Las décadas de los 60 y 70, con su actitud abierta a las drogas y con la llegada del new age y las filosofías orientales, fueron el caldo de cultivo para la proliferación de varios cultos peligrosos alrededor el mundo, comenzando por la Familia Manson (todos sabemos cómo terminó eso), pasando por Jim Jones y el Templo del Pueblo (que terminaron envenenándose con Kool-Aid en Guyana), sin hablar de The Children of God, de la que una vez formaron parte los actores River Phoenix y Joaquín Phoenix.

Uno de los más aterradores se formó a finales de los años 60 en los bosques de Victoria central en Australia, y se autodenominaban The Family. Estaban liderados por su fundadora Anne Hamilton-Byrne y Raynor Johnson, quienes criaron a docenas de niños, muchos de ellos robados de sus padres biológicos y de madres solteras que deseaban dar a sus hijos en adopción.

The Family

Fotografía: Archivo/The Guardian

Una vez iniciados en el culto, Anne mantenía a los niños “bajo control” haciéndolos consumir un poderoso coctel de drogas incluyendo LSD, así como una “terapia” de abuso emocional y físico severo que en ocasiones llegaba al sexual. Los vestía de manera idéntica y les daba el mismo corte de cabello, que luego decoloraba con agua oxigenada para hacerlos ver como extraños hermanos. Además, los mantenía varios días pasando hambre como castigo a ofensas como ensuciarse la ropa o por olvidar apagar la luz antes de salir a una habitación. Una buena técnica: al mantenerlos débiles, no podían luchar contra ella.

Anne Hamilton-Byrne se declaraba a sí misma como la versión femenina de Jesucristo, y mezclaba varias filosofías e ideologías religiosas en su secta: el cristianismo, el misticismo oriental, y hasta las profecías apocalípticas. Al parecer, la creencia firme en los extraterrestres también formaba parte del credo del culto, que tenía una sola orden: “Hacer todo lo que diga Anne” en una especie de obediencia ciega.

Aunque parezca increíble, la secta permaneció sin ser descubierta hasta el año 1987 cuando Sarah Moore, una de las niñas atrapadas escapó y le informó a la policía de los abusos. Una redada posterior reveló los horrores que se suscitaban en el lugar, con Anne Hamilton-Byrne declarando que todos los infantes que se encontraban en el lugar eran sus hijos biológicos.

Anne-Hamilton Byrne

La foto que todos los miembros del culto debían tener en un alta en sus cuartos. Fotografía: Archivo/MIFF

Ahora, un nuevo documental hecho por la directora Rosie Jones se adentra en las historias detrás de los titulares, visitando el lugar original donde el culto vivía, y entrevistando a los entonces niños que vivieron bajo la “tutela” de Anne Hamilton-Byrne, quien sorprendentemente sólo fue multada, pero nunca apresada por el hecho.

Según cuenta Jones, el culto reclutaba a gente poderosa e influyente, y según cuentan las víctimas todavía existen entre 20 y 30 personas relacionadas con los líderes de la secta en Australia, Reino Unido y Estados Unidos. Aunque contó con los testimonios de muchos de los niños que una vez formaron parte de la aterradora secta, no todos sobrevivieron el trauma: muchos llegaron a suicidarse debido a las secuelas psicológicas que les dejó su paso por The Family.

Hoy, Anne Hamilton-Byrne está reclusa en un asilo de ancianos, aún de punta en blanco, vestida de azul, con el cabello platinado. Ya con 92 años de edad vive los efectos de la demencia senil. Pero según cuenta Rosie Jones, la directora del documental, la vieron acurrucando con cariño una muñeca rubia. Una más de sus queridos niños: una más de la familia.

El documental fue estrenado en el Reino Unido el pasado 30 de noviembre, y se espera que llegue a las plataformas de streaming en los próximos meses. Los dejamos con el trailer del filme a continuación:

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