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Machine Gun Kelly, el rockstar del rap que desafía géneros con letras más rápidas que una bala

MOR.BO RIOT: Machine Gun Kelly, el rockstar del rap que desafía géneros con letras más rápidas que una bala
Machine Gun Kelly. Fotografía: Instagram @machinegunkelly
Words mor.bo

Con letras que van a la velocidad de una bala, el rapero de Cleveland Machine Gun Kelly es el rockstar más punk del rap. Experimentó un meteórico ascenso a finales de 2011 cuando pasó de hacer mixtapes autoeditadas a trabajar con grandes discográficas. A partir de ahí, se disparó hasta alcanzar el estatus de superestrella, con cada uno de sus álbumes en el Top Ten de Billboard. Un beef con Eminem, una carrera cinematográfica y su rap lírico de alta potencia en álbumes como Hotel Diablo de 2019 se transformaron recientemente en un sonido emo-rock impulsado por la pandemia y colaboraciones con Travis Barker hasta llegar hasta hoy en día a su más reciente producción, Tickets to My Downfall.

Nacido como Colson Baker en Texas, pero criado en el suburbio de Shaker Heights en Cleveland, Machine Gun Kelly es hijo de misioneros, y tuvo una infancia itinerante: pasó por Texas, por Kenia, y hasta por Egipto. Después de que su madre dejara la familia, él y su padre se establecieron primero en Denver y luego en Cleveland. Cuando tenía apenas 11 años, descubrió el rap y trabajó en sus barras y rimas durante toda su adolescencia. “Siempre estaba vagando por los pasillos, rapeando para todo el mundo”, dice. Les decía a sus amigos que un día aparecería en los escenarios más grandes y que la gente cantaría sus letras. “Me respodían: ‘amigo, cállate. Estamos en la clase de matemáticas. En Cleveland”.

Aún así, mantenía su ambición. Su nombre artístico es una referencia a su flow acelerado de hip-hop, y al gángster George “Machine Gun Kelly” Barnes, y siempre lo ha llevado con orgullo incluso antes de ser “famoso”. Mientras trabajaba en una tienda de camisetas aerografiadas en un centro comercial, hacía interpretaciones para cualquiera que lo quisiera escuchar. Posteriormente lanzó una serie de mixtapes que atrajeron a un público local, y para cuando cumplió 19 años, ya se había convertido en padre de su hija, Casie, con su entonces novia Emma Cannon. Así que esa hambre por alcanzar el estrellato aumentó aún más.

Su momento llegaría en el 2011, después de una actuación en el festival SXSW cuando Sean “Diddy” Combs se acercó a él y lo firmó para su sello Bad Boy Records. Al año siguiente, lanzó su álbum debut en un sello discográfico, Lace Up, con su sencillo Wild Boy. Según Combs, Machine Gun Kelly es alguien que podría ganarse un EGOT (es decir un Emmy, un Grammy, un Oscar y un Tony) debido a su versatilidad. “Puede hacer ese trap verdaderamente sucio y duro, o una canción de rap emo que te hará llorar”, dice.

Y Diddy no hablaba en vano: antes de que MGK lanzara su segundo álbum, General Admission, en 2015, debutó como actor en el filme Beyond the Lights, interpretando a un rapero llamado Kid Culprit que humilla a su novia estrella del pop. “Siempre fui el que tenía una cámara dondequiera que fuera”, dice el artista. “Así que supongo que siempre quise tener algo que ver con el cine”. Desde entonces ha tenido varios papeles pequeños, interpretando sobre todo a los tipos pesados.

En 2016, después de que el llamar apasionadamente al director de casting, el director Cameron Crowe lo contrató para su serie Roadies. Más tarde interpretó a otro villano en el éxito de Netflix, Bird Box, y apareció junto a Pete Davidson en The King of Staten Island y Big Time Adolescence. El año pasado, coprotagonizó The Dirt, la película biográfica de Mötley Crüe en la que interpretó a Tommy Lee.

En 2017, Kelly lanzó su tercer LP, Bloom. Además de Bad Things, el esfuerzo incluyó colaboraciones con Hailee Steinfeld, Quavo y Ty Dolla $ign, James Arthur y DubXX. Debutó en el Top Ten de la Billboard 200, llegando al número tres en la lista de los discos de R&B y hip-hop. Tras este gran éxito, recibió un impulso inesperado en 2018 debido a un beef con Eminem, quien lanzó una pista llamada Not Alike, un disparo directo a Kelly, quien algunos críticos dicen que tiene un aspecto y estilo similares el de Em. MKG respondió rápidamente con la mordaz canción disidente Rap Devil, y mientras los titulares de los tabloides se arremolinaban, esta última canción entró en el Top 10 de las listas de R&B y hip-hop de EE.UU., saltando al número 13 del Hot 100.

Capitalizando su nueva popularidad, Kelly dejó caer el EP Binge, más oscuro y con influencia de trap que marcó un regreso a su forma con un flow enfocado lleno de astutos juegos de palabras, y un año después, lanzó el sencillo Hollywood Whore, la primera oferta de su cuarto álbum, Hotel Diablo. Aterrizando ese julio, el disco introspectivo presentó invitados como Lil Skies, Trippie Redd, Yungblud y Travis Barker. Sin embargo, después de este disco, las cosas cambiaron para Machine Gun Kelly, ya que su enfoque se dividió más entre la música y la actuación.

En el lado de la música, la colaboración de Travis Barker en el tema rock I Think I’m Okay llevó al dúo a trabajar en más canciones juntos y finalmente establecer a Barker como productor ejecutivo en el quinto álbum de MGK, Tickets to My Downfall. Los singles que precedieron al disco fueron un giro brusco del establecido sonido rapero de Machine Gun Kelly: en abril de este año, Bloody Valentine, una canción emo pop alegre y melódica salpicada de toques de sintetizador. Esto no es una sorpresa para sus seguidores: su capacidad de mezclar sin problemas los géneros de hip-hop y rock ha permitido a MGK reservar un lugar en ambos mundos.

“Mis influencias punk se mezclan en mis raps y muchas de ellas están en mi voz ronca y gruñona”, dice. “El punk también me dio un estilo de escritura diferente, uso más palabras y me enseñó a poner mis puntos de vista en mis temas. Vivir la vida y hacer lo que tienes que hacer para seguir adelante”.

Así que el hecho de que ahora se haya movido a una dirección más pop y rock es bienvenida; en especial este año, cuando Machine Gun Kelly ha atraído la atención de muchos, no solo por su muy sonado romance con la actriz Megan Fox, sino porque frente a una pandemia global, se encargó de ofrecerle a sus seguidores en Instagram covers virales de Misery Business de Paramore y Killing In The Name de Rage Against The Machine, ambas con el baterista de Blink-182, Travis Barker. Según Kelly, este negocio del rock no es un trabajo a tiempo parcial.

“Me gustaría normalizar la forma en que pensamos acerca de hacer diferentes tipos de música. No he cambiado de género; soy versátil, y no estoy metido en una caja. Me gusta enviar buena energía y aprecio a la gente que hace cosas que van en contra de lo que es una caja imaginaria de la que alguien demasiado asustado para salir pone a tu alrededor. Me gusta proyectar creatividad y amor, en lugar de limitaciones. Las limitaciones hacen que me mires con mis uñas rosadas y creas que esta misma mano no te golpeará en la cara, ¿verdad? Las limitaciones te harían creer que, como he sacado cuatro álbumes que son de rap, no debería sacar un quinto álbum que no sea de rap”.

También hay un elemento divertido de simplemente jugar con las expectativas de la gente. Un rápido vistazo a su página de Spotify, por ejemplo, revela a un artista que ha lanzado singles de éxito con Yungblud, Little Mix, Waka Flocka Flame y Camila Cabello sin problemas. Así que inspirado en Kurt Cobain (MKG es un super fan de Nirvana), decidió hacer este álbum con un enfoque basado en la emoción. “Pasión sobre habilidad, siempre”, dice.

“A Kurt no le importaba una mierda como sonaba. Le importaba una mierda como se sentía. Decía cosas como, ‘hoy m siento como una mierda. Odio esta canción que todos ustedes aman tanto. La voy a tocar terriblemente. Ni siquiera voy a cantar la letra correcta de esta mierda. ¡Jódanse!’ Así es como me sentía cuando tenía 13 años, al despertarme y mi padre todavía está dormido en la cama, y los chicos con los que fui a la escuela me odiaban, y había usado la misma ropa durante cinco días, y era alto, flaco y no encajaba. Estaba un sótano; ¿dónde coño iba a aprender a tocar como Steve Vai? ¡No podía! Estaba quebrado. A nadie le importaba una mierda. Pero dame tres acordes y dime que te muestre cómo me siento, y apuesto a que lo haré”.

Así que su disco Tickets To My Downfall es un testamento a estos ideales. Sí, hay himnos contagiosos como Concert For Aliens, Kiss Kiss, Forget Me Too con Halsey y Jawbreaker), pero esta música no llega sin que Machine Gun Kelly también se desahogue. Desde la canción de apertura que suena como una versión “punk rock de Bohemian Rhapsody” hasta la desgarradora simplicidad de Play This When I’m Gone, escrita para su hija de 12 años, Casie, este álbum, según el mismo Kelly, te enseñará quién es él. Así que despójate de prejuicios, y prepárate a conocer en 15 temas a este rebelde que puede regalarnos barras mortales y letras emo en un mismo disco. Quién sabe, quizás termines apreciándolo de una manera distinta. “Un día me dije que iba a hacer un proyecto para mí y para otros que aceptan que son diferentes. Y, quiero decir… estoy agradecido de estar vivo. Mis amigos señalan esto, mi chica me dice esto… Probablemente se suponía que debía haber muerto hace mucho tiempo, así que estoy contento de estar vivo en este momento”.

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