A estas alturas, hay pocas personas en Chile que no conozcan a Tomasa del Real, La Reina del Reggaetón, diva del #neoperreo y ciudadana ilustre de Iquique, que si bien no es oficial, tampoco es desmerecido. De allí salió un día Valeria Cisternas, con sus tatuajes y su sed de llevarse el mundo por delante para convertirse en una de las figuras más importantes del género urbano en Latinoamérica, un logro con sabor a triunfo aún más exquisito cuando el reggaetón sigue siendo dominado por hombres. Pero eso no es impedimento ni problema para Tomasa, que no tiene agenda a la hora de interpretar.

“Yo canto reggaetón, no tiene una doble lectura, sólo que como soy muy mujer, lo canto en femenino, pero si fuera hombre lo cantaría igual que cualquier reggaetonero.”

Nos sentamos una vez más con ella para conocer un poco más de sus inicios, de su posición frente al feminismo actual y de lo que se siente ser una embajadora chilena de una de las mayores marcas de ropa deportiva en el mundo. La conversación está llena de anécdotas e historias que la han hecho quien es hoy: dice que puede pasearse por Iquique en los shorts más cortos que tiene y que a nadie le importa, que su mamá es su fanática número uno y que cada vez que ve algo de ella publicado por allí le manda mensajes para decirle “¡ay, qué linda!” al igual que el resto de su familia.

Tomasa Del Real

Fotografía: Tomasa Del Real/Facebook

Nos cuenta que sus padres se separaron cuando ella tenía 12 años, y que su primer tatuaje fue a los 15; pero sobre todo, que desde siempre se ha dedicado al hustle, al negocio, a buscar el dinero por su propia cuenta, ya sea cortando cabello, haciendo fiestas o cosiendo. Y aunque la conocemos como una exitosa tatuadora, el camino que la llevó al reggaetón comenzó con el diseño de modas.

“Cuando salí del colegio me fui a Santiago y estudié diseño de vestuario. Porque fue lo que siempre hice sin tener conocimiento, y ya de ahí quería saber un poco más, entonces estudié vestuario, estudié dos años y de ahí me aburrí.”

¿Te aburriste porque descubriste que quizás no era lo tuyo?

Bueno, no sé si estás de acuerdo, pero la universidad es un negocio más que un centro educacional. Yo pensaba que me iba a enseñar a hacer ropa, y en verdad te enseñan a ser un empleado de una gran tienda. Yo no quería eso, yo lo que quería era aprender a diseñar, y ellos te enseñan a ser un muñeco más de la industria de la moda, no es creativo. No tenía mucha afinidad con ir a la universidad, así que me salí y seguí viviendo en Santiago, seguí trabajando en diferentes cosas. Estuve mucho tiempo trabajando en producciones de fotos, con moda, con shows en vivo de niñas que tenían el pelo de colores, tatuajes, rockabilly. En esa época habían bandas como Voodoo Zombie que tenían shows al estilo burlesque.

Tomasa Del Real

Fotografía: Tomasa Del Real/Facebook

Después de vivir un rato en Santiago hizo el salto a Buenos Aires, en donde continuó haciendo ropa y comenzó a conocer mejor la movida del tatuaje (que siempre le gustó) gracias a una amiga que vivía allá. Poco después regresa a Iquique, en donde monta una tienda mixta de ropa y de tatuajes, quienes entraban y salían por la puerta con frecuencia, pero que a menudo le prestaban sus máquinas a Tomasa, quien empezaba a mezclar tinta y sangre en la piel de sus amigos más cercanos para practicar y agarrarle el ritmo hace unos seis años, por el 2010.

¿Qué pasó con la visión que tenías para ese momento, con el proyecto de moda que tenías? ¿Comenzaste a tatuar y dejaste el diseño?

Lo que pasó fue, que como yo empecé a tatuar de a poquito, los tatuadores que estaban en mi tienda se fueron, porque los locales de tatuajes rotan mucho al tatuador, así que en algún momento no tenía a qué tatuador poner a tatuar. Así que dije, “ya, ¡yo que he practicado voy a tatuarme!”, y así empecé, sin saber mucho, tenía muy poca práctica, pero empecé a tatuar yo, y me fue muy bien. Se me hizo muy fácil el aprender a tatuar, porque siempre he tenido habilidades manuales. Entonces dejé de hacer ropa y convertí el local entero en un local de tatuajes.

¿El nombre del local? Clear Tattoo, que tuvo hasta el verano pasado por 5 años. Con el tatuaje, llegó el reggaetón, que siempre escuchaba mientras atendía a los clientes; y en los momentos libres, se ponía a grabarse cantando en la aplicación Photo Booth del MacBook pequeñito que su mamá le regaló un día. Y así fue todo, subiendo cosas a YouTube y a Facebook hasta que el wifi y sus seguidores en redes sociales hicieron la alquimia de la oferta y la demanda musical.

Con el tiempo, su reputación de tatuadora la llevó a recorrer varios rincones del mundo en donde la gente sabía de su afición por el reggaetón, así que mientras le dibujaba sirenas, anclas y golondrinas en la piel a los clientes, la invitaban “a grabar algo” en un estudio. Al final cambiaba tatuajes por equipos y comenzó a grabar en su casa. El resto es historia y #neoperreo.

¿Qué tal esas primeras piezas?

Son las que están en mi álbum Bien y Mal, que las grabé acá. No son profesionales, todas son homemade. Cada vez me pude grabar en lugares más profesionales, ocupar beats de amigos, y así. y como soy tatuadora y el tatuaje te permite viajar mucho, en mis viajes también salía una que otra fiesta donde también pudiera tocar. Lo hice paralelo. Por ejemplo hice una gira de tatuadora el año pasado con la que viajé por toda Latinoamérica hasta llegar hasta Colombia, y fui a Europa, hasta Estocolmo fui a tatuar, visitando los locales de tatuajes que más respeto. Fui a tatuar a muchos lugares a los que soñaba ir, y de paso me aparecieron muchas oportunidades para tocar. Gracias al tatuaje pude llevar mi música muy lejos.

Ya más consolidada en una escena urbana local en donde sus shows se llenan con fanáticos, curiosos y escépticos, Tomasa tiene planes de grabar y producir de manera más seria y organizada para el año 2017: su primer proyecto es un EP con una agrupación mexicana que tal vez salga a través de la disquera Universal, y una presentación en el Festival Ruidosa en Chile, en donde le abrirá a Francisca Valenzuela: “es como medio feminista, creo, como que no cacho bien qué onda.”

Es bueno que estés cómoda allí, porque es importante que no solamente esté lo mismo que siempre se oye. Una vez dijiste que el concepto feminista estaba mal planteado y por eso tal vez haga falta una voz como la tuya.

Es que yo no me puedo llamar feminista porque no puedo estar de acuerdo con ninguna bandera, ¿entiendes?, con ninguna agrupación “en contra de” o “a favor de algo”, ¿por qué? Porque yo no me siento dañada por ser mujer, no tengo odio hacia los hombres, no tengo miedo hacia los hombres, al contrario, ellos me han dado protección, me han dado su amistad. Nunca he sentido un rechazo hacia lo masculino, nunca, entonces yo no puedo meterme… De hecho, creo que el feminismo no debería llamarse feminismo, o la “marcha feminista”, debería llamarse “marcha contra o a favor de las víctimas de discriminación de género”, ¿cachai? Por ejemplo, una persona que trabaja y le pagan menos por ser mujer es una discriminación de género, pero no abarca a todas las mujeres del mundo.

“El día que hagan una marcha en contra de la discriminación de género, yo voy a ser la primera en estar ahí.”

¿Sientes quizás que exista un movimiento global?

Claro, eso es como querer abarcar mucho, cuando no es tanto. Un hombre también puede ser víctima de género, ¿cachai?, una mujer puede ser víctima de género, un gay puede ser víctima de género, un trans puede ser víctima de género, yo creo que lo que está mal no es la discriminación hacia la mujer, es la discriminación hacia el género. Eso es lo que está mal, decir que todas las mujeres somos víctimas por ser mujeres. Yo no lo creo, entonces por lo mismo yo no me puedo abanderar con esa idea. El día que hagan una marcha en contra de la discriminación de género, yo voy a ser la primera en estar ahí. Pero yo no puedo apoyar a la gente que dice que los hombres están mal, porque yo pienso que todos estamos mal: hombres, mujeres… es una sociedad que está mal, entonces por ahí el feminismo en vez de solucionar, lo que crea es distancia, y en verdad lo que necesitamos no es alejarnos, es acercarnos.

Tomasa Del Real

Tomasa Del Real. Fotografía: PUMA

“Me encanta la moda, me encanta el diseño, me encantan las colaboraciones, me encanta ser única.”

Para cerrar, le preguntamos sobre su nuevo rol de embajadora de la campaña Do You de Puma en Chile, que busca empoderar a las mujeres que siguen sus propias reglas y buscan ser ellas mismas a través de la irreverencia, la audacia y la actitud; y por supuesto, Tomasa Del Real tenía que entrar en ese grupo entre las que también se incluye a Lizz, una de las figuras más osadas de la escena electrónica local; la actriz Constanza Piccoli; la modelo Michelle Carvalho; las altletas Elisa Keitel y Javiera Lazo; la experta en fitness Pamela Hernández y la profesora de baile Valentina Badilla.

Eres parte de la campaña Do You de PUMA, ¿cómo ha sido el proceso de ser parte de la misma, y de lo que Puma confía en que tu representes esos valores? ¿Cómo los asumes?

La campaña Do You, es como “sé tú misma”. PUMA es una marca que es deportiva, para gente que hace deporte, y en este caso, al formar parte de esta campaña estoy diciendo “yo no hago deporte, no soy flaca, no tengo músculos, no soy durita, pero igual puedo ponerme PUMA porque me gusta”, ¿cachai?, no necesito ser esbelta para poder usar este tipo de ropa. Lo que puedo decir de esta campaña es que es bueno que Puma haya dejado de lado el running, y se haya abierto a un público que le gusta usar ropa deportiva pero no hace deporte. Me encanta la moda, me encanta el diseño, me encantan las colaboraciones, me encanta ser única y Puma me dio el acceso a tener cosas de diseñador, que yo antes no hubiera comprado porque es muy caro. Creo que lo que hace PUMA con las colaboraciones con diseñadores, son una parte muy importante de su nueva imagen, que sigue haciendo sportswear, pero lo lleva a otro nivel, donde se juntan con el arte, con la moda, con lo urbano. Con el diseñador que vive al otro lado, lo junta y lo trae acá. ¡Chido!

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