Como si el Brexit no fuera suficiente, ahora los británicos que les guste disfrutar en la Internet de material para adultos que no se corresponda con sexo en posición misionaria pronto podrían tener problemas gracias a una nueva ley que le permitiría a una junta censurar todo el porno que consideren “no aceptable”.

La ley, que por los momentos está en discusión en el Parlamento, ha llamado la atención de los medios locales por exigir una verificación estricta de acceso de acuerdo a la edad a páginas web de pornografía. Sin embargo, de acuerdo a diarios como The Guardian, ciertos términos de la legislación podrían forzar a los proveedores de servicio de Internet del Reino Unido a bloquear contenido que sea considerado “no convencional” por la Junta Británica de Clasificación de Películas, o BBFC.

Ya en el 2014, este organismo ya había prohibido que material como nalgadas, latigazos, penetración con puños, algunas formas de bondage, abuso verbal y asfixia erótica, y en especial la eyaculación femenina, mientras que la masculina era aceptada. Antes de eso, el comité ya había establecido algunos estándares puritanos a las ventas en DVD, inspirados en una ley de hace más de 50 años que todavía sigue vigente.

Pero ahora, esa visión un poco anticuada se extendería a todo el material de Internet: no importa si la gente lo ve gratis, en streaming, en descargas o en servicios pagos: cualquier material estaría automáticamente bloqueado. De esta manera, los proveedores de servicio estarían obligados a censurar cualquier otro tipo de acto sexual para convertirse en una nación en donde quizás, el único sexo “aceptable” será el heterosexual, en donde la típica rubia de pechos inmensos estará de rodillas dándole una mamada arcaica y sumisa a un hombre muy parecido a todos los legisladores encargados de aprobar la ley.

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