The Sexiest People are Thinkers

¿Es correcto decir que la muerte es un negocio? Aunque el negocio de la guerra sea ese, nadie lo reconocería, así como la mayoría olvida que el mundo sabe que pasa en las guerras modernas gracias a los fotógrafos de guerra. Pensando en estos héroes, que en muchos casos son anónimos, se creó un film corto de 6 artes en el que se explora el efecto psicológico a largo plazo de documentar desde los momentos de conflicto críticos en la guerra civil de Siria a los conflictos y violencias nacionales en Nueva York.

“Una muerte sin grabar, es una muerte olvidada”

Joao Silva

Mientras que la mayoría de los conflictos pueden pasar sin ser documentados por prensa o fotógrafos, conforme más fotógrafos presencian más crímenes y eventos bélicos, más importante se hace para ellos narrar y hacer públicos los crímenes que presenciaron. Uno de ellos decidió grabar un documental sobre la experiencia que se siente desde su rubro profesional, mostrando en un documental de 6 partes Conflict (conflicto). El proyecto nació en la casa productora neoyorkina Redfitz Films. Pensados como una series de monólogos de parte de diferentes reconocidos fotógrafos que estuvieran en este tipo de conflictos.

Conflict

Conflict

En el film se puede percibir cómo lo que se busca es encontrar esos conflictos y analizar cómo fue el impacto psicológico detrás de aquellos que nada podían hacer, porque su trabajo era documentar y lo habían logrado. Estudiar a forma profunda las diferentes variables que afectan el clima y las escenas de violencia en guerra en quienes tienen que observarla y documentarla con la mayor objetividad posible.

Silva, habla del costo personal que tuvo cada uno de los eventos que presenció como parte de the Bang-Bang Club, un colectivo fotográfico que documentó el final del Apartheid en la Sudáfrica de principios de los 90’s. No es el único que tiene una conversación íntima sobre los momentos que lo marcaron, el fotoperiodista Pete Muller describe su proceso, Donna Ferrato explica como una documentación casi al azar en un hogar abusivo la llevó a convertirse en fotógrafa de violencia doméstica y Robin Hammond habla de los horrores que presenció mientras documentaba y escribía una crónica sobre las cientos de víctimas de violaciones en el Congo. Tres hablan del valor del conflicto para la fotografía y de cómo tiene el fin de educar a occidente sobre la violencia, que de otra manera sería completamente ignorada.

La experiencia, en este caso, de los fotógrafos Nicole TungEros Haogland fue diferente. Tung habla a través de lágrimas de cómo recuerda la experiencia de haber fotografiado los eventos y conflictos de la guerra en Siria junto al difunto James Foley, quien fue asesinado por militantes de ISIS en 2014. “I have this privilege to see humanity at its best and worst and everything in between,” comenta. “But I don’t think doing this is ever worth your life.”

Por otro lado, Haogland menciona sentimientos similares y recuerda a muchos amigos y familiares que perdió mientras fotografiaba las guerras y mafias de drogas en México, ya que en este país la alta corrupción policial y los problemas del mercado y mafia hacen que la profesión fotográfica y periodística sea una de las más difíciles de practicar, comenta sobre esto “My pictures don’t speak, they whisper”

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