El fotógrafo noruego Torbjørn Rødland tiene un buen tiempo residenciado en la ciudad de Los Ángeles, desde donde crea retratos, naturalezas muertas y paisajes que simultáneamente habitan e irrumpen la cotidianidad. Representando situaciones que pueden parecer familiares, las fotografías de Rødland revelan una estética subyacente y un lenguaje poético que resultan de la manera en que el artista reconfigura los elementos que nos rodean.

A primera vista, el trabajo de Rødland habita el espacio estético de la fotografía comercial, y en ocasiones, un enfoque fetichista de los sujetos, los objetos y los materiales. Por lo general dentro de sus imágenes vemos naranjas, plátanos, tortas y tentáculos de pulpo, y primeros planos de partes del cuerpo y accesorios relacionados. Las rodillas, los pies y los torsos se asocian con almohadillas, calcetines y tatuajes, mientras que las sustancias viscosas, como la miel y la pintura, se cubren, exudan y gotean sobre sus sujetos.

El enfoque de Rødland con respecto a la creación de imágenes (en su mayoría analógicas) deja abierta la posibilidad de obtener resultados inesperados: le gusta que sus imágenes sostengan la mirada del espectador no sólo por placer, sino como una manera de descubrir la naturaleza indirecta e incierta de sus mensajes. Su método es sencillo: se aleja de las series fotográficas y crea el encuadre que quiere prestándole atención al más mínimo detalle.

“Dejar de hacer fotos en serie me hizo más productivo. Al elegir no colocar mis fotos en categorías predeterminadas, soy libre de crear cualquier imagen interna vaga y trágica que venga a mi mente. Además, en cualquier momento tengo docenas de fotos terminadas esperando por un contexto apropiado para ser exhibidas en conjunto, y la en ese momento, esas conexiones entre ellas son sugestivas, aleatorias y sorprendentes”.

En esta selección, vemos dentaduras postizas que salen de un churro trenzado, una mujer arranca una piel transparente de su pezón en un acto que simula auto-mutilación violenta y aseo personal: Rødland perturba insistentemente nuestras percepciones de la fisicalidad humana con imágenes surrealistas definidas por una representación de la realidad sutilmente deformada.

El resultado es una exploración de la subjetividad de la memoria y de la fotografía como medio, pues no son del todo precisos, y sin embargo, también tienen elementos definitivos de verdad. Su trabajo refleja e interrumpe lo mundano de maneras que son hermosas y apasionantes: para muestra, la galería a continuación.

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