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Disociación y síntomas disociativos: qué son y cómo tratarlos

Los síntomas del trastorno disociativo pueden variar, pero pueden incluir que la persona se sienta desconectada de sí misma y del mundo que le rodea. Fotografía: Medium
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Atención: Este post busca simplemente servir como guía educativa y no pretende diagnosticar ni sustituir a un profesional de la salud. En caso de que te identifiques con algunos de los síntomas explicados aquí, por favor busca ayuda profesional en psicología o psiquiatría que te dará las herramientas que necesitas.

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El término disociación es uno que hemos venido escuchando con mayor frecuencia en los últimos años con respecto a la salud mental, y se refiere a la desconexión que experimentamos entre emociones, recuerdos, identidad y pensamientos: si bien esta puede ocurrir en la vida diaria cuando nos sumergimos de lleno en un libro o en la trama de una serie, lo cierto es que es un fenómeno al que hay que prestarle atención cuando no podemos distinguir qué es real y qué no.

De acuerdo con la psicóloga española Adriana Reyes Zendrera, experimentar disociación es “bastante común en personas que han sufrido traumas psicológicos de diversos tipos, desde un abuso sexual a un maltrato psicológico o físico”; pero hay que tomar en cuenta que en algún momento de nuestras vidas todes podemos presentar síntomas de “distanciamiento y desconexión de la realidad”. Lo que hay que tener claro es que si estos síntomas interfieren en nuestra vida diaria y si lo hacen con intensidad: en ese momento, hay que consultar a expertes. A continuación, te ofrecemos algunas claves para entender un poco más de qué se trata la disociación.

¿Qué es la disociación?

De acuerdo con la Asociación Americana de Psiquiatría la disociación es “una interrupción y/o discontinuidad en la integración normal de la conciencia, la memoria, la identidad, la emoción, la percepción, la representación corporal, el control motor y el comportamiento”; es decir, una “interrupción o discontinuidad involuntaria de la integración normal de los recuerdos, los pensamientos, la identidad, los afectos, las sensaciones, las percepciones, la conducta o el control de los movimientos corporales”. En palabras más simples, la disociación es una desconexión entre los pensamientos, los recuerdos, los sentimientos, las acciones o el sentido de la persona, que implica “perder el contacto” con la conciencia del entorno inmediato.

¿Por qué sucede?

Las causas de los trastornos disociativos no se conocen bien. De acuerdo con la Clínica Mayo, pueden estar relacionados con una experiencia traumática previa o con una tendencia a desarrollar más síntomas físicos que psicológicos cuando se siente estrés o angustia. Una persona con un trastorno disociativo puede haber sufrido abusos físicos, sexuales o emocionales durante la infancia, mientras que otras pueden pasar por esto tras sufrir un conflicto armado en su país, un secuestro o incluso un procedimiento médico invasivo. Desconectarse de la realidad es un mecanismo de defensa normal que ayuda a la persona a sobrellevar un momento traumático: es una forma de negación, como si “esto no me estuviera pasando a mí”. Se convierte en un problema cuando el entorno ya no es traumático pero la persona sigue actuando y viviendo como si lo fuera, y no ha afrontado o procesado el suceso.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas del trastorno disociativo pueden variar, pero pueden incluir que la persona se sienta desconectada de sí misma y del mundo que le rodea; olvidar ciertos periodos de tiempo, acontecimientos e información personal; sentir inseguridad sobre quién es une misme; tener múltiples identidades distintas; o sentir poco o ningún dolor físico. La disociación es una forma en que la mente se enfrenta a un exceso de estrés, así que los periodos de disociación pueden durar relativamente poco tiempo (horas o días) o mucho más (semanas o meses). A veces puede durar años, pero normalmente si la persona tiene otros trastornos disociativos.

¿Cuáles son los diferentes tipos de trastornos disociativos?

La Asociación Aragonesa de Salud Mental explica que existen varios tipos de trastornos disociativos, pero los tres más importantes son el trastorno de despersonalización-realización, la amnesia disociativa, el trastorno de identidad disociativo y el trastorno de despersonalización-realización. La despersonalización consiste en tener la sensación de estar fuera de une misme y observar sus acciones, sentimientos o pensamientos desde la distancia; la desrealización es la sensación de que el mundo que nos rodea es irreal, y las personas y las cosas que nos rodean pueden parecer “sin vida” o “nubladas”.

Las personas con amnesia disociativa tienen periodos en los que no pueden recordar información sobre sí mismas o sobre acontecimientos de su vida anterior. Estas lagunas de memoria son mucho más graves que los olvidos normales, quienes la padecen pueden haber llegado a un lugar sin recordar cómo llegaron allí. Mientras tanto, el trastorno de identidad disociativo es el lo que solía denominarse trastorno de personalidad múltiple: una persona con este diagnóstico puede sentirse insegura sobre su identidad y sobre quién es, puede sentir la presencia de otras identidades, cada una con sus propios nombres, voces, historias personales y gestos.

¿Qué hacer si te identificas?

Busca ayuda médica. Con un tratamiento adecuado, muchas personas consiguen abordar los principales síntomas del trastorno de identidad disociativo y mejorar su capacidad para funcionar y llevar una vida productiva y plena. El tratamiento suele incluir la psicoterapia. La terapia puede ayudar a las personas a controlar el proceso disociativo y los síntomas: el objetivo de la misma es ayudar a integrar los diferentes elementos de la identidad. La terapia puede ser intensa y difícil, ya que implica recordar y afrontar experiencias traumáticas pasadas. La terapia cognitivo-conductual y la terapia dialéctica-conductual son dos tipos de terapia comúnmente utilizados, así como la hipnosis. No existen medicamentos para tratar directamente los síntomas del trastorno de identidad disociativo. Sin embargo, la medicación puede ser útil para tratar condiciones o síntomas relacionados, como el uso de antidepresivos para tratar los síntomas de la depresión.

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