Con varios años de carrera y mucha energía que en su último disco la liberó como una tormenta musical, Fakuta se mantiene en una constante producción que le ha permitido consolidarse como una gran exponente del pop chileno.

Pamela Sepúlveda pertenece a la generación del pop que nos hizo bailar entre Javiera Mena y Gepe, influenciado por la vanguardia ochentera de Los Prisioneros y que han llenado tocatas y fiestas que dejaron de ser under hace un rato. Tiene un pasado musical bastante largo y reconoce que ha pasado por distintos estilos musicales: cuando adolescente fue rockera, luego se puso alternativa, luego electrónica y experimental. Finalmente decidió asumir “lo que cuando chica le daba vergüenza, como Britney Spears o Spice Girls”, y así volcó su producción a un pop electrónico que consolidó en su último disco Tormenta Solar.

“Es una música y es lo que más me gusta, lo que me gustó más de niña, un gusto más sincero que me sale innato. Creo que es fácil y a cualquier persona le llega, y eso me agrada, que no sea snob.”

Fotografía por Dano Mozó

Fotografía por Dano Mozó

¿Cómo fue el cambio en las presentaciones en vivo con el segundo disco?

En el primer disco tenía una parada súper escénica. Mi presentación era casi como una acción de arte y me preocupaba más de que hubiera vestuario, luces y tres coristas que en realidad no cantaban tan bien. Pero sentía que ese show no me funcionaba tan bien en términos sonoros, entonces hubo un cambio y ahora tengo una banda que toca instrumentos, hay teclados, batería electrónica, samplers, y las cosas están tocándose en vivo. El disco también tiene muchos más detalles y capas sonoras.

¿Tú tomas el control de todo?

Sí, soy bastante dictadora.

¿Eso no pasaba antes?

Antes yo era muy de grupos, de compartir la música con otras personas, pero al tomar el control y al hacer el proyecto desde el comienzo, esa fue la idea. Veo todos los aspectos y cada día que avanzo me acerco más a eso, a aprender a tener el control de todos los puntos de creación. Si al principio fue más escénico, luego fue composición, creo que para el próximo disco ya tiene que ver más con producción, con estar a cargo de todo. Puede sonar egoísta, pero cada vez que dejas entrar a alguien tienes que ceder un poquito, y el destino de lo que pensabas va variando.

Tu generación es distinta a la generación electropop de ahora, no por algo de edad, sino de escuela. Por ejemplo el sonido de Tormenta Solar recuerda mucho el Corazones de Los Prisioneros y los demás también están súper influenciados por eso…

Sí, pero tampoco tanto… Es como cuando te dicen: ¿te gustan los gatos? Sí, me gustan los gatos pero no soy la más catlover. Tengo muchos amigos que le gustan más los gatos que a mí. Eso me pasa con el Corazones, me encanta, pero no me atrevería a escribir un libro de Jorge González.

Igual marca momento súper importantes. Este redescubrimiento del pop y aceptar lo que te gusta y lo que quieres hacer, no fue sólo una cosa personal, sino cosas que vivimos como carretes con la Mena, Gepe, onda casa, cuarto oscuro, bailando Con Suavidad. Creo que sí hay una parada diferente de la gente de ahora, de cómo enfrenta la música en general.

¿Cómo ves a la generación de ahora?

No me atrevo a decir tanto, porque como ya soy más vieja tampoco salgo tanto y a lo mejor está pasando lo mismo. Hay grupos indie nuevos, más rockeros, como Los Niños del Cerro, que se nota que son todos amigos, que se juntan y carretean. Ahora estoy más dedicada a mi carrera, a hacerla más profesional, pero mi tiempo de carretear y descubrir ya fue, y fue bonito, y espero que los cabros también tengan su momento. Esos sonidos con los que nosotros rayábamos al final se notan en nuestra música porque tiene un color, un gesto generacional, y está bueno.

Fotografía por Dano Mozó

Fotografía por Dano Mozó

Estudiaste Arquitectura, ¿cómo llevaste en paralelo la carrera con la música?

Yo era súper porra, y por eso lo pude hacer. Descuidaba mucho mi parte académica. Y como he tocado siempre, apenas pude tocar con una banda, lo hice. Ya estaba en eso cuando entré a la Universidad y nunca lo dejé de lado. De hecho me castigaron mucho por eso. Y cuando terminé la carrera, me costó, y me di cuenta que ya había elegido mi oficio que me gustaba desde antes. La carrera fue bacán, me sirvió un montón, sobre todo en cosas como un proyecto artístico de cualquier tipo, como construir la idea, ordenarte, ese tipo de cosas.

Eso de armar y dirigir, la noción de espacio…

Sí, en general me ha servido ene. Y me doy cuenta cuando converso con otros amigos músicos que se les van detalles, y es heavy como estudiar Arquitectura sirve para poner atención en eso. Ahora estoy trabajando en otra cosa, pero siempre el foco de mi atención está 100% en la música. De hecho dejé de trabajar de arquitecto porque era muy complejo y no me quedaba espacio mental para poder dedicarle a otras cosas. Aparte que no pagan muy bien si trabajas en una oficina.

¿Qué piensas de la juventud chilena, de los movimientos y las marchas?

Me encanta que los menores de 18 no tengan prejuicios entre hombres y mujeres, entre ser amigos entre homosexuales y no. Que hablen las cosas claras y directas. Creo que se han superado un montón de trabas. Siempre me sentí un poco así y me dan ganas de ser amiga de esas personas, que podrían ser mis hijas (jaja, ay, siempre hablo como si fuera más vieja).

¿Y crees que les está funcionando? La opinión generalizada es que el movimiento se está desinflando.

Sí, creo que el movimiento estudiantil ha perdido credibilidad, pero es porque hay generaciones buenas y malas. Y es en todas partes, como en la U, hay algunas brillantes y otras más flojitas. Creo que este año fue crítico y los cabros se farrearon la movilización. No tenían claro por qué estaban marchando. Pero más allá de ellos, me gusta que los cabros chicos han hecho despertar a los adultos. Ahora tienes la marcha contra la AFP, que es súper emocionante. Yo he ido a todas y es pal pico, creo que no hubiese sido sino por los jóvenes… la generación de nuestros viejos tuvo un trauma brígido.

Yo soy positiva con respecto a la humanidad y creo que los cambios ayudan. Por ejemplo cuando estaba en la universidad y salía a marchar logramos el CAE, y ahora están todos súper cagados con eso, y es como, hueón, cada vez que hacen un cambio, como la reforma a los colegios, la cagan más.

Es una crisis absoluta, política, y ese sentimiento de que esté tan la cagá en la cabeza me encanta. Es un anarquismo, y todos sabemos que los huevones no valen nada. Y creo que cuando existe este vacío absoluto de autoridad, es un momento bacán para crear. La gente está sintiendo el poder, o al menos, que le debería pertenecer.

¿Te consideras parte de algún movimiento -ista, como animalista o feminista?

Me considero feminista porque es una cosa de cualquier mujer.

Pero cuál es tu concepción de feminismo, porque a veces el concepto está medio errado…

Creo que se está hablando, hay mucha efervescencia y mucha energía, para bien o para mal. En mi caso, por ejemplo, tengo una pareja hace 7 años y vivimos juntos, y fue bacán que apareciera esto del feminismo para poder entendernos. Al principio peleábamos ene y no sabía por qué. Eran las cosas típicas de las parejas, como lavar la loza. Por otra parte, en mi casa, mi mamá nunca me crió como una mujer en el sentido de tener que lavar los platos, yo era el hombre y mi hermana era la mujer porque era súper buena para hacer las cosas. Yo hacía música mientras mi hermana hacía la cama. Entonces llegar ahora a esto de pareja y que se haya abierto la discusión, el también ha reaccionado y ahora existen términos para hablar las cosas.

Antes pensaba que si te piropeaban en la calle daba lo mismo, y como soy volá, nunca pesqué mucho, pero en verdad hay gente que sí le afecta. Y cuando dicen las razones me doy cuenta de que sí, es como el hoyo, y que al elegir, por ejemplo, qué ropa te vas a poner, uno de los factores en que tienes que pensar es que no te vayan a violar. Y los hombres no tienen que pasar por eso.

Y también hay micromachismos de los que todos somos víctimas, hombres y mujeres, que no los sabemos reconocer, pero que está bien que esté la gente insistiendo. Nunca le podría poner freno a alguien, porque creo que todo ayuda.

Y si por ejemplo eres la más mina de la música, no sé, Taylor Swift, la gente no te va a respetar porque eres mina, porque eres bonita, no vas a tener el mismo respeto que un loco. Todavía pasa eso. Un hombre también puede ser un producto sexual, pero el respeto intelectual que se tiene por una mujer es mucho menor. Mira lo que pasa con Bachelet. Yo no soy la más bacheletista, pero la defiendo por el abuso, por la violencia que hay contra ella, como que le digan guatona.

Y en ese empoderamiento ligado a las redes sociales, qué te pasa, por ejemplo, con la actitud de la gente de grabar con el celular en vez de actuar frente a algo.

Creo que el celular y las redes sociales tienen un poco ahueoná a la gente. Hay muchas cosas como que la gente opina por Twitter y cree que tiene la razón y se pone súper odioso. Lo mismo pasa con un cabro chico de 18 años que no tiene nada en la cabeza todavía, pero es materialista y habla de los flaites y la gente se ofusca contra esa persona. Hay que balancear un poco la cuestión, no puedes odiar a unos pendejos que no tienen idea de lo que están diciendo. Creo que si tuviéramos más educación y se hablaran más las coas, todo se remediaría, como nuestra adicción a los celulares y al licor. No sé, Chile está muy angustiado y tiene un problema de ansiedad.

¿Y tienes alguna adicción?

La flojera (jajaja), quedarme en la cama… No, soy súper poco adictiva. Es que cuando determino que algo me está enganchando, lo corto. Bueno, mi adicción última fue ver Gilmore Girls entera, pero ya mi pololo me iba a echar de la casa porque me vi siete temporadas de 20 capítulos como en dos semanas, no tuve vida. Y la acabo de terminar este fin de semana. Ese es el problema de las series y nunca veo, por lo mismo. También me pasó lo mismo con Breaking Bad, que vi miles de temporadas y me puse al día.

(También nos quedamos pegados conversando y debatiendo un rato sobre The Get Down y Black Mirror y las típicas conversaciones que se arman cuando todos quieren contar la serie que están viendo. Gracias, Netflix.)

Fotografía por Dano Mozó

Fotografía por Dano Mozó

Volviendo a la música. Has hablado del pop que adquiriste en el segundo disco, ¿en qué estás trabajando ahora?

Menos mal terminé de ver la serie para trabajar en eso (jajaja). En general no me gusta prometer mucho porque me siento y empiezo a experimentar y veo lo que salga. He probado con algunas cosas, pero por ahora podría ir para cualquier lado. Siento que igual no tengo que soltar lo de hacer canciones, porque es lo que más me sale y a la gente le gusta.

¿Cómo es tu proceso para componer? ¿Eres más introspectiva?

Sí, me gusta eso. Me pasa que puedo ser bipolar, soy súper para adentro, pero me encanta la gente. Cuando muestro el disco y toco para la gente, soy muy muy feliz. Y ver que la gente reaccione con lo que hago es muy bacán, pero siento que para tener algo que entregar, hay que guardarse y acumular, llenar una bolsita de cosas y luego sacarlas. Por lo mismo ahora no he tocado tanto, porque estoy tratando de llenar el hoyo que quedó con el disco anterior. Pero ya creo que está llenito, sólo tengo que hacer canciones, colaboraciones y covers. Estoy haciendo de todo un poquito, pero ya hay harto. Quiero que salga el próximo año.

Si tuvieras un súperpoder, ¿cuál sería?

El fuego para quemar a todo el mundo.

(jajaja)

No, en este momento elegiría el súperpoder de la mezcla, el del ingeniero en sonido.

Agradecimientos: Entretenimientos Diana, Merced 839, Santiago Centro.

Despues de leer, ¿qué te pareció?