Así es New Ground, la residencia comunal compartida por 26 mujeres en Reino Unido
¿Alguna vez has sentido que te gustaría mudarte a un edificio con todos tus amigos donde todos pudieran vivir de forma armoniosa? Pues no eres el único. Las mujeres maduras que van llegando a la tercera edad sienten lo mismo: que están llegando a un punto de sus vidas en el que buscan un sentido de comunidad y conexión, así que vivir en una vivienda compartida suena como una solución perfecta.
Así nació New Ground, la primera comunidad de covivienda del Reino Unido exclusivamente para mujeres en sus años dorados, un desarrollo especialmente diseñado y administrado íntegramente por las mujeres que lo crearon en 2016 como una alternativa a vivir solas. Con residentes de entre 58 y 94 años, New Ground incluye 25 pisos con 26 residentes (hay un matrimonio), ocho de los cuales son viviendas de alquiler social. Las casas dan a un jardín lleno de flores silvestres, y un huerto. La sala de reuniones común se utiliza para cenas semanales, noches de cine y clases de yoga. También hay una suite de invitados para los visitantes que pasan la noche. ¿Se permite a los hombres visitar? Claro que sí. Las residentes tienen hermanod, padres, hijos, nietos, parejas y más allá: el único límite es que no pueden vivir con ellas.
Según The Guardian, convertir la visión de New Ground en realidad requirió 18 años de desarrollo intensivo, educación, creación de redes y muchas, muchas reuniones. Maria Brenton, embajadora principal de la Red de Cohousing del Reino Unido, jugó un papel decisivo a la hora de facilitar New Ground. “Las mujeres que empezaron esto insistieron en que no querían sentarse en una sala de estar cantando canciones viejas por el resto de sus vidas”, dice. “Nos oponíamos firmemente a la discriminación por edad y al paternalismo, a la infantilización de las personas mayores por parte de los servicios de asistencia social”.
Para quienes no están familiarizados con el concepto, las comunidades de vivienda compartida pueden ofrecer un entorno de apoyo y empoderamiento donde las mujeres maduras pueden prosperar. Originado en Dinamarca en la década de 1960, el movimiento ha crecido en Escandinavia, Alemania y Estados Unidos. En estos vecindarios intencionales, los residentes se reúnen para compartir recursos, responsabilidades y experiencias, lo que les permite construir conexiones sólidas con sus compañeros de la comunidad. De esta manera, estas mujeres pueden disfrutar de los beneficios de vivir en una comunidad unida y al mismo tiempo conservar su independencia. A través de espacios de vida compartidos, actividades comunitarias y un enfoque en la inclusión, la vivienda compartida proporciona una plataforma para que las mujeres maduras cultiven relaciones significativas y creen amistades para toda la vida.
Además, les permite aunar sus recursos y habilidades, asegurando una red de apoyo que se extiende mucho más allá de los límites tradicionales de un vecindario. “Muchas de nosotras todavía trabajamos, otras son voluntarias y somos activas en la comunidad”, explica Jude Tisdall, de 71 años, una consultora artística que vive en New Ground. Aquí, las mujeres gestionan todo ellas mismas y las tareas se reparten entre equipos de voluntarias responsables del mantenimiento, la jardinería, las comunicaciones, la limpieza y los asuntos legales. ¿Su lema? “Nos cuidamos unas a las otras; pero no somos cuidadoras”.
Despues de leer, ¿qué te pareció?
-
3Me gustó
-
Me prendió
-
1Lo amé
-
Me deprime
-
WTF!
-
Me confunde





