Las mujeres de Polonia salieron a las calles el pasado lunes vestidas de negro para protestar una propuesta gubernamental de prohibición del aborto. Marchando por las calles, las manifestantes hicieron una huelga laboral y escolar y se negaron a hacer las tareas domésticas del hogar. Haciendo uso del color negro como símbolo de luto por la posible pérdida de sus derechos reproductivos, las mujeres cantaron:

“¡Queremos médicos, no misioneros!”

Sin la mitad de su fuerza de trabajo, las oficinas gubernamentales, universidades y escuelas en más de 60 ciudades en todo el país cerraron sus puertas como consecuencia de las manifestaciones. La marcha a favor del aborto, inspirada por una huelga de mujeres en Islandia en 1975, se llevó a cabo en lo que se denominó el Lunes Negro. En Polonia, el aborto ya es ilegal salvo en casos de violación o incesto donde el embarazo represente un peligro para la vida de la madre o haya un daño irreparable a un feto. La legislación ahora propone una prohibición absoluta, que implicará cárcel de hasta cinco años para las mujeres y sus médicos sin importar las circunstancias del aborto.

Mientras la protesta se llevaba a cabo, hubo contraprotestas y misas católicas especiales que se realizaron para apoyar la propuesta, y el ministro de Asuntos Exteriores polaco expresó ante la prensa que las protestas estaban “creando problemas artificiales”. La Iglesia Católica, que ejerce un poder considerable en Polonia, ya ha aprobado la iniciativa. En la actualidad el proyecto de ley está siendo examinado por una comisión parlamentaria, con un voto que se espera que se realice en algunas semanas. Las encuestas han demostrado que la mayoría de las personas apoyan la legislación vigente en materia de aborto, por lo que la adopción del proyecto de ley podría exacerbar las tensiones sociales, que ya son profundas en el país.

Kasia Staszewska, directora del programa de Derechos de las Mujeres de Amnistía Internacional del Reino Unido, dijo en un comunicado que “la ley del aborto de Polonia ya es una de las más restrictivas de Europa, y estas nuevas las propuestas son un asalto total contra las mujeres y su derecho a tomar decisiones acerca sus propios cuerpos. Una mujer que necesita un aborto no es una criminal y las decisiones sobre su cuerpo y su salud nunca debe ser colocadas en las manos de políticos.”

Los críticos también han expresado su preocupación de que la prohibición casi total podría dar lugar a que las mujeres que sufren abortos involuntarios también estarían siendo investigadas bajo sospecha de tener un aborto. En otra propuesta de ley adicional, el gobierno polaco también busca restringir el tratamiento de fertilización in vitro. Bajo la legislación propuesta, sólo un óvulo fertilizado podría utilizarse en un momento dado y la congelación de embriones estaría prohibida por completo.

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