Martina Petric dice que su historia con la música comenzó desde que tenía 5 años, en 1996. El mismo año en que la Macarena puso a bailar a muchos, Wonderwall de Oasis se convertía en uno de los temas que todas las personas que tenían guitarra decidieron no dejar de tocar por el resto de sus vidas, y el momento en que Tori Amos nos trajo Boys for Pele. Un buen año, sin duda. Sin embargo, el padre de Martina siempre ha sido fanático de la música de la década de los 70. Nos la imaginamos jugando mientras las melodías de Led Zeppelin o Pink Floyd resonaban en las paredes de su casa.

“Jamás escuché algo pasado de los 80 en mi vida, y jamás escuché algo en español tampoco. Era todo internacional, todo europeo, gringo. Y de ahí yo le agarré el gustico. Mi papá me regalaba discos, y escuchaba mucha música. Me encantaba. Hasta que a las 12 me regalaron una guitarra de palo y allí me puse a aprender yo sola a tocar guitarra. Cuando todavía no estaba YouTube, ni buscaba en Internet ni nada los acordes. Compraba la partitura, el cancionero. Allí empecé a tocar guitarra.”

Lo de la guitarra se le dio muy bien, y a los 15 años ya tenía una guitarra eléctrica con la cual escribir canciones como amateur. Como un hobby, algo que hacía en su tiempo libre después de la escuela. ¿La verdad? Martina no pensaba dedicarse a la música para nada.

“Tenía ganas de estudiar fotografía, literatura, porque escribo también y como que dije: ‘me voy a ir por acá…'”

Pero como decía John Lennon en la canción Beautiful Boy, la vida es lo que sucede cuando estamos ocupados haciendo otros planes. Y la música se llevó a Martina con una seducción lenta pero segura; sin querer queriendo. Entre notas y acordes terminó con una banda llamada Life Noise (“¡al mejor estilo noventero!”) y un montón de canciones, por el año 2010. Pero como a veces sucede, el compromiso de sus integrantes no era muy fuerte ala hora de ensayar, así que cada uno terminó yéndose por su lado, pero Martina se quedó con el bajista de la agrupación, Marcelo Grez, para formar un dúo llamado Before Than After.

Before Than After

Fotografía: Cici Rivarola

Les fue bien, aunque la dupla no duró largo tiempo. En el 2013 grabaron su primer disco en Estudios Triana con Claudius Rieth, y además colaboraron con Jorge Fortune. Un año después se dedicaron a promocionar el álbum, y lograron que una de sus canciones, Tell Me Other Way, formara parte de la banda sonora de la película Videoclub del director chileno Pablo Illanes, estrenada a principios del 2014. Todo gracias a una sesión acústica que la banda hizo dos años atrás.

“En realidad, esa canción la hice en el 2009. De cuando yo recién estaba viviendo en Santiago y componiendo… me acuerdo perfecto. Y la tenía allí botada. Nos hicieron una sesión acústica en el 2012… empezando el 2012 más o menos, donde tocamos esa canción. No sé por qué. De allí la escucho Pablo Illanes. Le gustó y dijo que quería la canción para su película.”

Con 24 años de edad, Martina Petric decidió participar el año pasado en el programa The Voice Chile, calificando con una versión acústica del tema One de U2 que en menos de dos minutos hizo que todos los jueces del concurso voltearan la silla.

¿Cómo llegaste a The Voice?

“Ah, The Voice. Yo veía la versión internacional de The Voice, y me gustaba ese programa. Encontraba bueno que fueran puros cantantes. Era un poco más serio que The X Factor y todas esas cuestiones que se prestaban para el ridículo. Me acuerdo que me decía, ‘¡si logro entrar a The Voice, bacán!’ Cuando supe que lo iban a hacer acá en Chile y así me metí. Mandé el video que te contaba de la sesión acústica de años atrás porque no tenía otro. Y me llamaron a la semana. Pasé por todas las etapas, que eran tres castings, y quedé. Después venia la audición a ciegas, que era el primer capítulo… y se dieron vuelta todos los jurados y yo como ‘¡¿QUÉ?!’ Ni estaba segura de si me iban a elegir.”

Martina Petric / Fotografía: Carla Yeahs

Martina Petric / Fotografía: Carla Yeahs

Aunque sólo llegó a la semifinal del concurso, The Voice le dejó muchas experiencias, pese a que Martina nos dice que no le gusta mucho todo este rollo de la televisión. No la ve, ni le gusta como funciona, y aunque reconoce que el trabajo de la producción en el programa es increíble, no es algo que la apasione. Sin embargo, aprendió muchísimo mientras estuvo en el programa:

“Sí me ayudó fue a enfrentar el ‘pudor’, ¿cachái? Es como que… tú haces una carrera y eres una cantante íntegra, que te puedes mover en el escenario, que puedes hablar frente a una cámara. No tartamudeas, y tienes que estar en un escenario y te tienes que ver muy segura, muy tranquila. Para eso me ayudó mucho, porque en The Voice tenías que actuar varias veces.”

¿Lo mejor que le dejó el show? Muchos seguidores.

“La gente se empezó a fijar en mí, en mi voz y en mi onda. Dije ya. Chao. Me lanzo ahora, ¿porque si no después cuándo? Éste es el mejor momento de anunciar al menos que voy a ser solista y que va a venir un proyecto nuevo.”

El proyecto tiene nombre y forma de sencillo, Got Me, con el que estuvo trabajando este año junto a su productor René Roco mientras volvía a Estudios Triana para grabarla y mezclarla junto a Claudius Rieth, con masterización de Francisco Holzmann. Lo que Martina quiere es seguir el esquema norteamericano de singles y videos para luego traernos el disco.

Aunque vamos a tener que esperar algunos meses para ver qué es lo que Martina se traerá entre manos como solista, el proyecto parece ir viento en popa y con una identidad bastante definida, y que quizás lleva a la artista de vuelta a sus inicios, a los de verdad, cuando su padre escuchaba rock clásico y un poco de soul del que te mueve la fibra.

Martina Petric / Fotografía: Carla Yeahs

Martina Petric / Fotografía: Carla Yeahs

“Me he puesto a pensar mucho sobre los 70. A retomar bandas que no había escuchado, y es lo que a mí me gusta. Tengo muchas canciones compuestas ya. Sade es una de las principales influencias y yo creo que uno lo puede notar igual escuchando el single. Me gusta que la voz sea muy presente. Como Beyoncé. Creo que es todo más hacia el soul, pero muy dentro del pop. Quizás pueda haber algunas variaciones, que se inclinen un poco más hacia el hip hop, y puede que haya una canción en el medio con pura guitarra acústica no más. Lo que quiero es que mi disco sea mi historia.”

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