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100 gecs, el dúo experimental que destruye y reinventa el pop con bangers letales

MOR.BO RIOT: 100 gecs, el dúo experimental que destruye y reinventa el pop con bangers letales
100 gecs. Fotografía: Instagram
Words mor.bo

Si hay una banda que capture de manera perfecta el zeitgeist musical de finales de la década, esos son sin duda el dúo norteamericano 100 gecs. Recolectando restos de influencias musicales y soldándolos en sus laptops, destruyen a su competencia con su ejército de bangers letales: su álbum debut 1000 gecs, es un experimento sonoro que combina elementos de varios géneros diferentes para crear su propio sonido abrasivo y único, hecho para sacar de sus casillas a cualquier boomer. Con su música, Dylan Brady y Laura Les han logrado encontrar un equilibrio que hace que se sientan extremadamente actuales al mismo tiempo que nos recuerdan a la música electro-pop y nightcore lanzada a principios de los años 2000 y 2010.

Dylan y Laura se conocieron alrededor del año 2010 en una fiesta en su ciudad natal de St Louis. En ese momento, Brady se estaba dando a conocer como el productor principal de su escena musical local, mientras que Les seguía grabando lo que ella llama “mierda que imitaba a Wavves” en su dormitorio y comenzaba a incursionar en la producción electrónica.

Alguien en esa fiesta le pidió a Brady que pusiera su último tema, y Les inmediatamente se sintió visceralmente celosa e inspirada. A diferencia de los otros músicos de su escena, Brady sonaba como los productores profesionales que escuchaba en SoundCloud.

“Me fui de la fiesta porque estaba como, ‘este hijo de puta. Tengo que ir a casa a hacer música ahora mismo porque este tipo me está matando”, dice Les. “Soy muy competitiva. Trabajé durante años y años, pero en ese momento oí el tema y me dije: ‘no he hecho una mierda. Nunca he hecho nada en mi vida'”.

Eventualmente, el par se conectó y comenzaron a enviarse tracks. Mientras se paseaban por las trincheras del pop experimental de SoundCloud, se unieron en el invierno de 2015 y produjeron su EP homónimo como 100 gecs. El nombre, cuenta, nació de un percance con un minorista de lagartijas (geckos, en inglés) en Internet, que le envió a Laura 100 geckos vivos en lugar de la única lagartija que ordenó.

Aunque planeaban hacer un seguimiento del EP, no pudieron encontrar tiempo debido a sus continuos compromisos musicales. (Brady había firmado con el sello de Diplo, Mad Decent, y ahora está acreditado como coproductor de un tema del nuevo álbum de Charli XCX). A principios del 2018, participaron en el Minecraft Fire Festival, un festival de música virtual en el que los usuarios de Minecraft se reúnen en un servidor específico para escuchar a los DJs actuar en tiempo real: Brady y Les produjeron algunas canciones nuevas para ese set, y fue tan divertido que continuaron trabajando juntos todo el año hasta que tuvieron suficiente material para lo que se convertiría en 1000 gecs.

Dado que cada uno de ellos estaba situado en sus respectivas ciudades (Brady en Los Ángeles y Les en Chicago), dicen que el 80% del álbum fue construido por correo electrónico. Les grabó todas sus voces en un micrófono en su armario, y los dos intercambiaron archivos de Logic y fueron armando todo hasta que quedaron satisfechos con los 10 temas. Por lo tanto, prácticamente todo es un resultado directo de estar en Internet y de la democratización que proporciona la grabación en casa y la autoedición.

Incluso sus letras se leen como extractos del relato del finsta de alguien, ya que saltan erráticamente entre conversaciones casi irónicas para hablar seriamente. Su single principal, money machine, es posiblemente el más extraño de los bangers pop de este año; 800db cloud presenta un verso de Les en el que tirar su teléfono a un lago para evitar enfrentarse al tumulto de su relación, y ringtone es literalmente sobre la ráfaga de felicidad que obtenemos al escuchar el tono de nuestra pareja en nuestro teléfono móvil, y la desesperación que ese mismo ruido evoca cuando las cosas se ponen feas.

Lo que 100 gecs capturan tan agudamente en este álbum es la tensión entre la melancolía de la generación online y la forma en que usamos las redes sociales para ahogar los sentimientos negativos que ellas mismas causan: no es solo la ruptura lo que los hace sentirse desanimados; su ansiedad por la ausencia de notificaciones telefónicas equivale a una puñalada adicional de soledad. Todo esto ocurre en paralelo con ritmos disruptivos y voces que trinan, reflejando los efímeros impulsos de un meme o de un like. Así lo explica Brady:

“Creo que es un comentario sobre nuestros propios comportamientos en las redes sociales, más que tratar de ser un gran comentario social. Muchos piensan que es una gran declaración sobre Internet. Si hay algo así ahí es porque somos así. Solo intentamos ser completamente sinceros, aunque sonemos tontos, creo que somos honestos”.

Aunque las plataformas de streaming describen el álbum 1000 gecs como pop, está repleto de autotune emo de la era Myspace, inflexiones vocales de 3OH!3, caídas de dubstep, e incluso una canción de ska. Todos sus innumerables elementos musicales están plasmados en lo que suena como si un álbum fuera un timeline de Twitter de color neón; con cada desliz de nuestros dedos, los beats cambian de forma sin descanso de forma adictiva, porque sabemos que cada nueva pista llegará con algo nuevo y emocionante. Con 10 canciones en solo 23 minutos, 1000 gecs nos da un hit de dopamina con ganchos dulces, instrumentales, y letras alternativamente absurdas y sentimentales.

Durante los últimos años, la música pop experimental de Grimes y el colectivo artístico PC Music han sido los puntos de referencia comunes para esta nueva estética amplia e interpretativa de lo que significa el pop, pero lo que hace 100 gecs va un poco más allá: son jóvenes extremadamente online, que respiran y viven la cultura de Internet, y que son capaces de reinterpretar la insaciable necesidad de nuestra época de ponerlo todo al descubierto, ya sea que se trate de nuestro fanatismo por el pop emocional infusionado con dubstep, o de nuestras obsesiones que arruinan relaciones por publicar idioteces de mierda.

En unos años, quizás seremos capaces de procesar esta época de catástrofe sociopolítica que nos revienta el cerebro y que disminuye nuestra capacidad de atención cultural. Mientras tanto, 100 gecs van colándose por el mainstream (ahora andan de gira con BROCKHAMPTON y slowthai) sonando como destructores dementes del pop; como un dúo que crea nuevas criaturas sonoras como Victor Frankenstein, y como una banda a la que no le importa ser demasiado cool.

“A algunas personas no les gusta ser realistas consigo mismas sobre lo que les gusta”, dice Les. “Puedes reconocer las partes tontas de las cosas y aún así apreciarlas. ¿Cómo explicarlo mejor? Si estoy escuchando una canción como Call Me Maybe no es por ironía, lo hago porque patea culos. Y admitir eso está bien”.

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