Dos décadas después de la caída del apartheid en Sudáfrica, la libertad parece sigue siendo un sueño en ese país. Con anuncios de aumentos sin precedente en las matrículas universitarias, muchos jóvenes de ese país tienen las ganas, pero no los medios, de pagar por una educación que constantemente demandan que debe ser gratuitas. El pasado año, las calles se llenaron de estudiantes que pedían la oportunidad de tener una carrera, y al parecer el país todavía sufre las consecuencias de su pasado colonialista. Pero el pavimento siempre está calentándose, y las voces no se callan: ejemplo de ello es el resurgimiento de una cultura underground en el país, cuyo centro es la ciudad de Soweto, en donde una día comenzaron los cantos a favor de los derechos civiles.

Uno de los mayores representantes de esta nueva oleada contracultural es la banda punk TCIYF (abreviación de The Cum In Your Face), que han estado sonando a metal y punk por los últimos diez años, y uniendo diversas identidades no conformistas en Johannesburgo y más allá. Suelen decir que a donde quiera que van, se convierten en la vida de ese lugar, pero también se convierten en ese lugar mismo. Comenzaron a hacer todo esto para inspirara a chicos más jóvenes a involucrarse en las artes, en la fotografía, la cinematografía, el skateboarding… y para escapar un poco de ciclo sin fin que significa la política local y sus engaños cotidianos. La banda también forma parte de un crew llamado Skate Society Soweto o SSS, una estructura de apoyo informal que incluye a miembros de otras bandas de Soweto, quienes tocan, ensayan y graban juntos. Y también se van a patinar.

El fotógrafo y artista visual Karabo Mooki tiene algún tiempo documentando el crecimiento de esta cultura punk en Soweto, un lugar que alguna vez fue el ghetto a donde todos los negros de Sudáfrica terminaban durante el apartheid. Hoy es un centro cultural lleno de vida y de historia, y de gente joven que más que un sencillo “fuck you” político, quieren identificarse con un movimiento que sólo pide tres cosas: valentía, sed de rebelión y una naturaleza libre. Y sí, TCIYF tienen el volumen al máximo, no tienen inhibiciones ni ganas de tomar posiciones políticas. Pero también quieren divertirse cantándole a un público que los rodea en un abrazo sudoroso. Así que a la mierda los miedos, y que suene la guitarra, que hay que escribir una nueva historia sobre el skateboard.

Soweto: el hogar del punk sudafricano

Fotografía: Karabo Mooki/@freemookimooks

La banda TCIYF: Stroof (izquierda), Pule (centro), Jazz (centro), Sandile (derecha).

Soweto: el hogar del punk sudafricano

Fotografía: Karabo Mooki/@freemookimooks

En los barrios de Soweto, en búsqueda de nuevos lugares para patinar.

Soweto: el hogar del punk sudafricano

Fotografía: Karabo Mooki/@freemookimooks

La política queda de un lado mientras Stroof (izquierda), Jazz (centro) y Sandile (derecha) disfrutan de algunos elementos esenciales domingueros.

Soweto: el hogar del punk sudafricano

Fotografía: Karabo Mooki/@freemookimooks

Stroof y Sandile disfrutando de una nueva canción improvisada de TCIYF en el momento.

Soweto: el hogar del punk sudafricano

Fotografía: Karabo Mooki/@freemookimooks

Los niños locales siempre se sienten atraídos por los sonidos del skate punk cuando TCIYF practican en el Dogg Pound.

Soweto: el hogar del punk sudafricano

Fotografía: Karabo Mooki/@freemookimooks

Sesiones de skate tarde en la noche en una pista DIY en Dogg Pound: el hogar del patín, del movimiento y los buenos ratos.

Soweto: el hogar del punk sudafricano

Fotografía: Karabo Mooki/@freemookimooks

Jazz en el estudio de grabación durante las sesiones del disco Buddhas Cum.

Soweto: el hogar del punk sudafricano

Fotografía: Karabo Mooki/@freemookimooks

Stroof haciendo uno de sus trucos mientras el sol cae en Dube, Soweto.

Soweto: el hogar del punk sudafricano

Fotografía: Karabo Mooki/@freemookimooks

Stroof haciendo su camino de un punto a otro en Soweto, Sudáfrica.

Soweto: el hogar del punk sudafricano

Fotografía: Karabo Mooki/@freemookimooks

Las sesiones dominicales transcurren religiosamente en las calles de Soweto, con el crew Skate Society Soweto. Stroof realiza un Backside Wallride rápido mientras los asistentes a la iglesia van camino a casa.

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