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Travestidos o no, fuimos convocados el sábado pasado al Centro Arte Alameda para dar comienzo a la segunda versión de La Procesión Pagana. Éste es el nombre con el que amigos, familiares y sostenedores de la causa caminan por el centro de Santiago en dirección a la Clínica Dávila en Recoleta, para intentar revocar la cuenta de 58 millones de pesos que adeuda la familia de Víctor Pérez, más conocido como “Hija de Perra”, tras morir de una infección pulmonar a causa del SIDA en el año 2014. Parece ser atempóraneo, pero esta situación acusa un problema que aún no encuentra solución, y tras cobrar una víctima de tal trascendencia, se logra armar un movimiento solidario que no descansa, con el discurso de “no queremos prevención, queremos solución”.

Fotografía por Dano Mozó

Inspirado por el movimiento estético bizarro, queer, trash, inmundo o “transmarica” como aquí lo llamaron, Víctor Pérez creo el personaje “Hija de Perra” en la época del cambio de siglo. Aquí confluían oscuras tendencias mundiales como el cine de John Waters y su famosa Divine en las sucias aventuras de Baltimore, o el punk de Nina Hagen, o incluso la propuesta fotográfica de Cindy Sherman; mezcladas con sus propias experiencias de niño en la periferia de Santiago, donde creció despertando una empatía con la vida de prostitutas y travestis. Su fascinación por lo inmundo lo llevó a armar una imagen contundente, con maquillajes, tetas falsas y grandes cejas para lograr consolidar un artista de la performance, y generar un público que rondaba lugares de Santiago y Valparaíso, poniendo en valor lo repulsivo y lo morboso.

Con una consecuencia absoluta, Hija de Perra promovió la libertad del sexo, tanto en sus actos performáticos, como en su música, entrevistas y charlas. Las enfermedades venéreas eran uno de sus temas favoritos que incluso fueron el motivo de un reguetón que creó con estos fines educativos.

“Soy un monstruo que divaga en el binarismo de género”

Tras dos años de su partida, con una deuda millonaria y acusando negligencia por no decretar ley de urgencia, los cercanos a Víctor llevaron a cabo una manifestación organizada en el fanpage “58 millones de besos con SIDA”. Éste ya lleva dos versiones, donde se reúnen personalidades de la escena trash santiaguina, y se maquillan y trasvisten para caminar por la ciudad llevando este mensaje de injusticia, en un paseo que se mueve entre una nostalgia por lo que no está y la presencia en la ciudad.

La primera estación fue el centro GAM, edificio monumento a los procesos democráticos y antidemocráticos de Chile, definido por los protestantes como el hijo bastardo de los últimos gobiernos. Este hito urbano, que comparte parcela con el Ministerio de Defensa nos contextualiza en lo que debería ser la cultura, un espacio para todos. Esta vez fue apropiado por el dúo Marako Intenso, quienes a través de sus canciones y movimientos sensualoides nos entregaron el mensaje de queja contra el sistema. En este lugar creo haber visto la imagen que esperaba, una mamá explicándole perfectamente a sus tres pequeñas hijas la situación que estaba pasando, sin tabúes y con completa información. Aquí llegó la policía, para saber cuál era el fin de esta protesta y advertir sobre un buen comportamiento ciudadano para un buen desenlace.

Luego seguimos por el Barrio Lastarria, captando la atención de todos los turistas típicos de este barrio en horario de happy hour. Los tacones altísimos con panties rajadas se podían reflejar en las plateadas puertas de los autos lujosos que buscaban estacionamiento. Mientras los espectadores tomaban su pisco sour, la marcha seguía caminando y gritando: “Perra, perra, perra culiá, contra el estado y la normatividad”, hasta detenerse en la antigua casa de este personaje, donde se asomaba su familia desde la ventana, para que saludemos con aúllos hacia el cielo. Aquí se reprodujo un monólogo de Víctor, evocando su particular manera de hablar y aludiendo a la libertad sexual desde que empezó a preferir a She-Ra antes que a He-Man.

Lo que pasó en la entrada principal del Museo Nacional de Bellas Artes fue el punto más alto de la marcha, donde se enfrentó Arte con Arte, y me refiero con esto a la contracultura contra la cultura. Los músicos que ahí se encontraban detuvieron su repertorio para dejar libre el espacio ante los ojos de bronce de Ícaro y Dédalo de Rebeca Matte, escultura paradójicamente llamada “Unidos en la Gloria y en la Muerte”. Aquí nuevamente se honró la memoria de Hija de Perra con una reflexión sobre su trascendencia, y luego por la indecente performance encabezada por Irina la Loca. Aquí jugaron con profilácticos rellenos con líquidos que simulaban ser semen y sangre infectados con VIH, al ritmo de la canción “Nalgas con olor a caca”. El morbo y la repulsión se apoderaron de los presentes, entre quienes seguíamos la marcha y los inocentes visitantes del museo que no entendían esta extraña especie de circo.

Fotografía por Dano Mozó

Luego de una última parada en el Parque Forestal donde nos advirtieron de la presencia de Carabineros en la Clínica en cuestión, llegamos al punto cúlmine en la avenida Recoleta, para dejar pegados en sus muros de acceso los stickers con 58 millones de besos y manchas con sangre de fantasía en el pavimento, ofreciendo SIDA de la mejor calidad para esta institución. Fue un cierre solemne y simbólico, donde hablaron representantes de distintas agrupaciones sobre cuál es la situación del tratamiento del VIH y de la hegemonía de la heteronorma en este país, acompañado de testimonios inconformes con la falta de solución. Cuando habló la madre de Víctor, el acceso que estaba completamente cubierto de rojo, sirvió como parque donde todos nos sentamos a escuchar las emotivas palabras de la afectada, recordando a su hijo y agradeciendo la gran intención detrás de este movimiento. Mientas tanto, la policía se mantuvo impávida ante esta intervención.

La Procesión Pagana es un ejemplo de una protesta elocuente y pacífica, que dentro de los límites del respeto fue capaz de no levantar violencia, de manifestar el mensaje de discordancia con una situación que nos compete a todos, y que busca posicionarse dentro de la ciudad a través de la herramienta que promueve, el Arte. Bizarro, pero Arte.

* El correcto resultado para el proceso creativo se da mediante la sinergia entre normas y azar, donde lo primero otorga una estructura y lo segundo le da vida. En este caso, mi regla es utilizar siempre un objetivo de 50 mm (f1.4), y sus respectivas distancias y focos que este permite.

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