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Style

Vivienne Westwood: la excelentísima Gran Dama del punk sigue rebelde a sus 75 años

Fotografía: Juergen Teller
Words Mirangie Alayon

La vida como diseñadora de Vivienne Westwood comenzó casi por accidente. Cuando conoció a Malcolm McLaren en los años 70, no sabía lo que iba a pasar: más de una vez ha dicho que sólo seguía a McLaren porque sentía que era un tipo informado e inteligente y que sabía lo que estaba pasando. Poco después se unieron para abrir una icónica boutique en Chelsea llamada SEX, que le abrió las puertas a desadaptados y marginados con moda llena de pines, rasgaduras, cierres y pantalones bondage que se inspiraban el lo que veían en los alrededores: motociclistas, prostitutas y fetichistas. Y así, casi sin quererlo, le dieron una imagen al punk gracias a The Sex Pistols, cuyo manager y creador fue McLaren.

En ese entonces, Westwood mezclaba de manera descarada el tartán escocés con gargantillas de cuero al cuello con púas e imperdibles en tops roídos hasta la transparencia y convirtió la ropa sadomasoquista en Alta Costura. Muchos años después recibió la Excelentísima Orden del Imperio Británico de manos de la misma reina de la que se mofaba décadas atrás por sus logros en la moda británica mientras le ofrecía una vuelta a los papparazzi que mostraba que no llevaba puesta ropa interior. A sus 75 años, Vivienne Westwood es la gran dama del punk.

Vivienne Westwood

Fotografía: Archivo Westwood-McLaren/WENN

De la anarquía a la protesta organizada

Westwood dice que en los 70, estaba interesada en combatir al establishment, claro, pero ayudando. Se interesaba en los derechos humanos y era antimonárquica porque veía a la Reina Isabel como un símbolo de hipocresía. Los tiempos han cambiado, pero Westwood todavía se siente como una abanderada de los inadaptados sin voz, pues todavía lucha contra la inconformidad. La tienda que alguna vez compartió con McLaren y que protagonizó una revolución en la era del punk ahora lleva su nombre.

Vivienne Westwood protestando frente a 10 Downing Street, por AFP

Fotografía: AFP

Desde los años 80, Westwood ha estado involucrada con causas importantes, incluyendo los derechos civiles y el desarme nuclear. En el 2013 le dedicó una colección a Chelsea Manning, la soldado estadounidense involucrada en la entrega de información clasificada a Wikileaks, y por más de dos décadas se ha dedicado a hacer campaña por la crisis climática, para la cual ha donado más de tres millones de dólares hasta la fecha. También mantiene un blog anti consumismo llamado Active Resistance/Climate Revolution en donde habla casi a diario sobre los peligros de la industria en el planeta. El año pasado manejó un tanque pintado de blanco hasta la residencia del primer ministro del Reino Unido, David Cameron, como protesta por su apoyo al fracking.

Si bien es cierto que la diseñadora dice que hay que comprar menos y de más calidad, sus muchos críticos dicen que debería dar el ejemplo, pues nunca ha demostrado que sus fábricas sean amigables con el ambiente, y que tiene el potencial de ser más dañina que aquellos a quienes critica, pues en vez de producir dos colecciones al año como casi todas las casas de moda, hace entre 6 y 8 cada año. Además está el hecho de que Westwood produce una línea de carteras hechas por un grupo de mujeres en Kenia, a la que llama su Iniciativa de Moda Ética, pues genera empleo a mujeres del país y las empodera en vez de explotarlas, pero según muchos, el monto que les paga es casi igual de irrisorios a los que se les da a los empleados de cualquier fábrica de explotación en China o la India.

Creatividad y fantasía

Sin embargo, como diseñadora, Westwood ha marcado pauta durante décadas. Desde la moda de pirata de los 80 que vio a estrellas de la música como Adam Ant vestido de pies a cabeza con su marca, Vivienne también es muy  famosa por inventar la falda mini-crini y precarios zapatos como los rocking horse o las inmensas plataformas de ensueño que una vez tumbaron a la misma Naomi Campbell de la pasarela, pero también ha hecho ropa poderosa que hace a las mujeres verse y sentirse magníficas.

Mini-crinis y Rocking Horses de Vivienne Westwood

Las faldas mini-crinis y los zapatos rocking horses.

Diseñadores post-punk como Jean Paul Gaultier, Alexader McQueen y John Galliano le deben casi toda su estética a esta mujer, cuya ropa se siente como una pieza de origami sobre el cuerpo: con volúmenes, líneas y profundidades geométricas inesperadas, casi inspiradas en el siglo 18, que le dan dinámica y magia al cuerpo que las lleva.

Hoy en día, la moda la ayuda a llevar su propaganda política a los torsos de Lady Gaga o de Rihanna: sus mensajes se llenan de credibilidad y se multiplican pese a las quejas de sus detractores. Y sin embargo, sigue trabajando. Hoy en día, recordando al punk, dice que la rebeldía verdadera terminó cuando los Sex Pistols se separaron y Sid Vicious murió, y que muchos seguían la tendencia por moda más que por política. Pero que no hay arrepentimientos, pues trata de mantener la transgresión viva, ya sea a través de sus manifiestos artísticos o al usar a estrellas porno gay como imágenes de su marca. Cuando llegue la revolución climática, más vale estar bien vestidos, pues el punk estará muerto, pero la reina que lo dio a luz sigue viva y creando. ¡Viva la reina!

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