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Music Perspectives

Las canciones tristes y las baladas cortavenas son buenas para el alma y la salud mental

Un estudio reveló que las personas prefieren escuchar canciones en un tono más suave en lugar de aquellas en uno alto. Fotografía: Frenesy Film Company
Words Carlos Turmero

Cuando hablamos de las canciones tristes o románticas por alguna razón se nos dibuja una sonrisa en el rostro porque esos son los temas que más nos llegan al corazón y que se convierten en nuestros temas favoritos en la vida, desde Yesterday de The Beatles, How Deep Is Your Love de Bee Gees, The Sound of Silence de Simon & Garfunkel, hasta Amorfoda de Bad Bunny o cualquiera de las baladas cortavenas que nos han dado Adele, Sam Smith, Bruno Mars o Lana Del Rey.

Durante este tiempo de confinamiento por cuarentena, es innegable que nos hemos encontrado en días en los que sencillamente queremos que sea una canción nuestra compañía para esos momentos de soledad, tristeza, furia, confusión y frustración ante las situaciones que nos afectan de diversas formas. Es justamente en este ejercicio en el que se consigue algún tipo de sosiego y calma para poder enfrentar mejor las situaciones que nos afectan, lo cual resulta paradójico teniendo en cuenta que son temas que lejos de hacernos sentir bien, deberían hundirnos más en la tristeza.

En un artículo escrito en Nylon, múltiples compositores dieron sus teorías para explicar el fenómeno y el poder que tienen estos temas para sanar a los corazones y las almas en desespero, que salieron a relucir mucho más durante la cuarentena. Chris Carrabba (líder de Dashboard Confessional) aseguró que es punto difícil de explicar pero que todo radica en el hecho de que la música tiene un poder liberador para aquellos que nos duele y que no terminamos de soltar. Por su parte, Phoebe Bridgers considera que la música que tiene la capacidad de cambiar tu estado de ánimo es “una alquimia para los sentimientos”.

“Tan sencillo como alguien creó una pieza sin ti en mente y que luego meses o años después describe algo sobre tu propia vida que ni siquieras sabías que podía expresarse en palabras”.

Para Sharon Van Etten, la música entra donde el lenguaje se queda corto. “A veces no se pueden expresar los sentimientos con palabras”, comentó. “A veces quieres sentir y dejar que te inunde. Y sentir una conexión. La música te lleva y te trae de vuelta, de principio a fin”.

En un estudio realizado en 2008 en el Japón y publicado en Frontiers in Emotion Science se determinó que los participantes preferían en gran medida las canciones tocadas en tono menor (y percibidas como “tristes”) a las tocadas en tono mayor. En cuanto a la razón de ello, varios otros estudios encontraron que escuchar música triste puede elevar los niveles de la hormona prolactina, que produce “un efecto psicológico consolador”.

La conclusión más común, sin embargo, se reduce a la emoción en sí misma, particularmente la nostalgia. La nostalgia fue citada como la emoción más frecuentemente asociada con la música triste por los participantes en la encuesta de 2014 La paradoja de la música – La tristeza evocada. “Escuchar música triste puede conducir a efectos emocionales beneficiosos como la regulación de la emoción y el estado de ánimo negativos, así como al consuelo”, comentan los coautores Liila Taruffi y Stefan Koelsch, que encuestaron a 772 personas de todo el mundo.

Acá está la respuesta para todo aquel que juzga a las personas que disfrutamos de todos nuestros temas cortavenas en nuestro día a día, es un ejercicio en pro de la salud mental y una caricia necesaria para el alma.

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