8 señales que revelan que podrías tener adicción por la cafeína
Es perfectamente normal escuchar a alguien decir que no puede socializar antes de su primera taza de café en la mañana: puede que incluso asientas con la cabeza, mostrando tu respeto y solidaridad, pues ese golpe de cafeína es a veces la salvación de sentirnos como zombies todo el día. Sin embargo, a veces podemos pasarnos de la raya. Aunque la dependencia de la cafeína no suele ser peligrosa, nunca es bueno sentir que necesitas una sustancia para funcionar normalmente…y para ser honestos, hacerse adicto a la cafeína es mucho más fácil de lo que se piensa.
Hoy en día, no nos damos cuenta de que la cafeína está en un montón de cosas que normalmente no pensaríamos que está. Usualmente pensamos en el café o los refrescos, pero ahora también está en las bebidas energéticas, en ciertos tés e incluso en diferentes alimentos como el chocolate… sin hablar de suplementos energéticos potencialmente peligrosos. Esto hace que sea aún más fácil ingerir demasiado, y lo más probable es que estés consumiendo más de lo que crees, haciendo que tu cuerpo reconozca un nivel bajo de cafeína constante como la norma. Como cualquier otra droga, la prueba más clara de que eres adicto a la cafeína es que experimentas síntomas de abstinencia cuando no la tomas, así que hoy te ofrecemos algunas señales de alarma que indican que te has vuelto demasiado dependiente.
1. Te duele la cabeza si dejas de tomar tu café por la mañana
La cafeína es un vasoconstrictor, lo que significa que hace que los vasos sanguíneos se estrechen ligeramente, restringiendo el flujo de sangre. Esto la convierte en un eficaz alivio del dolor de cabeza. Pero si estás acostumbrado a un flujo constante de cafeína, saltártela un día puede provocar dolor de cabeza: es un síntoma clásico de abstinencia.
2. Estás de mal humor y sin concentración antes de tomar café
La cafeína es un estimulante, y estimula nuestro centro de placer. Estimula los receptores de dopamina en nuestro cerebro, al igual que la cocaína y otras drogas, pero no en la misma medida. También estimula la liberación de adrenalina, lo que es adictivo por derecho propio, porque simplemente te hace sentir bien y enfocado. Si estás de mal humor cuando tu organismo está libre de cafeína, es una señal de que tu cerebro depende de la droga para sentirse bien.
3. Necesitas más para obtener los mismos efectos que antes
Esto quiere decir que estás desarrollando tolerancia. Si bebes mucha cafeína cada día, la desarrollarás, y tu cuerpo necesitará entonces más cafeína para producir los mismos efectos. Si una taza de café deja de hacer alguna diferencia en tus niveles de energía, o puedes beber una taza justo antes de ir a la cama y no tener problemas, es una señal de que tu cuerpo se ha vuelto inmune a sus efectos.
4. Siempre sientes un poco de ansiedad
Altas dosis de cafeína pueden provocar nerviosismo; para algunas personas, se necesita menos para provocar esa sensación de nerviosismo que para otras. La carga de cafeína también puede provocar ansiedad y aumentar los ataques de pánico en algunas personas, especialmente en aquellas que son propensas a sufrir problemas de salud mental. Si estás más ansioso de lo habitual, haz un balance de tu consumo de cafeína e intenta reducirlo durante un tiempo para ver si te sientes mejor.
5. No puedes imaginarte sin cafeína
Dejar cualquier cosa de golpe es difícil. Si no puedes levantarte y decir “hoy me salto el café” o si la idea te asusta, es que eres adicto, al menos mentalmente. Intenta reducirlo un poco en lugar de dejarlo por completo. Si lo haces poco a poco, con el tiempo podrás dejar de consumir este líquido. Pero el café tiene algunas ventajas para la salud, así que no es mala idea mantenerlo en tu vida. Solo hay que mantener una cantidad razonable: no más de dos o tres tazas de 8 onzas al día.
6. Tienes hipertensión
Si ya tienes la presión arterial alta, consumir demasiada cafeína puede ponerte en riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, como infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares, así que asegúrate de hablar con tu médico si te preocupa esto. La hipertensión también puede afectar a los ojos e incluso dañar sus vasos sanguíneos. Pueden producirse hemorragias en los ojos, así como visión borrosa y, en casos raros, pérdida total de la vista. El exceso de cafeína también puede aumentar el riesgo de glaucoma, una enfermedad ocular común en la que se daña el nervio óptico.
7. Sientes temblores
Aunque no es tan común como otros síntomas, quienes tienen una dependencia grave de la cafeína pueden experimentar temblores en casos de abstinencia de cafeína. Dado que la cafeína es un estimulante del sistema nervioso central, los efectos secundarios más comunes de beber demasiado incluyen la sensación de nerviosismo o ansiedad y tener las manos temblorosas. Sin embargo, en el caso de las personas que consumen grandes cantidades de cafeína a diario, dejarla de golpe también puede provocar temblores. Los temblores relacionados con la abstinencia de cafeína suelen producirse en las manos y sólo deberían durar de dos a nueve días.
8. Tienes sensación de cansancio
La mayoría de las personas que consumen bebidas y alimentos con cafeína buscan una forma de mejorar sus niveles de energía. Factores relacionados con el estilo de vida, como la falta de sueño, los trabajos exigentes y las dietas poco saludables, pueden drenar la energía, lo que hace que muchas personas recurran a fuentes externas de energía, como el café y las bebidas energéticas para reanimarse, y estas terminan siendo una muleta para proporcionar la energía necesaria para pasar el día o compensar la falta de sueño. Estos efectos deseados pueden conducir a la dependencia de la cafeína, provocando la necesidad de consumir más y más cafeína para producir el mismo impulso de energía.
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