The Sexiest People are Thinkers

El pasado mes de marzo, se hizo historia en las urnas japonesas cuando Tomoya Hosoda, de 25 años de edad, ganó 21 de los 22 votos necesarios para convertirse en concejal de la ciudad de Iruma, localizada en la región central de Kanto. Es el primer hombre trans en obtener un cargo público de esta importancia, y la segunda persona trans de su país en hacerlo, siguiendo los pasos de Kamikawa Aya, una mujer trans elegida como oficial municipal para Tokio en el 2003.

Tomoya Hosoda

Fotografía: Japan Times

Aya fue sin duda una de las figuras que más lo han influenciado, pues además de su agenda política como representante de una ciudad increíblemente conservadora, quiere destacar durante su período la importancia que tiene para el país no sólo la comunidad LGBT+, sino también la población de tercera edad, así como los discapacitados. Y quiere comenzar a hacerlo desde las bases, construyendo un sistema que le asuma la diversidad y las minorías como su norte.

“Hasta hace poco, las personas actuaban como si las minorías sexuales no existieran. Tenemos muchos obstáculos que superar, pero espero estar a la altura de las expectativas de todos. Quería mostrarle a los niños de las escuelas primarias y secundarias que existo. Por eso entré a la política”.

A pesar de que en Japón existe una buena cantidad de cantantes y estrellas transgénero en la televisión nacional, la cultura japonesa no se siente muy cómoda con el concepto de fluidez de género. De hecho, las personas transgénero deben ser diagnosticadas con un trastorno mental para poder hacer la transición legal de un sexo al otro.

Tomoya Hosoda

Fotografía: Stonewall

Además, tienen dificultades para alquilar departamentos, obtener asistencia médica o mantenerse en sus empleos si no han sido “certificados”, es decir, si no se han hecho el procedimiento quirúrgico de transición. De esta manera, quienes prefieren no arriesgarse a una cirugía por razones de salud o quienes aún están en proceso de cambiar su sexo biológico se sienten como en un limbo donde no pueden vivir como quisieran.

“A veces, las personas transgénero son discriminadas porque su apariencia está cambiando. Si no tienen la fortaleza suficiente, es difícil mantener un trabajo de tiempo completo y sobrevivir al acoso”.

Y aunque Hosoda se concentrará más que todo principalmente en los asuntos más básicos de la vida pública, como asegurarse de que funcione el alumbrado de las calles, los expertos en asuntos de género dicen que podría convertirse en un símbolo poderoso. De hecho, su tarjeta de presentación es bastante transgresora, pues además de su nombre y su cargo, incluye una línea extra: “Nací mujer”.

“Quisiera enviar un mensaje de que está bien ser como eres. No tienes que forzarte o meterte en ningún molde”.

Esperemos que logre su objetivo, en especial en una sociedad tradicionalista que valora el conformismo. Ya es un representante importante para muchos, y el mismo Hosoda aspira poder contribuir de forma importante al ser una persona pública que se sienta segura de su identidad, en particular con los jóvenes que pudieran experimentar las mismas inquietudes.

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