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Art Perspectives

Conoce a Lawrence Malstaf, el artista belga que introduce personas reales en bolsas al vacío

"Shrink" de Lawrence Malstaf. Fotografía: Instagram @lawrencemalstaf
Words Carlos Turmero

Muchas veces cuando los artistas crean sus obras, se enfocan en puntos específicos para resaltarlos y que sean estos los que le otorguen la identidad, la distinción y el estilo a sus trabajos, como una suerte de sello de fábrica que lo acompañarán por el resto de la vida y que será recordado en los años venideros.

En el caso particular de Lawrence Malstaf, un artista belga nacido en la ciudad de Brujas en 1972: el sello de su trabajo ha sido la incorporación de personas a sus obras, con una propuesta que se pasea entre lo visual y lo teatral, desarrollando instalaciones y actuaciones artísticas con un enfoque en el movimiento, la coincidencia, el orden, el caos… todo esto en una experiencia sensorial para quienes disfruten de sus obras.

También crea entornos móviles más grandes que se ocupan del espacio y la orientación, a menudo utilizando al visitante como co-participantes. Sus proyectos involucran la física y la tecnología como punto de partida o inspiración y como medio para activar instalaciones.

Malstaf estudió diseño industrial por primera vez en el Instituto Henri Van de Velde de Amberes, pero rápidamente buscó explorar otros territorios, específicamente en las artes visuales y el teatro. Primero trabajó en teatros, donde fabricó accesorios, luego imaginó escenografías para los coreógrafos Kirsten Delholm, Benoît Lachambre o Meg Stuart. Inspirado por su experiencia con los bailarines, comenzó a trabajar en objetos en movimiento y entornos de vida. Sus proyectos a menudo se desarrollan sobre fenómenos naturales y físicos, pero también sobre nuestros estilos de vida industrializados.

Sin embargo, su obra más popular y conocida es Shrink, un espectáculo que consiste en que las personas son empacadas al vacío en plástico y colgadas en galerías como obras de arte tridimensionales vivas (y que apenas respiran). Esta obra la ha presentado alrededor del mundo desde hace ya varios años, y ha gozado de muchos éxitos por el riesgo que implica literalmente empaquetar a personas en plástico, dejándoles una única vía para respirar y crear una exhibición de arte a partir de ello.

Lawrence siempre tuvo el deseo de crear un proyecto a partir de la experiencia humana, debido a que son muchos los recursos de los que el mundo dispone en su cotidianidad, pero que muchas veces no son aprovechados ni explotados al máximo y de alguna forma el rol del artista es hacer que estas experiencias sean accesibles a las personas.

En una entrevista para Dazed en 2010, Malstaf comentó un poco sobre los prejuicios que las personas podían tener hacia la obra (en aquel momento) y que seguramente aún habrá a quienes les resulte algo insólito.

“Puede parecer incómodo o perturbador, pero cuando dejas de lado tus preconceptos sobre lo que es peligroso y dejas de lado tu deseo de controlar tu entorno, entonces las cosas se vuelven mucho más cómodas. Pienso en este trabajo como una especie de máquina de entrenamiento para enseñarte a adaptarte a tu entorno, y tal vez es una especie de máquina de meditación también. No soy especialista en meditación, pero entiendo que también se trata de dejar que las cosas sucedan en lugar de controlarlas”.

Para Lawrence, su propuesta busca sencillamente recordarle al mundo la capacidad que tiene el ser humano de adaptarse a cualquier circunstancia, pero que eventualmente tendrá que aceptar que hay cosas que nos van a cambiar por naturaleza.

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