El icónico artista norteamericano Keith Haring es conocido por sus contribuciones a la escena artística de la ciudad de Nueva York en los años ochenta: sus ilustraciones inspiradas en el graffiti representaban siluetas simplificadas de personas, perros, bebés, corazones y hasta platillos voladores. Haring se unió a un largo pero esporádico linaje de artistas del siglo 20 que introdujeron elementos de la cultura popular y elementos “no artísticos” en antiguos espacios exclusivos del arte como museos y galerías.

Su trabajo se basó en las técnicas del arte callejero, empleó colores brillantes y artificiales y mantuvo su obra accesible para poder captar la mirada y la mente de los espectadores. Junto a artistas contemporáneos como Jean-Michel Basquiat y Kenny Scharf, Haring abrió las posibilidades de que elementos aparentemente simples e incluso caricaturescos de artistas autodidactas o menos educados pudieran ser tan apreciados como un Picasso.

Haring viajó por todo el mundo para pintar murales públicos en ciudades como París, Berlín, Pisa, Sydney, Melbourne y Río de Janeiro, dejando marca en las paredes de hospitales infantiles, obras de caridad, iglesias y orfanatos. Sin embargo, uno de sus murales más atrevidos puede encontrarse en la ciudad de Nueva York… en un baño público.

Once Upon a Time de Keith Haring

Fotografía: Lesbian, Gay, Bisexual, and Transgender Community Center de NYC

Uno de los baños del Lesbian, Gay, Bisexual, and Transgender Community Center de la ciudad de Nueva York es hogar de uno de los Haring más inusuales, y allí los dibujos ingenuos del resto de la obra de este artistas se transforman en escenas orgiásticas con grandes falos escalados por pequeños y sedientos hombres, una que otra alusión al sexo anal, y muchos, muchos penes en combinaciones divertidas y casi infinitas.

Haring, además de ser homosexual, fue un gran activista de la comunidad LGBT+ de los años 80, haciendo innumerables pinturas, posters y arte para promover el sexo seguro y la prevención del HIV/SIDA, enfermedad que terminó con su vida cuando sólo tenía 31 años de edad. Como parte de su esfuerzo por promover una sexualidad sana, fue invitado por el centro LGBT para hacer un mural en donde más quisiera, por lo que le ofrecieron todas las paredes del lugar.

Once Upon a Time de Keith Haring

Fotografía: Lesbian, Gay, Bisexual, and Transgender Community Center de NYC

Al final, Haring escogió el baño de hombres del segundo piso para su obra Once Upon a Time de 1989, en la que refleja la libertad de la comunidad gay antes de la existencia del HIV, en donde lugares como los baños eran el punto de encuentro entre muchos hombres. Para Haring, el mural también fue una protesta en contra de las políticas conservadoras del presidente norteamericano Ronald Reagan en los 80, que coartaron la investigación para una cura de la enfermedad, y que ocasionó que muchos homosexuales contrajeran la enfermedad por falta de información y de políticas públicas de prevención.

Este trabajo lleno de sexualidad sin restricción captura un momento de la historia y una energía en el que la comunidad LGBT+ luchaba por su supervivencia: la lujuria reflejada en las escenas, las innumerables eyaculaciones y la libertad sexual de los personajes incluidos en el mural fue una forma de resistencia artística que decía que sí, los homosexuales sobrevivirían la era del HIV y mucho más.

Once Upon a Time de Keith Haring

Fotografía: Lesbian, Gay, Bisexual, and Transgender Community Center de NYC

Así que si algún día pasas por el Lesbian, Gay, Bisexual, and Transgender Community Center localizado en el downtown de Manhattan, visiten el famoso baño de Haring. Pueden permanecer allí cuanto tiempo quieran, tomar fotografías y tal vez encontrar un poco de inspiración contra la intolerancia. Estamos seguros de que Haring así lo hubiese querido.

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