El año pasado, la BBC condujo una encuesta entre un grupo de 177 críticos alrededor del mundo para que determinaran cuáles eran las 100 mejores películas del siglo 21, y de esta manera saber qué filmes podrían ser llamados los nuevos clásicos modernos. El puesto número uno se lo llevó Mulholland Drive de David Lynch, originalmente concebida como una serie para la televisión, pero que terminó convirtiéndose en una película de culto, como suele pasar con las producciones del Lynch.

En 1999, la actriz mexicano-norteamericana Laura Harring estaba a punto de abandonar sus aspiraciones en Hollywood: estaba a punto de cumplir 35 años, así que estaba dedicándose al teatro y a la música, pero apenas comenzaba el año, recibió una llamada inesperada de Lynch para decirle que quería conocerla. Su emoción fue tal que chocó el auto en el que viajaba.

Mulholland Drive

Fotografía: Universal Pictures

Luego de algunas pruebas frente a las cámaras junto a Naomi Watts, Lynch sabía que Harring era la mujer que estaba buscando: una de sus musas de cabello oscuro y labios carmesí, miesteriosa como Isabella Rossellini en Blue Velvet, pero inocente y perversa como Sherilyn Fenn en Twin Peaks. En una entrevista reciente, Herring habla un poco de cómo era el ambiente en el set con Lynch:

“David hace que la gente se sienta segura y relajada y luego, como artista, puede crear muy fácilmente porque está en paz. Pero, también le gusta la oscuridad que pueda crear una atmósfera. Cuando estábamos filmando la escena de la amnesia, donde estoy en la cama y digo, ‘no recuerdo quién soy’, recuerdo que David caminaba en el plató y cuando vio que la cubierta de la cama era blanca, gritó: ¿Podemos tener algo de atmósfera aquí?”

Cuando ABC decidió no darle luz verde a la serie, fue como un golpe en el estómago para el equipo y para el elenco, pues al parecer los ejecutivos pensaban que era “muy macabra”. Pero un año y medio después, y con algunas escenas adicionales, Lynch transformó ese piloto para la televisión en una película gracias a la ayuda del productor Pierre Edelman. Fue entonces cuando el director concibió el infame twist de la película, y la icónica y altamente cargada escena sexual entre Harring y Watts, que ahora jamás estaría bajo el yugo de la censura televisiva.

“David sólo quería rodar escenas muy específicas… sabía exactamente lo que iba a hacer, pero nadie más sabía nada. Por supuesto, él tenía una historia de ser un genio que nunca nos preocupó o nos hizo dudar, pero cuando vi cómo lo había editado todo, estaba completamente sorprendida. Nunca pensé que iba a ser una obra maestra, tan intensa y complicada y significativa”.

15 años después de su estreno, Mulholland Drive sigue siendo un film esencial para comprender la obra de David Lynch, gracias a su atmósfera noir y misteriosa, las dudas que genera entre la realidad y la ficción, su elenco de extraños personajes, y sobre todo, ese je-ne-sais-quoi de Lynch que se entreteje en la trama y te hace recordar la cinta mucho tiempo después de haberla visto mientras sigues preguntándote qué significó realmente todo. Y si quieren una respuesta, Laura Harring la tiene:

“Me encanta responder que es un viaje. Uno muy individual, al igual que tu vida. Está dentro de ti decidirlo. Para mí, la película habla del ego y cómo sufrimos cuando nos comparamos con los demás. Pienso que para ser realmente libre y feliz, tienes que matar al ego: eso es lo que significa el cadáver al final. Y, por supuesto, la película se pregunta si realmente sabemos lo que es la realidad; si los sueños son nuesra propia realidad de alguna manera. Pero sí, es un viaje cada espectador tiene que tomar dentro de su propia mente. Por eso creo que es tan atemporal… como una obra de arte.”

Mulholland Drive se reestrenará este año a partir del próximo 14 de abril en una versión remasterizada, que además llegará a DVD, Blu-Ray y video por demanda el día 22 de mayo. Recordemos uno de los momentos cumbres de la película a continuación:

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