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Gaming Perspectives

“Animal Crossing” ahora sirve de espacio virtual para estos ingeniosos trabajadores sexuales

Animal Crossing. Fotografía: i-D
Words Carlos Turmero

Mientras muchas empresas luchan por mantenerse a flote y la amenaza de una recesión post-pandémica se cierne sobre muchos, en el caso de Animal Crossing, el juego de esta era de encierro, el negocio está en auge. Todos, desde diseñadores de interiores, hasta peluqueros y galeristas de arte, están montando una tienda virtual. Naturalmente, los trabajadores del sexo también estaban destinados esta plataforma, porque seamos sinceros: incluso los aldeanos están experimentando niveles caóticos de “calentura” de cuarentena.

Con los estrictos términos de servicio de Nintendo que descartan la posibilidad de conversaciones obscenas, los trabajadores sexuales se han visto obligados a ser creativos dentro de los límites establecidos del juego. Afortunadamente, las características del juego se prestan sorprendentemente bien al “domming”, convirtiéndolo en la actividad preferida tanto de los trabajadores del sexo más tradicionales como de las dominatrix de buena fe que buscan interactuar con sus clientes.

La “dominación financiera” (o “findom”), que a menudo ve a los sumisos reuniéndose en persona para la entrega de dinero, ha encontrado su equivalente en el videojeugo en forma de “bell meets” virtuales, donde intercambian la moneda del juego. Los clientes, o “subs” virtuales, también llevan a cabo varias tareas para sus Dominantes, desde regar sus plantas, ordenar sus casas, o consentirlos con regalos como muebles, flores raras o ropa.

Los castigos — que incluyen ser azotado con una red para mariposas — pueden ocurrir cuando un sumiso ha sido “malo” o simplemente por capricho de sus Dominantes. Roxanne, una dominatriz y cosmetóloga de 22 años de Chicago, dice que arruina o desordena las islas de su sub como castigo o cuando necesita “desahogarse”, desordenando sus rocas o cortando bambúes y árboles. “¡Es como tener mi propia pequeña isla de ira!” dice. Todo es consensuado, asegura Roxanne.

Además de ayudar a los trabajadores sexuales a mantener relaciones con los clientes existentes durante el distanciamiento social, el juego también les está presentando a una clientela más amplia, con interacciones con varios clientes experimentando con el domming por primera vez a través de Animal Crossing. Madeline, una domme de Los Ángeles, dice que se ha encontrado con muchas más sumisas femeninas de lo habitual a través del juego.

Si bien este uso NSFW por parte de la comunidad de trabajadores sexuales genere en algunos algo de pánico moral, el hecho de que estos tengan un lugar donde operar con seguridad es genial, así como que las personas que buscan un poco de conexión humana puedan ver satisfechas algunas de sus necesidades. Sin duda, es uno de los mayores regalos que el juego podría ofrecerle al mundo en estos tiempos socialmente distantes.

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