Siempre se ha dicho que el arte es un reflejo de la realidad y viceversa, y no hay mejor ejemplo de ello que la controversia actual que existe en Brasil para escoger la película que representará a ese país como mejor película extranjera en la preselección de los premios Oscar. Para quienes no lo recuerdan, hace algunos meses atrás en el Festival de Cine de Cannes, el director Kleber Mendonça Filho y su elenco asistieron a la alfombra roja de la premiere de su último film Aquarius, con pequeños carteles escritos en varios idiomas protestando por el impeachment de la presidenta Dilma Rousseff, al cual denominaron un golpe de estado.

En ese entonces, un crítico y periodista brasileño llamado Marcos Petrucelli, quien es conocido por ser un fuerte oponente de Rousseff en las redes sociales, criticaba duramente a la película por no haber recibido ninguna clase de reconocimiento, así como la protesta en Cannes:

“Vergüenza es lo mínimo que se puede decir sobre el elenco y el equipo de Aquarius en Cannes. ¿No somos una democracia? Qué tipo de régimen es este que permite al director y a 30 personas más a irse de vacaciones a la riviera francesa? Ni los blockbusters de Hollywood van a Cannes con tanta gente.”

Ahora, Petrucelli ha sido escogido por el nuevo Ministerio de Cultura del presidente interino de Brasil para formar parte del comité que escogerá la cinta que representará al país en los próximos premios Oscar. Como protesta, tres de las otras películas nominadas (Neon Bull de Gabriel Mascaro, Don’t Call me Son de Anna Muylaert y To My Beloved de Aly Muritiba) se han negado en participar como posibles candidatas para aumentar las posibilidades de que Aquarius sea el film elegido.

Aquarius

Aquarius, de Kleber Mendonça Filho. Fotografía: CinemaScópio Produções

Desde entonces, Petrucelli publicó una columna en el diario Folha en el que dice que sus diferencias con Filho son sólo ideológicas, pero también aprovechó la oportunidad de acusarlo y a sus seguidores de actuar como víctimas, pues ni siquiera había visto Aquarius y que tenía el mismo chance que las demás de ser seleccionada. Por su parte, Filho respondió en una carta abierta diciendo que tal sesgo por parte de un periodista hace su participación en el comité “un verdadero bochorno” para la Secretaría Audiovisual de Brasil.

Además, Filho dice que el gobierno decidió clasificar a la película para mayores de 18 años sólo dos semanas antes del estreno, limitando la cantidad de personas que podrían ver el film, y que no se basaba en el contenido de la cinta, sino como venganza a las protestas que el equipo hizo en Cannes, lo cual representa una “persecución” de un área cultural representada por la izquierda de ese país.

La controversia ha generado que dos de los miembros del comité, el cineasta Guilherme Fiúza Zenha y la actriz Ingra Liberato se hayan retirado. Sin embargo, el Ministerio de Cultura dice que confía plenamente en la selección de profesionales escogidos para ese comité “está libre de presiones o criterios de índole política que puedan afectar la selección final”.

Aquarius fue estrenada la pasada semana con la presencia de Petrucelli y autoridades del Ministerio de Cultura, recibió una ovación de pie por parte de la audiencia, aunque el crítico sólo se paró a aplaudir a su protagonista, Sonia Braga. Aunque el destino de Aquarius como candidata al Oscar sigue en el aire, este conflicto ha sido un reflejo de la situación política actual de Brasil, y habrá que esperar quién tiene la última palabra el 3 de octubre, cuando se cumpla el plazo para decidir quién representará a ese país en los premios de la Academia.

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