Hace exactamente una semana se publicó en YouTube el cortometraje animado In a Heartbeat, realizado por los estudiantes Beth David, de 22 años, y Esteban Bravo, de 24, como su tesis de graduación del America’s Ringling College of Art and Design de Sarasota, Florida. Ambos pertenecen a la comunidad LGBTI+ e hicieron el corto para mostrar una historia con la que todos nos podemos identificar: nuestro primer amor de secundaria.

La animación cuenta la historia de Sherwin, un chico pelirrojo enamorado de Jonathan, el chico más popular de la escuela. Sherwin tiene miedo de mostrar sus emociones, pero eso no importa, pues su corazón termina saltando literalmente fuera de su pecho y yendo hacia el muchacho que le gusta: a veces el corazón quiere lo que el corazón quiere.

Hasta ahora, la animación tiene más de 22 millones de visitas, todo un récord para un filme estudiantil, que hasta ha sido llamado por el director Juan Antonio Bayona como el mejor corto del año 2017. Sin duda es uno que al fin representa con inocencia y mucho sentimiento lo importante que es verse representado en la pantalla sin los clichés, estereotipos o tropes narrativos a los que el cine y la televisión nos tiene acostumbrados cuando se trata de historias LGBTI+: ya sea el Síndrome del Gay y la Lesbiana Muerta (que vimos en The 100, en la aclamada Philadelphia o hasta en Buffy), los Mejores Amigos Gays que nunca tienen sexo (como en Sex & The City o en Unbreakable Kimmy Schmidt), o incluso los personajes que se manejan con códigos y eufemismos, pero que nunca son revelados como queer, como Maverick y Ice Man en la película Top Gun, o Tobias en la serie Arrested Development.

Representación = existir

El pasado mayo, la ONG norteamericana GLAAD (Gay & Lesbian Alliance Against Defamation) reportó que la representación LGBTI+ en Hollywood sigue siendo muy poca. De hecho, su estudio del 2016 refleja que los estudios de la industria más grande del cine aún no incluyen a personajes queer en las películas más importantes del año. El informe dice que sólo el 18.4% de los filmes tuvo personajes caracteres LGBT, pero en papeles menores, y en 10 de las 23 películas incluidas, los personajes recibieron menos de un minuto de tiempo en pantalla. El listón del estándar no se mueve, y tal como explica la presidenta de GLAAD, Sarah Kate Ellis, es necesario hacer historias en las que todos los segmentos de la sociedad se vean representados, pero en especial aquellos que reflejen diversidad.

“Tener representación, especialmente en las películas que se distribuyen desde Hollywood a todo el mundo es importante: verte en la pantalla cambia tu corazón y tu mente. Esas películas permiten que las personas LGBTQ se vean reflejadas y aceptadas. Por eso es tan importante”.

Sin embargo, no todo es tan malo: hay películas dignas de mención sobre las experiencias reales de lesbianas, gays, bisexuales o personas trans, y que van más allá de la sexualidad: muchas giran en tándem con la plenitud de otras experiencias de vida como la alegría, la angustia y el desorden que acompañan a los momentos de romance, de dolor y de cambio. Por ello, hoy seleccionamos una lista de películas LGBTI+ significativas y que van desde la sutileza, la innovación y lo espectacular, pero que tienen algo en común: su humanidad y el poder de recordarnos que sus personajes queer son tan hermosos y valiosos como los de las películas heteronormativas.

12. My Beautiful Laundrette (1985), de Stephen Frears

My Beautiful Laundrette (1985), de Stephen Frears

My Beautiful Laundrette (1985), de Stephen Frears

La homosexualidad es sólo un elemento de la comedia social potente de Stephen Frears. La película, que gira en torno al paquistaní Omar, también aborda el racismo y la disparidad socioeconómica en la era de Thatcher en Londres. Pero todo eso toma un asiento trasero temporal cuando Omar reaviva un romance con Johnny (un bastante joven Daniel Day-Lewis): La película maneja su relación delicada pero casualmente, ofreciéndola como una opción. En My Beautiful Laundrette, puedes vivir dentro de los límites de la clase o de la sexualidad, o mejor aún, puedes abrir tu vida a otras posibilidades.

11. Prick Up Your Ears (1987), de Stephen Frears

Prick Up Your Ears (1987), de Stephen Frears

Prick Up Your Ears (1987), de Stephen Frears

Muchas biopics no tienen arcos narrativos fuertes (simplemente porque las vidas de la gente generalmente no lo hacen), pero ésta es la excepción: se centra en el rápido deterioro de la relación sentimental entre el dramaturgo Joe Orton y el novelista Kenneth Halliwell. Los problemas que enfrentan estos dos escritores londinenses se parecen a muchas parejas homosexuales, y el ojo experto de Frears jamás se aleja de los aspectos sensacionalistas de la vida de Orton, pero tampoco descuida la compleja relación que late en el centro de la narración. Con un enfoque cálido y discreto, el poder inherente de la historia se despliega sin problemas y de manera natural hasta su conclusión desgarradora.

10. My Own Private Idaho (1991), de Gus Van Sant

My Own Private Idaho (1991), de Gus Van Sant

My Own Private Idaho (1991), de Gus Van Sant

My Own Private Idaho es una de las películas más conceptuales de Gus Van Sant: tiene una estructura narrativa poco convencional, por no hablar de un personaje central que sufre de narcolepsia, lo que da un surrealismo adicional a la arquitectura de la película. Pero River Phoenix y Keanu Reeves anclan la narración como Mike y Scott, dos muchachos que se prostituyen y que se encuentran unidos justamente por estar alejados de la sociedad. Para una película con el sexo como núcleo, en su centro, My Own Private Idaho se preocupa menos por la sexualidad que por el amor y la comodidad, algo que se hace especialmente claro en su famosa escena de la fogata. Es una clase magistral en la actuación, y una declaración radical en una película llena de ellas.

9. Boys Don’t Cry (1999), de Kimberly Peirce

9. Boys Don't Cry (1999), de Kimberly Peirce

9. Boys Don’t Cry (1999), de Kimberly Peirce

Mucho se ha dicho sobre el casting de Hilary Swank, una actriz cisgénero en esta compasiva biopic de Brandon Teena, un hombre trans asesinado en Nebraska simplemente por ser él mismo. Sin embargo, la película misma ayudó a introducir ideas de lo que significa ser queer e incluso de masculinidad femenina a las audiencias de todo el mundo, ofreciendo un retrato franco de la identidad trans despreocupada en su honestidad y sensualidad. Y para bien o para mal, la efectividad de Boys Don’t Cry depende de la interpretación de Swank, que aún se considera como una de las mejores de todos los tiempos.

8. Hedwig and the Angry Inch (2001), de John Cameron Mitchell

Hedwig and the Angry Inch (2011), de John Cameron Mitchell

Hedwig and the Angry Inch (2001), de John Cameron Mitchell

Para nadie es una sorpresa cuando un musical popular de Broadway llega al cine. Lo sorprendente es cuando lo hace tan bien que se convierte en un espectáculo avasallante y conmovedor. Ese fue el caso de la electrizante adaptación de John Cameron Mitchell de Hedwig, una aspirante a estrella del rock y sobreviviente de una operación de cambio de sexo y quien tras su carisma oculta el dolor de la soledad. Sin embargo, Hedwig and the Angry Inch es más que pelucas y glam: es una reflexión acerca de la individualidad, de la identidad, de la autoestima y del performance como medio para exorcizar el amor y el desamor.

7. The Hours (2002), de Stephen Daldry

The Hours (2002), de Stephen Daldry

The Hours (2002), de Stephen Daldry

Los temas de la depresión y la mortalidad se filtran inexorablemente en las tres partes del drama existencial de Stephen Daldry (su tercera película en esta lista), que entrelaza a la perfección las vidas de Virginia Woolf (Nicole Kidman); una ama de casa de los años 50 (Julianne Moore) y una señora Dalloway (Meryl Streep) moderna en una sola narrativa. Debajo de todo lo que es una línea sutil y queer que conecta a cada una de las mujeres, examina en silencio sus sexualidades, completamente en desacuerdo con sus respectivas sociedades heteronormativas. Kidman es particularmente eficaz como una atormentada Woolf atormentado, dándole profundidad a la fuerza que impidió a la autora y al resto de las protagonistas sentirse totalmente en paz.

6. Brokeback Mountain (2005), de Ang Lee

Brokeback Mountain (2005), de Ang Lee

Brokeback Mountain (2005), de Ang Lee

Mirando hacia atrás, es casi un milagro que la adaptación de Ang Lee del cuento corto de Annie Proulx ganara ocho nominaciones a los Oscar en 2005, una década entera antes de que el matrimonio igualitario fuera legalizado en el país de origen del filme, Estados Unidos. Puede que la famosa línea I wish I knew how to quit you sea una especie de meme tantos años después, pero es su momento, fue una declaración desgarradora y sincera en una historia de amor llena de conflictos. Con las impecables actuaciones de Jake Gyllenhaal y el ya fallecido Heath Ledger, hay un motivo por el que este filme está en tantas listas: es profundamente hermoso y eterno.

5. Weekend (2011) de Andrew Haigh

Weekend (2011) de Andrew Haigh

Weekend (2011) de Andrew Haigh

Antes de que HBO llegara con su serie Looking, Andrew Haigh logró conquistar a los críticos y al público con este debut íntimo, que todavía sirve como una representación por excelencia de lo que significan las citas en el mundo moderno gay. Desde el adorable encuentro de los personajes principales en un club a las reveladoras pero realistas conversaciones que se desarrollan durante las próximas 48 horas, la fuerza de la película está en sus detalles observados, que pintan un retrato naturalista de lo que enamorarse… o no. Esa autenticidad es lo que hace que Weekend se sienta tan invasiva y al mismo tiempo intensamente parecida algo que nos pasó, especialmente su final dolorosamente agridulce.

4. Carol (2015), de Todd Haynes

Carol (2015), de Tod Haynes

Carol (2015), de Tod Haynes

En las manos de cualquier otro cineasta, Carol podría haber sido un melodrama. Pero guiada por la dirección atmosférica de Todd Haynes y las actuaciones de Cate Blanchett y Rooney Mara, este drama sobre dos mujeres que tantean alrededor de un romance prohibido se siente tan revolucionario hoy como lo hubiese hecho su pareja central en su momento. Haynes toma el concepto de la película, cruzar la mirada con alguien en un lugar y enamorarte a primera vista, y lo sumerge en una realidad dura y apropiada para el período en el que se desarrolla. Pero a pesar del dolor, la película se despliega con una abstracción tan soñadora que, al igual que sus personajes, terminas enamorándote sin darte cuenta.

3. Tangerine (2015), de Sean Baker

Tangerine (2015), de Sean Baker

Tangerine (2015), de Sean Baker

Lo más notable de Tangerine no es su política de género o su producción lo-fi (fue grabada por completo en un iPhone 5s): es que es una historia centrada en dos prostitutas transexuales en Los Ángeles que se atreve a ser algo distinto que va más allá de la tragedia. La película es hilarante, y el hecho de que estos personajes puedan habitar una película sencillamente entretenida sin actuar como personajes de relleno es radical en sí mismo, sin hablar del excelente casting (que no hicieron en películas como Transamerica y o Dallas Buyers Club). Tangerine es una película sobre dos mujeres bajo el sol y lo mejor es que realmente se siente el calor de la historia.

2. Una Mujer Fantástica (2017), de Sebastián Lelio

Una Mujer Fantástica (2017), de Sebastián Lelio.

Una Mujer Fantástica (2017), de Sebastián Lelio.

La película ganadora del premio Teddy de la Berlinale este año narra la historia de Marina, una camarera cuya pareja, Oscar, fallece inesperadamente. De allí en adelante debe enfrentar el desdén de doctores, de autoridades y de la familia de su pareja: dudan de ella, le impiden ir al funeral y el hijo de Oscar quiere apoderarse del apartamento que ella compartía con su padre. Si se preguntan el por qué de tanto odio y recelo, la respuesta es muy sencilla: Marina es una mujer trans, y como tal es considerada como una aberración. En la cinta, el chileno Sebastián Lelio busca que nos identifiquemos con la humanidad de Marina más allá de ser transgénero, pues es una película que invita a explorar los límites de nuestra propia empatía.

1. Moonlight (2016), de Barry Jenkins

Moonlight

Fotografía: A24

La ganadora del Oscar de este año no encaja en ninguna clasificación simple, resistiendo esas etiquetas fáciles que la llaman una película simplemente sobre ser negro, pobre o gay. A través de Chiron y tres actos distintos en su educación y su vida, el director Barry Jenkins sugiere que ciertos hechos de la vida como el uso de las drogas y la prisión no te hacen quién eres. En su lugar, son las decisiones que tomamos. Quiénes somos en realidad es una decisión que se toma en la penumbra, a la orilla del mar y bajo la tenue luz de la luna.

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