Todos los grandes personajes tienen una historia de origen, y la de Mala Rodríguez comienza en Jerez de la Frontera, Andalucía, con sabor a flamenco y piel gitana. Por los noventa comenzó a darse a conocer en las calles de Sevilla con DJ El Cuervo antes de irse a Madrid con sólo 19 años y hambre de triunfar. Lo que le sigue es una historia de amor y dolor con disqueras y rompimientos, más disqueras y más rompimientos hasta la llegada de Yo Marco El Minuto, tema incluido en la polémica cinta Lucía y El Sexo de Julio Medem. Ya comenzaba a rodar su nombre en bocas curiosas y oídos atrevidos.

Poco después aterrizó Lujo Ibérico, su primer larga duración y su primer disco de oro, logrado con 50.000 copias llenas de flow y prosa venenosa. Y hubo que abrir el paso, porque la Mala había llegado, tumbando puertas y sin pedir permiso.

“América es una gran parte de mí.”

Al momento de su internacionalización, América Latina fue uno de los lugares que la recibió con los brazos abiertos, pues este hip hop español de manos de una mujer ruda que habla de ghetto y calle sin pelos en la lengua se convirtió en una combinación irresistible, en especial dentro de un género dominado por hombres y con un punto de vista bastante similar. El próximo 9 de octubre, Chile la estará recibiendo una vez más en el Club Waitara de Pichilemu, en donde esperamos verla sin filtro y sin compasión.

La Mala Rodríguez / Instagram @yosoyelmundoentero

La Mala Rodríguez / Instagram @yosoyelmundoentero

Es increíble el cariño que Latinoamérica te tiene, ¿hay algún concierto que te haya marcado mucho en esta parte del continente?

“Todos han sido muy especiales, tengo muchos recuerdos. Siento mucho respeto y amor, la gente es hermosa.”

Con Alevosía y un mayor público, obtiene un nuevo disco de oro, pero los que pensaban que Mala Rodríguez se había tranquilizado se llevaron una sorpresa con el video clip de La Niña, que fue censurado en varios países por mostrar a una muy joven traficante de drogas. Pero la controversia no la detuvo, sino que le puso los pies en la tierra, lista para lanzar las reglas por la ventana y enfrentarse al establishment con la barbilla en alto, trayéndose las calles al escenario, los beats a los oídos y sus letras a los corazones que la escuchaba. Sin filtros y con pasión.

“Conecto con las palabras y el sentimiento que me hace escribir, me dejo llevar por esa fuerza y disfruto al compartirlo.”

Su popularidad por estos lados hicieron que las colaboraciones no se tardaran en llegar: Akon, Calle 13, Bajo Fondo, Julieta Venegas, Kinky, Raimundo Amador, Vico C, Diego Torres, Romeo Santos y Tego Calderón fueron algunos de los artistas que trabajaron con ella entre las eras de sus producciones discográficas Malamarismo y Dirty Bailarina, donde ya había asimilado en nuestros oídos ese rapeo aflamencado que le sale por los poros y se derrite en la boca.

En el 2014 logra un Grammy Latino con los hechizos sonoros de su álbum Bruja, lleno de ritmos sugerentes, fraseos irresistibles y un dejo tropical de sol y candela de Mar Caribe.

¿Cómo fue el trabajo con un equipo de trabajo tan diverso en el álbum “Bruja”? ¿Existía sinergia entre todos?

“Lo recuerdo como un proceso muy bonito, poco a poco se fue armando de una manera espontánea y le fuimos dando mucho amor en cada una de las capas hasta completarlo en el mastering.”

La Mala Rodriguez / Facebook Fan Page

La Mala Rodriguez / Facebook Fan Page

Con Bruja, la música bastarda de Mala tocó las costas de Jamaica y el reggae, y dio como resultado una producción esencial que refleja a una mujer libre, conocedora y sabia que tiene un norte claro, pero que también tiene ganas de moverse y no quedarse estancada, pues en las fronteras borrosas se baila mejor. En el 2015 lanzó un par de temas inéditos llamados Egoísta y Mátale, producidos por el beatmaker Steve Lean en donde el sonido trap fue el protagonista, y quizás sea una pista del ritmo que nos espera, pues ha pasado algún tiempo desde su último larga duración, y aunque no nos reveló muchos detalles, pues ella es bastante directa y concreta, parece que muy pronto podremos escuchar de nuevo sus rimas.

“Hago canciones, cuando sea el momento publicaré un nuevo álbum. El momento cada vez está más cerca.”

Mientras tanto, este año nos regaló una colaboración que pareció salida del cielo con el productor y músico español Pablo Díaz-Reixa, mejor conocido en los bajos fondos como El Guincho. El track formó parte del álbum Hyperasia, inspirado en los bazares y los rincones chinos de Madrid, a los que el artista decidió ponerles música, creando un universo exótico en donde los callejones y lugares como Las Tablas, China City y el Edificio España tienen soundtrack urbano y La Mala busca masticarnos despacito hasta sacarnos la memoria.

¿Qué te dejó el trabajo con El Guincho en “Comix”?

“¡Me hizo bailar! La música y la letra de esa canción me parecen muy especiales, él es un músico extraordinario. Colaborar con El Guincho fue genial.”

En más de una oportunidad, Mala Rodríguez ha dicho que todos tenemos demonios a los que les gusta la carne y de cuando en cuando hay que alimentarlos. Hay que salir al mundo y probarlo de a bocados, saborear hasta conseguir aquello que nos mueve.

“La amistad, la familia, la música… Esas han sido las circunstancias que me han llevado a mí por el mundo.”

Como un viaje del cual traemos souvenirs que de ahora en adelante formarán parte de nuestras vidas, así va ella, recogiendo historias, anécdotas y sentimientos. Viviendo la vida para darnos su verdad filtrada, ensuciándose la boca con rimas ponzoñosas y una sonrisa que nos hace saber que sí, es la mejor siendo mala.

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