La subversión de la sexualidad femenina heterosexual es la última moda en el mundo del arte en este momento, y ha sido tan intenso que se se ha convertido en una especie de cliché. Pero las obras de la artista neoyorquina Alexandra Rubinstein están aquí para salvar al arte feminista de la docilidad y la sobrecarga de los colores pastel y llevarlo de vuelta a la vanguardia, pues lo último que se nos podría ocurrir es bostezar al ver sus pinturas inspiradas en imágenes del porno de los años 70.

En su serie más reciente serie titulada Thirsty, un grupo de hombres que parecen haber salido directamente de un túnel del tiempo en el año 1976 se muestran desnudos, en toda su gloria bigotuda y con marcas de bronceado, pero sus genitales están cubiertos por un destapador de botellas convenientemente fijado sobre la pintura con tornillos.

Los cuadros de Rubinstein muestra a modelos vintage al estilo Playgirl adornando un objeto funcional, imitando el uso decorativo de la figura femenina en tantas formas de arte, y haciendo que nuestra “sed” por ellos sea secundaria a la sed de beber algo frío y usar ese destapador tan bien ubicado. Así, las mujeres se vuelven las consumidoras en lugar de ser un objeto consumido por la mirada masculina. Al final, no todo es deseo sexual: a veces dan más ganas de destapar una cerveza, ¿no?

Así que busquen sus botellas, vamos a destaparlas en estas variadas entrepiernas y saciemos nuestra sed con estas ingeniosas (¡y útiles!) pinturas.

Thirsty

Imagen: Alexandra Rubinstein

Thirsty

Imagen: Alexandra Rubinstein

Thirsty

Imagen: Alexandra Rubinstein

Thirsty

Imagen: Alexandra Rubinstein

Thirsty

Imagen: Alexandra Rubinstein

 

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