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Perspectives

Conoce a Taylor Kastle, el bailarín electro dance que sacude las calles de París

Taylor Kastle. Fotografía: Instagram @mytaylorisrich
Words mor.bo

Hace unos 15 años, ser un adolescente en las calles de París hambriento de encontrar una escena alternativa significaba una cosa: enamorarse del Electro Dance. También conocido como Tecktonik o Milky Way, es un estilo de baile que surgió a mediados de los años 2000 y se suele bailar acompañado de los beats EDM de house music, techno, drum and bass, dubstep, y trance. Este baile callejero se popularizó primero en los pubs y clubes nocturnos de los suburbios de la capital francesa, haciendo que otros tipos de baile como el glowsticking, disco, waacking y hip-hop, entre otros, se incorporaran a este nuevo estilo.

La historia del Electro Dance nace con Cyril Blanc y Alexandre Barouzdin, que organizaban fiestas en el under de la ciudad para promover el hardstyle y el jumpstyle, dos estilos de música que venían de Bélgica y Holanda. las fiestas se llamaban Tecktonik Killer, y para su promoción utilizaban estrategias de marketing como colores de neón, vestimenta de baile específicamente diseñada y ropa más ajustada. Además, los beats de la música electrónica estaban acompañados por voces sintetizadas y repetitivas y con un bpm alto que hacía que el corazón latiera más rápido.

Así fue como el bailarín Taylor Kastle terminó sumergido en el Electro Dance para convertirse en uno de sus mayores representantes alrededor del mundo junto con su crew Electro Street.

Taylor Chateau (su nombre verdadero), siempre fue amante del baile. Recuerda que cuando tenía unos seis años, se mudó con su madre a Montfermeil, un suburbio al este de París, famoso por ser el hogar de los malvados Thénardiers en Les Misérables de Victor Hugo. Allí, Taylor pasaba sus tardes moviendo el cuerpo al ritmo de la música africana que su madre ponía, comenzando a experimentar con la flexibilidad de su cuerpo.

“Descubrí el Electro Dance con mis vecinos, en la casa de mi amigo Bats. Tenía 11 años, y en ese entonces usábamos carritos de mercado como arquerías de fútbol, veíamos a los chicos más grande montados en motocicletas de motocross en la calle Brentano y hacíamos asados en los techos de los edificios”, cuenta Taylor.

Cuando apenas tenía 13 años, participó en su primera batalla Electro Dance en París y llegó a las semi-finales. Dice a los jueces les gustó en particular el movimiento de los brazos, que tomaban elementos básicos del glowsticking mientras una mano seguía geométricamente a la otra, y sus caderas, rodillas y pies se arrastraban suavemente por el suelo al ritmo de la música.

“En ese entonces el Electro Dance tenía mala reputación, así que me costó mucho destacar mi estilo personal. Trabajé y practiqué incansablemente para no dejar espacio a los prejuicios. El ambiente en el que estaba dictaba las reglas de mi baile, pero con mi baile buscaba cambiar las reglas de todo aquello que me rodeaba”.

Así que pese a estar rodeado por la pobreza y la delincuencia, Taylor buscó una manera de canalizar ese talento para convertirse en uno de los mayores representantes de este estilo de baile. Hoy en día, con sus compañeros del crew Electro Street (Mamadou Bathily aka Bats, Alou Sidibé aka Kyrra, Romain Guillermic aka Skips y Adrien Sissoko alias Fiasco) no solo se encargan de participar en innumerables eventos por toda Europa y los Estados Unidos llevando sus inimitables movimientos a niños y adultos que quieren aprender a moverse como ellos, sino que se han convertido en embajadores de este baile callejero a instancias increíbles.

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Recientemente, Electro Street formó parte de una campaña para la marca de lujo Loewe; y para quienes tuvieron la suerte de ver Climax, el último filme del cineasta Gaspar Noé, les contamos que entre el selecto grupo de bailarines de la película se encontraba el mismísimo Taylor, derrochando talento antes de que la sangría de LSD afectara a su personaje.

Nada mal para un bailarín que aún no llega a los 30 años, ¿no?

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