El Instituto Hetrick Martin es una organización sin fines de lucro dedicada a atender las necesidades de los jóvenes LGBT en la ciudad de Nueva York. En este espacio seguro, muchas mujeres trans de color encuentran la confianza para ser ellas mismas reuniéndose en la subcultura ballroom (que se traduce como salón de baile), que es una extensión del circuito drag de Nueva York, que apareció por primera vez durante el Renacimiento de Harlem de la década de 1920 como un desfile carnavalesco que celebraba la sexualidad y la no conformidad de género.

La fotógrafa Krissane Johnson en sus imágenes en blanco y negro, nos muestra el dinamismo y la exuberancia de esta comunidad. La escena Kiki, en particular, sirve como un refugio seguro en donde homosexuales y personas trans jóvenes en situación de riesgo (en su mayoría con edades comprendidas entre los 12 y los 24 años) pueden estar mejor preparados para hacer frente a la vida más allá del ballroom.

Para los años 60, la comunidad negra de Harlem había desarrollado sus propios eventos exclusivos donde los participantes hacían vogue, una danza estilizada llena de movimientos angulares y poses de modelos, y caminaban por el ballroom bajo diferentes temas y categorías, pasando del realness a vogue femme y mucho más. Todo echó raíces en lugares como Rockland Palace, que explora en el documental Kiki (un término coloquial que es un sinónimo de diversión) como un homenaje a la historia de la cultura ballroom.

Hace cuatro años, Twiggy Pucci Garçon (uno de los ejes centrales de la escena Kiki) se dio cuenta de que había llegado el momento de representar la identidad negra y no blanca LGBT en la norteamérica contemporánea con ciertos matices. Twiggy, de de 26 años de edad, y originalmente de Virginia, co-escribió la película con la directora sueca Sara Jordenö con el fin de iluminar la realidad de una forma de vida que muchas veces pasa desapercibida.

La cultura ballroom se disparó en la década de los 80, desarrollando de su propia infraestructura y extendiéndose a otras ciudades. Los participantes comenzaron a reunirse en alianzas conocidas como “casas” bajo la dirección de una “madre” o líder de equipo, y cada familia tenía su propia identidad y cultura distinta, algo que también sucede en la cultura drag. Estas casas formaban una red social underground, lo cual era esencial no sólo para la movilización y la organización de eventos, sino para ofrecerle a personas marginados un sentido de comunidad. Hoy el ballroom es internacional, con fiestas que se realizan en ciudades como París o Tokio.

Kiki: strike a pose

Fotografía: Krisanne Johnson

Kiki: strike a pose

Fotografía: Krisanne Johnson

Kiki: strike a pose

Fotografía: Krisanne Johnson

Kiki: strike a pose

Fotografía: Krisanne Johnson

Kiki: strike a pose

Fotografía: Krisanne Johnson

Kiki: strike a pose

Fotografía: Krisanne Johnson

Kiki: strike a pose

Fotografía: Krisanne Johnson

Kiki: strike a pose

Fotografía: Krisanne Johnson

Kiki: strike a pose

Fotografía: Krisanne Johnson

Kiki: strike a pose

Fotografía: Krisanne Johnson

Kiki: strike a pose

Fotografía: Krisanne Johnson

Kiki: strike a pose

Fotografía: Krisanne Johnson

Kiki: strike a pose

Fotografía: Krisanne Johnson

Kiki: strike a pose

Fotografía: Krisanne Johnson

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