Una vez más, una activista y miembro de la comunidad LGBTQ es víctima de un crimen de odio. Esta semana, Hande Kader, una trabajadora sexual transgénero de Turquía, fue encontrada por las autoridades mutilada y quemada luego de haber sido reportada como desaparecida la semana pasada. Hande, que tan sólo contaba con 22 años de edad, fue vista por última vez entrando al automóvil de un cliente.

De acuerdo con varias fuentes, su cuerpo fue encontrado en el área de Zekeriyakoy, el mismo vecindario en el que el refugiado sirio homosexual Muhammed Wisam Sankari fue violado múltiples veces y encontrado decapitado y mutilado a principios de este mes. Algunos amigos del joven, que prefirieron mantenerse anónimos por su seguridad, reportaron que tanto él como ellos habían sido amenazados en varias oportunidades por bandas de hombres violentos en la ciudad, simplemente por su preferencia sexual.

“Hace como cinco meses, un grupo secuestró a Wisam en la ciudad de Fatih. Se lo llevaron a un bosque, lo golpearon y lo violaron. Lo iban a matar pero Wisam se salvó saltando al camino principal. Nos quejamos con la policía pero no hicieron nada.”

La homosexualidad no es ilegal en Turquía, pero en los últimos dos años, varios analistas y expertos han revelado que la homofobia se encuentra en aumento en el país, así como los crímenes de odio contra hombres y mujeres de la comunidad LGBTQ. El pasado mes de junio, la policía anti motines tomó acciones extremas para dispersar a activistas trans de una marcha que fue prohibida por “motivos de seguridad”.

Varias docenas de asistentes, quienes solamente estaban armados con banderas de arco iris, fueron rodeadas por las autoridades en la plaza Taksim mientras reclamaban su derecho a la protesta. De acuerdo con el gobierno de Turquía, la marcha fue prohibida para “salvaguardar la seguridad y el orden público”. Mientras tanto, un grupo joven ultra nacionalista denominado Alperen Hearths, han continuado con las amenazas a los miembros de la comunidad LGBTQ,
llamándolos una “amenaza” para la moral del país.

Si bien es cierto que para muchos es aparente que con el paso del tiempo el progreso social también avanza, también es cierto que muchos rincones del mundo todavía guardan peligrosas fracciones llenas de odio e intolerancia, cuyo objetivo parece ser impedir que las minorías de sexualidad alternativa puedan disfrutar de los derechos que les corresponden como seres humanos. Desde mor.bo, queremos que las diferencias sean motivo de enriquecimiento, no de odio. Queremos que la opresión ciega se convierta en una oportunidad para descubrir las cosas que tenemos en común. Queremos que los crímenes de odio no se normalicen, y que podamos darnos cuenta de que todos, absolutamente todos tenemos el mismo derecho de vivir nuestra vida y de amar a quien sea, sin importar qué tan iguales o diferentes sean a nosotros.

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