Algunas semanas atrás, les hablamos de cómo una escuela en Estados Unidos había cambiado las salas de castigo y de detención por habitaciones en donde se enseñaba a los niños a respirar y a meditar, obteniendo a cambio una transformación significativa en el comportamiento de los estudiantes. Hoy vamos a conocer un caso similar de Senegal, en donde miles de menores de edad se encuentran en prisión, ya sea por ofensas que van desde la violencia hasta el robo, pasando por los abortos (criminalizados en esa nación africana), o simplemente por pedir dinero en las calles.

Programa de Esgrima para Menores Encarcelados en Senegal

Fotografía Sam Phelps/OSIWA

Como una manera de hacer que el tiempo en prisión de estos menores no termine haciendo de ellos unos criminales verdaderos cuando salgan, la Association Pour le Sourire d’un Enfant (ASE), en conjunto con la Open Society Initiative for West Africa (OSIWA), comenzó un programa de esgrima en el año 2012 en la ciudad de Thiés y su prisión juvenil. Aunque a primera vista parezca ser una opción un poco extraña de rehabilitación, el gerente del programa, Hawa Ba, le explicó a CNN que el objetivo es enseñar a estos jóvenes principios como el respeto y darles herramientas para que aprendan a enfrentar la pérdida:

“Hay muchas reglas en el esgrima, pero es un deporte que te ayuda a recuperar tu autoestima. Dentro de las propias clases, las niñas han descubierto su capacidad para exigir respeto, y los niños han aprendido a respetarlas”.

Si bien esta iniciativa es ampliamente vista como una manera inteligente y útil de enseñar disciplina a jóvenes problemáticos y como una manera de mejorar su autoestima, el problema principal (como en muchos otros países) sigue siendo el encarcelamiento rápido o automático de delincuentes juveniles en lugar de rehabilitarlos por sus sus ofensas.

Programa de Esgrima para Menores Encarcelados en Senegal

Fotografía Sam Phelps/OSIWA

Las clases mixtas se realizan dos veces por semana fuera de las instalaciones, y les da una oportunidad a estos menores de ver la vida más allá de la cárcel. Los guardias de la cárcel también son entrenados para que sirvan como maestros de los jóvenes para cambiar su relación de castigadores y castigados a una de mentores y aprendices. De esta manera se fomenta la armonía social y el diálogo entre los menores y los funcionarios penitenciarios. Hasta ahora, más de 100 niños encarcelados han pasado por el programa.

La idea es que cuando salgan de la institución carcelaria, los niños se conviertan en entrenadores dándoles una ocupación remunerada y un sentido de plenitud. El programa ha sido tan exitoso que todos los funcionarios de prisiones serán obligados a entrenarse en esta especialidad a partir de finales de este año, y algunos menores han tenido reducciones en sus penas de prisión como resultado del programa.

Programa de Esgrima para Menores Encarcelados en Senegal

Fotografía Sam Phelps/OSIWA

Programa de Esgrima para Menores Encarcelados en Senegal

Fotografía Sam Phelps/OSIWA

Programa de Esgrima para Menores Encarcelados en Senegal

Fotografía Sam Phelps/OSIWA

Programa de Esgrima para Menores Encarcelados en Senegal

Fotografía Sam Phelps/OSIWA

Programa de Esgrima para Menores Encarcelados en Senegal

Fotografía Sam Phelps/OSIWA

Programa de Esgrima para Menores Encarcelados en Senegal

Fotografía Sam Phelps/OSIWA

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