En el año 2005, las hermanas Kate y Laura Mulleavy crearon la marca de ropa Rodarte: inspiradas en motivos naturales, coronas de flores y delicadas siluetas, no es extraño verlas hacer sus desfiles en lugares como los jardines del Cloître Port Royal de París, con modelos que parecen haber salido del medio de la pradera como diosas con flores silvestres en el cabello. Ya con más de 10 años en el mercado, Rodarte se ha consolidado como una de las firmas más reconocidas del mundo de la moda, y una de las favoritas de la mismísima Anna Wintour.

Las hermanas Mulleavy y Kirsten Dunst durante el rodaje de Woodshock. Fotografía: A24

Las hermanas Mulleavy y Kirsten Dunst durante el rodaje de Woodshock. Fotografía: A24

Sin embargo, las Mulleavy fueron criaron para amar el cine: cuentan que su madre una vez las animó a tomarse una semana libre de la escuela secundaria para ver todas las películas de Alfred Hitchcock. Así que no es de extrañar que eventualmente se acercaran al séptimo arte: en el 2010 se encargaron de diseñar el vestuario de la película Black Swan de Darren Aronofsky, pero siempre quisieron hacer su propia película.

De esta manera, durante los últimos cinco años, estuvieron trabajando como hormiguitas para escribir, dirigir y estrenar su ópera prima, Woodshock. Para Kate Mulleavy, la tarea fue ardua:

“Muchos dicen que hacer una colección de ropa es casi como tener un hijo, pero después de todo este trabajo, creo que tener un hijo equivale más a hacer una película”.

Su vieja amiga Kirsten Dunst protagoniza el filme interpretando a Theresa, una mujer que ayuda a su madre enferma a morir usando marihuana medicinal envenenada desde el dispensario donde trabaja. La película busca invitar a los espectadores a perderse con ella en el laberinto de los bosques de secoyas de California, que actúan como un metáfora de las profundidades del subconsciente afligido de Theresa.

Pánico y alucinaciones en doble exposición

La palabra Woodshock se refiere a la condición psicológica que las personas experimentan cuando se pierden en el bosque, comienzan a entrar en pánico, pierden el contacto con la realidad y, en algunos casos, mueren. Para Theresa, la naturaleza ofrece una realidad alterna, pero una que es perturbadora y catártica al mismo tiempo: se pasa los días trabajando en un dispensario de marihuana con Kieth (Pilou Asbæk), mientras que su novio, Nick (Joe Cole) trabaja en un aserradero.

Woodshock. Fotografía: A24

Woodshock. Fotografía: A24

El filme ofrece imágenes de margaritas que soplan en el viento que se yuxtaponen sobre encuadres de sierras metálicas que se deslizan a través de las ramas de árboles recién cortados; frutillas frescas cuyo jugo chorrea sobre los labios se transforman en sangre derramada. La película está llena de capas subliminales hechas en doble exposición que usan la idea de la destrucción como una amenaza sutil y rica en elementos táctiles, tal como explica Kate:

“Para una persona sensible como Theresa, las partes visuales y de textura en cuanto a su relación con su medio ambiente está muy en línea con la exploración de lo que es su experiencia subjetiva y personal. Nuestro objetivo era romper las capas de película en frecuencias: Sonido, tacto, imagen, diálogo, todas esas cosas terminan uniéndose para crear la narrativa de la película”.

Aunque esta es apenas su primera película, las hermanas Mulleavy sienten que aún les queda mucho por explorar, y aunque están comprometidas a hacer dos pasarelas al año, ahora tienen un compromiso más: su próximo filme.

Woodshock se estrena hoy en cines, y si aún no estás convencido de ir a verla este fin de semana, te dejamos el trailer a continuación:

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