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Art Perspectives

Conoce a Kent Monkman, el provocador artista que reta la visión colonial del arte con la experiencia indígena

"Nation To Nation", de Kent Monkman.
Words mor.bo

El 12 de octubre es una fecha polémica para muchos: mientras que en lugares como Estados Unidos se celebra el Día de Cristóbal Colón, y para España es su día nacional en celebración por la “conquista” de América, pero para buena parte de las naciones Latinoamericanas y el resto del mundo, el día se ha convertido en un día de resistencia, en un momento para recordar la invasión, la colonización y el exterminio de los pueblos originarias del continente por parte de los europeos.

Así que no hay mejor día para hablar del trabajo del artista canadiense Kent Monkman, quien es pintor, cineasta e ilustrador, y se apropia del lenguaje visual de la historia del arte occidental para llamar la atención sobre los efectos devastadores del colonialismo. Al inyectar a los pueblos de las Primeras Naciones del Canadá en paisajes románticos, o al proyectar figuras modernistas en escenas urbanas, Monkman pone en tela de juicio el costo de la modernidad, al tiempo que destaca la resistencia y la capacidad de acción de quienes se ven obligados a adaptarse a nuevas realidades.

"Victory For The Water Protectors", de Kent Monkman.
“Victory For The Water Protectors”, de Kent Monkman.
"With Our Bodies We Protect The Land", de Kent Monkman.
“With Our Bodies We Protect The Land”, de Kent Monkman.

Monkman está separado por unos pocos siglos de los Viejos Maestros, pero todo en su práctica sugiere que podría haber sido su par. Su inspiración, su técnica y la forma en que opera su estudio son las de un pintor del Renacimiento en la cima de su juego; solo que Monkman utiliza la tecnología moderna para llevar su trabajo al siglo XXI, haciendo un borrador de su idea final con una composición fotográfica en la que usa modelos. Así, dice, no necesita a nadie posando.

“Mi trabajo consiste en tratar de cambiar la forma en que este país representa a los pueblos indígenas y cómo este país piensa sobre su propia historia en el contexto del museo y el mundo del arte. Hasta hace muy poco, los museos han excluido las perspectivas indígenas de la historia de este país. Somos parte de la historia de este país, es sólo que esa historia que existe en nuestros museos ha sido contada por las culturas de los colonos que vinieron aquí. Por lo que mucho de lo que lucho es por cambiar eso y conseguir que los puntos de vista indígenas entren en los museos para que seamos parte de esa historia y de cómo se cuenta esa historia”.

El artista, de ascendencia Cree (una nación amerindia de América del Norte, constituida por más de 200 000 individuos, y uno de los mayores grupos indígenas de Canadá), creció en Winnipeg pero ha pasado gran parte de su carrera en Toronto. Su catálogo de acrílicos sobre lienzo sirve como un curso intensivo tanto en historia del arte occidental como en estudios indígenas.

Si bien no es el primer artista en darle la vuelta a la narrativa de la historia occidental, dándole poder a los indígenas, es sin duda el más exitoso, con su firma mezcla de franqueza e irreverencia. Su serie Shame and Prejudice: A Story of Resilience creó tanto revuelo que durante el último fin de semana de su primera exhibición en Toronto, la fila para entrar a la galería serpenteó por la puerta y siguió a lo largo de múltiples tramos de escaleras.

"The Institution", de Kent Monkman
“The Institution”, de Kent Monkman
"Study for Two Figures Restraining a Third", de Kent Monkman
“Study for Two Figures Restraining a Third”, de Kent Monkman

Sus cuadros más conocidos comenzaron a nacer en 2016, cuando Monkman estaba viendo las noticias que salían de la Reserva India de Standing Rock en Dakota del Norte y del Sur con una furia silenciosa. Cientos de manifestantes, la mayoría indígenas, habían sido arrestados por protestar contra la construcción de un oleoducto de acceso a Dakota, que atravesaría el río Missouri, poniendo en peligro su suministro de agua.

Mientras estudiaba las imágenes que salían de las protestas, esa rabia se unió a otro sentimiento: la familiaridad, pues había visto estas escenas antes: indígenas mirando fijamente a la policía vestida con ropa antimotines, protectores de tierras atendiendo las heridas de los demás, oficiales paramilitares arrestando violentamente a manifestantes desarmados. Había tipis y columnas de gas lacrimógeno en el fondo. Esto era Standing Rock, pero también era Oka, Wounded Knee y la Universidad Estatal de Kent. Esto era una noticia, pero eventualmente sería historia también. Gran parte de su trabajo anterior se había inspirado en viajes a museos de arte o en la lectura de libros de historia, pero esta vez, podía sentir una serie entera que estallaba de algo que estaba sucediendo en el aquí y ahora.

Ya en marzo de 2017, alrededor de la época en que Shame & Prejudice se exhibió, Monkman comenzó a pintar lo que se conocería como “la serie de los protectores”: un conjunto de pinturas basadas en esas protestas, pero contadas desde el punto de vista de los protectores del agua. En su núcleo, su obra tiene como corazón latiente la resistencia indígena: usa el humor y la perspicacia crítica para crear una inquietante retrospectiva de lo que Monkman denomina “el período más devastador para los primeros pueblos”.

Las obras de Monkman conmocionan y derriban las creencias populares; desafían la heteronormatividad y los binarios de género; contrastan la glorificación del catolicismo romano con la profunda angustia que causa; desprecian la opulencia del colonialismo en las tierras indígenas; y recuerdan los efectos de los tratados que cambiaron para siempre el curso de la historia. “Muchos indígenas viven y son tratados, debido al racismo que hay aquí, como ciudadanos de segunda clase y eso es algo que siempre me ha molestado de vivir en Winnipeg. ¿Por qué se nos trata como ciudadanos de segunda clase en nuestro propio territorio?”, dice Monkman.

“Otra razón para hacer estas pinturas fue recordar al resto del país que lugares como Winnipeg eran lugares de reunión para los indígenas, así que este es territorio indígena tanto como cualquier otro lugar. Y sin embargo, la gente vive en condiciones precarias y hay violencia lateral aquí y en esta parte de la ciudad hay una diferencia visible entre cómo viven los indígenas y cómo viven los no indígenas”.

Monkman tiene un personaje recurrente: Miss Chief Eagle Testickle, siempre vestidx en tono hot pink, que actúa como un alter ego que desafía las dinámicas de poder tradicionales de género y reintroduce la fluidez sexual en una historia de represión. Es en parte una encarnación de la tradición indígena de los dos espíritus, que abraza un tercer género y una sexualidad no binaria, y es contraria a las construcciones de género y sexualidad impuestas por los colonos europeos. el personaje también se refiere a la figura del embaucador de la cultura Cree, que subvierte las creencias y la sabiduría convencionales en las historias tradicionales, pero que también a menudo protege y afirma la vida.

"Resurgence of The People", de Kent Monkman.
“Resurgence of The People”, de Kent Monkman.
"Cash For Souls", de Kent Monkman.
“Cash For Souls”, de Kent Monkman.

Después de conocer la historia de su familia en las escuelas religiosas patrocinadas por el gobierno canadiense, que obligaban a los niños indígenas a asimilarse a la cultura eurocanadiense, Monkman se comprometió a reinsertar las historias y experiencias de los Primeros Pueblos en las narrativas predominantes de la cultura occidental.

Ahora, a través de imágenes, motivos y técnicas de la historia del arte, en particular del lenguaje de una amplia categoría de arte llamada pintura de historia, su trabajo desafía las narrativas coloniales de la historia del arte y provocan que las instituciones públicas, especialmente los museos, reconozcan y representen las perspectivas y voces indígenas en los relatos de la historia.

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