En un mundo cada vez más global, cuestionarse sobre identidad nacional y la necesidad de la misma es a veces desconcertante, en especial para la generación rusa emergente, atrapada en una visión internacional que romantiza la estética post-soviética y una situación política compleja. Esta generación Se está enfrentando al reto de darle forma a su propia narrativa, y el fotógrafo Eugene Shishkin está buscando explorar que que significa ser ruso más allá de la mirada occidental, tal como existe en cualquier esquina de su país.

La primera vez que Shishkin comenzó a cuestionar la identidad rusa y su representación en la moda, fue cuando estudiaba fotografía en el London College of Fashion. Inmerso en un ambiente completamente diferente, se fijaba en los pequeños detalles del entorno urbano de Rusia que nunca encontraría en el extranjero.

“Los tres años que pasé en Londres me permitió mirar la cultura rusa desde la distancia, y con ojos más frescos. Quería mostrar la historia de Rusia de manera un poco más amplia, haciendo referencia a la Rusia Imperial, la era soviética y la Rusia moderna. Cada lugar que elegí para las fotos muestra a una Rusia convencional para nosotros, pero pero completamente desconocido para el espectador occidental. Busqué un balance entre la belleza y la autenticidad.”

La gente en las fotografías de Shishkin no son modelos profesionales: los encontró a través de amigos o redes sociales, y su criterio fue que mostraran carácter y actitud. La ropa que usan son de diseñadores emergentes como Ksenia Seraya, Setka, Makoday, SHLZ y Nnedre. La historia de Shishkin se desarrolla en lugares que cualquier ruso reconocería y recordaría, pero que por lo general pasan sin notar: escaleras, pasos subterráneos, estacionamientos y garajes, bancos de parques, pequeñas habitaciones de apartamentos antiguos. También representa la mezcla loca de referencias históricas en el espacio urbano de Rusia: alfombras secándose cerca de cúpulas, mosaicos soviéticos… no hay exotismo en estas imágenes, pues son paisajes que cualquiera podría ver Moscú en su camino al trabajo o a la universidad.

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

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Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

Fotografía: Eugene Shishkin

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