, y sentí que hacer un álbum de ruptura en medio de tanta mierda real me estaba haciendo parecer tonta de una manera que no quería. La gente cree que ya tienen esta idea de mí. Una parte de mí está nerviosa porque realmente quiero que la gente no tome a mal las cosas que digo. Parte de mí está muy emocionada porque finalmente soy capaz de decir como, ‘tengan sus opiniones sobre mí, pero la única percepción que realmente les he dado es mi álbum. Así que si vas a juzgarme basándote en cosas que no te he dado en comparación con las cosas que te estoy dando… ya no me voy a enfadar por ello”.

Madison habla de Life Support, su disco debut, y que esperamos que llegue en algún momento antes de finales de este año. Escrito en tiempo real mientras una relación se desmorona, la artista dice que busca llevar a los oyentes a lo más profundo de su mente: desde las dudas e indecisiones, pasando por torrentes de lágrimas y miedos, hasta encontrar tierra firme de nuevo, las canciones cronológicas capturan una montaña rusa de emociones a través de letras íntimas, voces fascinantes y múltiples estilos musicales.

Madison co-escribió y co-produjo cada canción. “Mi humor dictó el sonido de cada canción. No escribo de la misma manera cuando estoy enfadada o herida que cuando me siento vulnerable o confundida. Todo yo está ahí, desnudo.” Entre las influencias que podremos escuchar están artistas como Radiohead, Portishead, Daft Punk y Tame Impala, con algo de Amy Winehouse salpicada por allí. Según Beer, el juego de palabras de las letras traiciona su amor por el hip hop; y la atmósfera a veces pesada de las pistas es un poco Lana Del Rey, pues su voz puede cambiar de sensual a altísima, de triste a desafiante en el espacio de una canción.

Empezó a escribir el disco a principios del año pasado, y lo cierto es que no pretendía ser un disco de ruptura. Escribiendo sobre sus sentimientos en ese momento, Madison esperaba escuchar canciones de amor. Solo que al escucharlas se dio cuenta de que algo estaba mal. “Es gracioso porque pensé que era feliz, pero cada canción que escribí era negativa”, dice. “Eso realmente me abrió los ojos. Estoy segura de que había tenido pistas similares antes, pero escuchar mi propia música me hizo finalmente enfrentarme a cosas que había tratado de enterrar”.

“Una vez que me dieron mi diagnóstico y fui a terapia tres veces a la semana, estaba entrando más en contacto con mis emociones y descubriendo cómo ser estable. Pude escribir mejor y entenderme mejor a mí misma. Así que pude escribir la historia como quería que se contara. Tengo mucho más que ofrecer que mi exterior, por lo que es a veces agotador que la gente solo se centre en tonterías superficiales”.

Con el lanzamiento de su próximo disco en ciernes, Madison Beer solo quiere una cosa: que le des la oportunidad de convertirte en su fan. “Sé mi verdad y conozco mi corazón y sé mis intenciones, y si puedo ir a la cama todas las noches mirándome al espejo y decir: ‘Eres una buena persona’, entonces estoy bien. Para ser alguien que nadir pueda joder, tienes que ser incapaz de poder ser jodida. Sé que suena tan tonto, pero ni siquiera dejes entrar a la gente. Que se jodan todos. Eso es todo lo que hago. La gente puede decir lo que quiera de mí, y lo seguirá haciendo, incluso si doy a conocer mi historial médico al mundo entero y dice literalmente que lo único que he hecho fue hace cuatro años. Nunca van a parar”.

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