El video musical de Vai Malandra, el nuevo sencillo de la brasilera Anitta — conocida por su mezcla carioca de ritmos latinos, electropop y funk, y colaboradora de Iggy Azalea, Tyga y Major Lazer, entre otros — comienza con un close-up de sus nalgas ataviadas en un pequeño short color rojo. No hay Photoshop, no hay efectos especiales: con celulitis y desenfado, camina moviendo las caderas hasta montarse en una motocicleta que la lleva hasta una de las favelas más importantes de Rio de Janeiro, Vidigal.

Lo que sigue es una explosión de baile funk y cultura urbana brasileña: piscinas de barrio improvisadas, micro bikinis hechos con cinta plástica autoadherente, cuerpos femeninos de todos los colores y dimensiones disfutando al aire libre, y sus compañero masculinos disfrutando de la vista. A primera vista, es una celebración de la vida en la favela, y una bienvenida diferencia a los videos de música urbana en donde los artistas exhiben lujosas joyas y automóviles.

Sin embargo, no muchos están contentos con el clip. Anitta ha sido acusada de apropiación cultural, de sexismo y de glamorizar la pobreza. Ah, y para completar, el director del video fue el fotógrafo Terry Richardson, vetado meses atrás por la editorial Condé Nast debido a innumerables acusaciones de abuso sexual.

La prensa no ha sido muy benevolentes con ella: Stephanie Ribeiro, una activista brasileña, comentó que Anitta “quiere ser negra solamente cuando le conviene”, usando trenzas que usualmente se ven en mujeres de raza negra, pero quedándose callada cuando se trata de la defensa de mujeres de color en temas sociales. La glamorización de la favela en un argumento un tanto debatible, ya que los orígenes de la cantante son bastante humildes, y ella misma conoce cómo se vive en un sector popular.

Lo de Terry Richardsonsí ha traído bastantes comentarios. Le han dicho a la cantante que darle trabajo a alguien acusado de predador no se refleja muy bien en ella, a lo que la artista respondió que lanzar el video fue una decisión muy bien pensada, pues Terry no había sido el único en trabajar en él y que había mucha gente involucrada en el trabajo, así que decidió llevárselo al público.

“Como mujer, insisto en reafirmar que repudio cualquier tipo de acoso y violencia hacia nosotras”.

Controversia o no, lo cierto es que el clip ha sido toda una sensación en Brasil, e incluso en el Top 20 global de Spotify, una hazaña para un tema catado completamente en Portugués. Aún no podemos decir si se convertirá en el nuevo Despacito, pero lo cierto es que la polémica lo está ayudando a subir como la espuma, y en apenas tres días ya está a punto de rebasar la barrera de los 40 millones de visitas en YouTube. Como dicen por ahí: no importa si hablen bien o mal de ti; lo importante es que hablen de ti.

Veamos el video de Vai Malandra a continuación:

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