Anoche, los Estados Unidos eligieron a su líder más aterrador, y no hablamos de alguien ficticio como Frank Underwood de House Of Cards, hablamos de Donald Trump. Y sí, hay muchas razones por las cuales temer de ahora en adelante. El mundo entero vio hace pocas horas luego de una campaña presidencial que sólo puede describirse como una pesadilla, que Trump iba a ser sólo un chiste que muchos contarían en el futuro, secándose la frente y diciendo, “¡Wow, qué cerca estuvimos!”

Pero no. Más de 8 millones de norteamericanos escogieron en las urnas a un depredador sexual, un mentiroso compulsivo y a un hombre fanático, intolerante e inestable. La nación que se ve a sí misma como la tierra de la libertad y el hogar de los valientes, acaba de dar un paso hacia el abismo con un presidente apoyado nada más y nada menos que por el Ku Klux Klan.

Para algunos, sonará exagerado estar tan preocupado por la elección de un presidente extranjero, pero sólo alguien ingenuo dudaría de la influencia que los Estados Unidos tiene en el orden mundial. Lo que sucede en ese país tiende a reproducirse en olas alrededor del mundo, lo cual no suena muy alentador para los próximos cuatro años.

¿Por qué hay tanto miedo?

Al inicio de su campaña, en junio del 2015, Trump comenzó a darnos una idea clara de lo que pensaba de sus vecinos y el resto de América Latina.

“Cuando México manda a su gente, no están mandando a los mejores, sino a los que tienen problemas, y están trayendo esos problemas con ellos. Están trayendo drogas y crimen. Son violadores. Algunos, me imagino, son buenas personas. Y vienen más allá de México… vienen de América Latina.”

Se estima que los inmigrantes latinoamericanos en Estados Unidos llegan a más de los 12 millones de habitantes, y el camino que les tocará recorrer bajo la presidencia de Trump no será fácil. En principio, el nuevo presidente de Norteamérica tiene planificado abolir la ciudadanía por derecho de nacimiento, así que todos los nacidos en Estados Unidos con padres indocumentados, ya no recibirán la ciudadanía como pasaba antes.

Además del famoso muro que Trump piensa construir en la frontera con México, muy pronto vemos una nueva Fuerza Armada de Deportaciones, que estaría encargada de remover a 6,5 millones de inmigrantes del país que ya no serían bienvenidos en su versión ideal de América. Eso sin hablar de su idea de prohibir la entrada a todos los musulmanes al país, y de crear un “registro” de musulmanes. ¿Suena familiar?

¿Por qué nos debe preocupar?

La razón principal es porque todos los avances que se dieron en el gobierno de Barack Obama podrían perderse: desde el derecho a asegurar la salud con Obamacare hasta el matrimonio igualitario. Y si bien no nos afecta directamente, Estados Unidos estaría dando el ejemplo de que los derechos civiles no son una prioridad. Si alguien lo duda, les recordamos que el ahora vicepresidente Mike Pence es famoso por suscribirse a la creencia de que las terapias de electroshock son ideales para eliminar la homosexualidad.

Todo esto se suma a lo que Trump ha dicho sobre las mujeres y hecho con ellas: no sólo ha sido acusado de agredirlas sexualmente, sino que presume de ello. Trump las califica basándose en sus propias ideas de belleza física y eso es todo. No hará nada para ayudar a las mujeres, e incluso puede promulgar políticas que estén directamente en oposición a los mejores intereses del género. No olvidemos que en más de una oportunidad dijo que las mujeres deben ser castigadas por tener abortos en su “gran” América. En un debate presidencial, describió el aborto de tercer trimestre como “un niño pequeño que se arranca de su matriz materna y asesinado”, lo cual demuestra que ni siquiera sabe cómo funcionan.

Además, los últimos años han sido de particular gravedad para las personas de raza negra en Norteamérica, quienes parecen ser trofeos de caza para los cuerpos policiales de ese país. ¿Se imaginan cómo será ahora bajo un presidente que ama las armas de fuego?

¿Es posible que sus políticas cambien?

Es difícil. Muchos analistas pensaban que durante la campaña iba a suavizar su discurso para aplacar a los sectores más liberales, pero Trump hizo lo contrario: se radicalizó. Conocía al público al que se estaba dirigiendo, y esa gente fue quien lo eligió anoche.

Las perspectivas económicas no eran muy buenas: caída del dólar, del peso mexicano, del Dow Jones… sin hablar del temor que puede generar en una nación de inmigrantes un presidente con una plataforma xenofóbica, racista y sexista que no cree en el cambio climático, que piensa que Putin es el modelo ideal de un presidente, y que piensa establecer un conflicto comercial con China.

Van a ser años interesantes con este nuevo líder del mundo libre. Los Estados Unidos y el resto del mundo están tragando grueso esta mañana, pues no hay nada como sentir la incertidumbre de lo que nos espera cuando el hombre que de ahora en adelante tendrá los códigos nucleares, ganó la presidencia con una campaña de odio inspirada en el personaje que una vez hiciera en un reality show. Bienvenidos al futuro.

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