Por lo general, los clubes de strippers son lugares un poco estrictos y cerrados, en donde ninguna cámara suele documentar qué es lo que pasa entre el tubo y el suelo, o el final de la pasarela y los clientes con los billetes en la mano, pero gracias a la fotógrafa Juliana Beasley podemos adentrarnos un poco más en ese mundo. Si se preguntan cómo logró tomar estas imágenes, la respuesta es sencilla: ella solía ser una stripper también.

Muchas de estas imágenes fueron tomadas en los mismos clubes en los que ella trabajó: de ahí la franqueza de muchas de sus modelos, quienes eran de hecho sus compañeras de trabajo.

“Trabajando como stripper me di cuenta de que hay muchos motivos detrás de por qué las mujeres, deciden quitarse la ropa por dinero, Y hay razones por las que los hombres se convierten en clientes. Decidí concentrarme en el aspecto visual del intercambio comercial del amor a la venta.”

Ahora, las imágenes de Beasley han sido publicadas en forma de libro, que lleva como título Lapdancer, y que es una especie de una antología visual capturada a lo largo de los años 90 y que nos muestra ese intercambio de dinero por algo de afecto y contacto piel con piel, en donde los espectadores de los clubes se convierten en protagonistas y nosotros los voyeuristas.

Lapdancer

Fotografía: Juliana Beasley

Lapdancer

Fotografía: Juliana Beasley

Lapdancer

Fotografía: Juliana Beasley

Lapdancer

Fotografía: Juliana Beasley

Lapdancer

Fotografía: Juliana Beasley

Lapdancer

Fotografía: Juliana Beasley

Lapdancer

Fotografía: Juliana Beasley

Lapdancer

Fotografía: Juliana Beasley

Lapdancer

Fotografía: Juliana Beasley

Lapdancer

Fotografía: Juliana Beasley

Lapdancer

Fotografía: Juliana Beasley

Lapdancer

Fotografía: Juliana Beasley

Lapdancer

Fotografía: Juliana Beasley

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