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Coronavirus Perspectives

Gracias al coronavirus, las fiestas sexuales y las orgías virtuales se están popularizando

La cuarentena ha obligado a mucho a reinventar la manera en que se relacionan sexualmente con otras personas. Fotografía: MOR.BO/imagen referencial
Words mor.bo

Con la llegada del COVID-19 a la vida de todos, hemos tenido que cambiar nuestros hábitos de manera radical: guantes, mascarillas, cuarentena social, una buena dosis de paranoia, y sobre todo, el prospecto de quedarnos en casa por tiempo indeterminado. Sí, las series, las películas, los libros, las clases onlines, limpiar la casa y los hobbies nos ayudan por un buen tiempo, pero hay otras necesidades que nos obligan a tener contacto social: el sexo.

Desde hace semanas, diferentes lineamientos de autoridades sanitarias dicen que cuando se trata de sexo en esta era, nosotros mismos somos nuestra pareja sexual más segura, lo cierto es que no todos se conforman con la masturbación, y prefieren el tipo de sexo que implica apéndices que no son los suyos.

Si bien el sexo puede ser lo último en la mente de muchos cuando ven a sus parejas en los mismos pantalones deportivos y camiseta arrugada por tres días seguidos, nadie puede negar la comodidad y el placer que puede aportar la intimidad física. Incontables estudios han demostrado que los humanos necesitan el tacto para prosperar física y emocionalmente, pero nuestros nuevos mandatos de distanciamiento social requieren que evitemos abrazarnos, darnos la mano o estar a menos de un metro de distancia. Mucho menos intercambiar fluidos corporales.

“El coronavirus en sí mismo no es una enfermedad de transmisión sexual”, dice el Dr. Muhammad Munir, del departamento de biomedicina y ciencias de la vida de la Universidad de Lancaster, y experto en enfermedades virales. “Pero como durante el sexo hay un contacto muy estrecho entre dos individuos, la posibilidad de que alguien contraiga el virus de otra persona infectada es casi del 100%, específicamente debido a los besos involucrados”.

Munir explica que el problema es que muchas personas pueden no saber que tienen el coronavirus cuando se encuentran asintomáticos, y pueden sentirse lo suficientemente ágiles para aventurarse con un poco de sexo, con uno o más personas. “Puede tomar de cinco a seis días antes de que los signos clínicos comiencen”, explica. Incluso si no besas a la persona con la que tienes relaciones sexuales, puedes contraer el coronavirus. “Las manos contaminadas son una fuente importante de infección”, dice Munir. “No es solo el sexo en sí mismo, es cualquier contacto que se produzca durante el acto”.

Sexo solitario, apps y sex toys

Así que la facilidad del streaming no solo está llegando a la música, a la TV y al cine, sino también al sexo. Luego de notar un ascenso importante en su tráfico de Internet, Pornhub decidió ofrecer sus servicios premium gratuitamente a todo el planeta hasta el próximo mes; la práctica del camming en diferentes plataformas ha aumentado dramáticamente en el último mes, y hasta las ventas de juguetes sexuales se dispararon en las últimas semanas en todas partes: tan solo en Australia subieron más del 350%. Así que muchos han estado en un mood de amor propio, por así decirlo.

Aún así, entrar a las apps de citas y encuentros demuestra que la gran mayoría está dispuesta a arriesgarse a contraer el coronavirus por un poco de sexo, y cualquiera que lo dude puede ponerse a revisar en su propio teléfono la gran cantidad de posibilidades que existen, sin importar la orientación sexual. Si bien plataformas como Bumble, Grindr, Tinder y más se han adaptado a las advertencias y recomendaciones por el COVID-19, hay un aumento en biografías que buscan “amor de cuarentena”, amigos y amantes por un rato. De hecho, Buzzfeed reportó que muchos de los usuarios de Tinder dijeron que no estaban muy preocupados por contraer el coronavirus, con un hombre diciendo que no tiene “ninguna intención de dejar que dicte mi vida social”.

La revolución de las sex parties virtuales

Varios clubes que ofrecen orgías a sus miembros hicieron un cambio virtual con la llegada de la pandemia. Fotografía: Page Six
Varios clubes que ofrecen orgías a sus miembros hicieron un cambio virtual con la llegada de la pandemia. Fotografía: Page Six

Los más responsables, sin embargo, están usando aplicaciones como FaceTime, Zoom o Skype para tener citas, encuentros sexuales y hasta fiestas sexuales virtuales. Ya que una forma de reducir los riesgos del coronavirus es no tomar ninguno, algunos clubes de fiestas sexuales mundiales como Kinky Salon han tomado la iniciativa de mover sus celebraciones a Internet: la semana pasada, el club notificó a sus clientes felices que los eventos en persona estaban en suspenso indefinidamente. “Enfrentémoslo”, escribieron en un correo electrónico masivo, “ninguna cantidad de lavado de manos funcionará cuando todos nos besemos”.

Lo mismo hizo Killing Kittens, un exclusivo club de sexo con sede en Londres, quienes organizaron el fin de semana su primera fiesta digital a través de Zoom. Según Insider, el evento fue una fiesta de máscaras de 100 personas y contó con artistas de burlesque, fuego, duchas y jaulas. “Obviamente, no hay una orgía real en el lugar, pero es adulta”, dijo la fundadora de Killing Kittens y empresaria sexual, Emma Sayle.

Hace unos días, Andrew Kahn contaba para Slate lo que había sido su pimera gay sex party virtual: “a los 15 minutos de mi primera fiesta sexual en Zoom, los penes salieron de los pantalones. Había más de una docena de ellos. De vez en cuando, alguien ofrecía un cumplido, lloriqueaba o abría una botella de lubricante, incitando a Zoom a mostrarlos como el orador principal. Al llegar a la media hora, toda la conversación había cesado, salvo las frecuentes peticiones del anfitrión de ‘por favor, pónganse en mute’ cuando había un ruido de fondo molesto”.

Para Kahn, “aquellos de nosotros que contamos con el inframundo entre nuestros sistemas de apoyo social y como uno de los principales servicios cívicos de la vida urbana, la pérdida temporal de clubes nocturnos y fiestas sexuales se ha añadido a la tensión” del COVID-19, así que intentar continuar con la rutina virtualmente es una opción perfectamente segura y válida.

Así se vive una orgía digital lésbica

No todas las fiestas sexuales de internet son organizadas profesionalmente: muchos crupos las organzian de forma amateur. Fotografía: Michal Beckert
No todas las fiestas sexuales de internet son organizadas profesionalmente: muchos crupos las organzian de forma amateur. Fotografía: Michal Beckert

Sin embargo, no todos estos encuentros sexuales con múltiples asistentes son organizados de manera profesional, en el caso de Anna (un apodo que nos pidió para mantenerse en el anonimato), una lesbiana que vive en Nueva York, estas citas a veces se organizan con algunos mensajes de texto o unos correos electrónicos. “Todas en el video chat somos lesbianas, y nos conocemos mutuamente por una o dos chicas en común. Establecemos un día y una fecha previa, usualmente en la noche, para encontrarnos a través de zoom en una especie de sex party con una moderadora”.

Anna cuenta que algunas de las participantes muestran el rostro, otras usan máscaras o se ven solo del cuello para abajo. La moderadora exige que nadie haga capturas de video o de imágenes para garantizar la seguridad de las participantes, y que el encuentro no sea usado posteriormente para revenge porn, corra el peligro de ser hackeado o que alguien quiera subirlo a algún sitio de streaming. “Es un sistema de honor”, dice Anna.

“Hemos hecho ya un par de sesiones, duran entre 60 y 90 minutos. Algunas chicas usan juguetes que otras controlan remotamente, otras tienen sexo en pareja, otras simplemente se masturban frente a la cámara con sus dedos… luego, si hay consentimiento de la otra parte, puedes establecer un video chat privado o programar un encuentro personal cuando toda esta mierda pase. Ha sido bastante divertido”.

La moderadora se encarga de servir como maestra de ceremonias y directora de transmisión: con la indicación de las asistentes que estén más cercanas al orgasmo, se encarga de hacer de esa chica o esa pareja el foco por algunos minutos o segundos, y así sucesivamente con cada participante. “Al principio es extraño, pero te acostumbras rápido”, dice Anna. “Es una alternativa segura y entretenida, en especial si estás sola en casa”.

Ya sea que estés solo o acompañado, en última instancia, la convivencia exitosa del sexo y la pandemia se trata de la reducción de riesgos y de daños. Lo que debes hacer es conoce los riesgos; específicamente, cómo ocurre la transmisión, y cómo eso encaja con lo que te gustaría hacer sexualmente. Así que toma la mejor decisión para tu situación individual que reduzca el mayor número de riesgos posibles para ti, tu(s) pareja(s) sexual(es) y las personas que te importan. ¡Feliz orgasmo!

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