A principios de la década de los 90, comenzó a escucharse en el mundo del arte contemporáneo la existencia de una nueva ola de artistas cuyo trabajo quería ser inspirado por la llegada de la Internet, y la manera en que las nuevas tecnologías podrían reforzar los patrones culturales del establishment.

Se llamaban a sí mismos Ciberfeministas, y aunque su origen no está muy claro, la mayoría le atribuye la palabra a Sadie Plant, directora de la Unidad de Investigación de Cultura Cibernética de la Universidad de Warwick, o a VNX Matrix, un colectivo de artistas australianos que escribió The Cyberfeminist Manifesto for the 21st Century en 1991, que incluía frases como Somos el virus del nuevo desorden mundial.

Desde entonces, el Ciberfeminismo se convirtió en un experimento artístico para probar formas de organización contemporáneas, inspirado en todas las oportunidades nuevas y aún inexploradas de las tecnologías digitales en la red, manteniendo un punto de vista que tuviera ganas de retar el orden establecido. De esta manera, el feminismo podría teorizar, criticar y explotar Internet, el ciberespacio y las tecnologías de los nuevos medios en general.

Donna Haraway, la teórica, feminista y autora del libro de 1984, A Cyborg Manifesto, a menudo se cita como la inspiración original para el movimiento ciberfeminista. Otros artistas asociados incluyen Faith Wilding, Cornelia Sollfrank, Linda Dement, Melinda Packham y Shu Lea Cheang, cuyo proyecto web de 1998, Brandon, fue la primera incursión del Museo Guggenheim en coleccionar arte basado en Internet.

20 años después de que surgiera este movimiento y su mayor encuentro, The First Cyberfeminist International, el Instituto de Arte Contemporáneo de Londres decidió retomar la iniciativa y actualizarla para los nuevos tiempos, rebautizándola pomo Post-Ciberfeminismo.

La nueva ola

Zaxie Xa, Mood Rings 2 (2016)

Zaxie Xa, Mood Rings 2 (2016)

Hoy en día, artistas como Mary Maggic, Cornelia Sollfrank, Salome Asega, Ain Bailey, Anaïs Duplan, Caspar Heinemann, Shawné Michaelain Holloway, Zarina Muhammad, E. Jane, Jenn Nkiru, Tabita Rezaire y Zadie Xa forman parte de este revolucionario colectivo, así como la londinense Victoria Sin, que participó en este nuevo encuentro porque piensa que es importante que tanto las mujeres como las personas que no responden al concepto de género creen nuevos discursos:

“La historia del arte feminista y el ciberfeminismo a menudo no se enseña en los currículos de arte y, a menudo depende de los artistas que están al margen hacer enlaces en nuestros propios discursos para que no seamos cómplices en la eliminación de las historias de resistencia. Hay que destacar la experiencia de identificarse con imágenes y dinámicas de poder al mirar: se trata de capturar imágenes en una cultura basada en imágenes, cuestionando la construcción y exaltación de imágenes ideales de la feminidad”.

Para estos artistas contemporáneos, lo más urgente de reencontrarse con el ciberfeminismo es el hecho de que las condiciones sociales y políticas han cambiado drásticamente en el transcurso de los últimos 20 años: si bien la sociedad ha sido testigo de la rápida propagación de hashtags como #metoo y #notsurprised como ejemplos de herramientas digitales que se aprovechan para el empoderamiento de las mujeres, también ha habido enormes desventajas tecnológicas.

Ahora se conoce mucho más sobre las desventajas de las tecnologías en la red, así como de los abusos de los intereses corporativos y gubernamentales para vigilar y controlar a los usuarios y los ciudadanos, y los post-ciberfeministas están de vueltas para emprender la labor de confrontarse con las metodologías feministas de análisis de las estructuras de poder y de su propio potencial utilizando el are y la resistencia. ¡Bienvenidos una vez más!

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